Fuera de lugar
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Cuento,
Narrativa
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Entre las más interesantes novedades de la FIL 2012, estuvo Fuera de lugar (Borrador, 2012), un libro de cuentos del escritor argentino Pablo Brescia (Buenos Aires, 1968). Se trata de doce relatos en los que se actualizan algunos temas y recursos de la narrativa fantástica argentina, tanto de la vertiente borgiana como cortazariana.
Desde esa perspectiva, el libro está dividido en dos secciones. La primera de ellas es “Lugar”, que reúne los textos más librescos y ambientados en Estados Unidos, donde Brescia radica desde 1986. Los protagonistas de estos cuentos son escritores o personas obsesionadas con la literatura (con ciertos autores), al punto que confunden los sucesos de sus vidas con sus lecturas. Los resultados son un tanto disparejos, pues en algunos casos los juegos intertextuales hacen que el lector se pierda entre citas, referentes y alusiones que estorban el desarrollo de la trama. De todas maneras, destacan los cuentos “Realismo sucio" y “Frank Kermode”.
La segunda sección, “Fuera”, es más cortazariana y existencial, y acaso por eso los relatos (que casi siempre tiene un final sorpresivo) resultan más efectivos. Eso se puede comprobar en “Los acantilados de Tojimbo” –la historia del guardián del faro en ese lugar, al que suelen acudir los suicidas– sin duda lo mejor del libro, pues “expone la mejor conjugación de pericia técnica y vigor visionario”, según el escritor Alexis Iparraguirre. En otro tono, también resultan interesantes los cuentos “El hombre-sándwich” y “Los viajeros”. En conjunto, Fuera de lugar muestra la vigencia y posibilidades del cuento fantástico, una de las formas narrativas más populares.
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Pablo Brescia administra el blog Preferiría no hacerlo.
En Internet se puede leer el cuento "Mire por favor".
Otros textos sobre Fuera de lugar: Alexis Iparraguirre, Carlos Sotomayor.
César Moro, ¿un antropófago de la cultura?
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Poesía
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El poeta César Moro (Lima, 1903-1956) es el mayor representante del surrealismo literario en el Perú y también un escritor “marginal” por excelencia: vivió buena parte de su vida lejos de su patria, escribió casi toda su obra en francés y asumió plenamente su homosexualidad en la mojigata Lima de mediados del siglo XX. Todo ellos hace muy difícil el análisis objetivo e imparcial de su obra poética, como ha intentado hacerlo el crítico Camilo Fernández Cozman (Lima, 1965) en su más reciente libro César Moro, ¿un antropófago de la cultura? (Revuelta editores, 2012).
Fernández trata aquí de demostrar que Moro no fue un caso de “europeísmo trasnochado”, como han sostenido algunos, sino una especie de “antropófago cultural” (según la definición de Oswald de Andrade) que asimiló los recursos literarios más modernos para transformarlos y aplicarlos (como hizo César Vallejo) a la reflexión sobre nuestra propia identidad peruana. La idea es que, así como Arguedas expresó lo andino a través de narraciones escritas en español, Moro expresó lo peruano a través de sus ensayos y poemas escritos en francés.
Fernández ha publicado una serie de libros dedicados al estudio crítico de la obra de diversos poetas peruanos (Westphalen, Eielson, Varela, Hinostroza, Watanabe), todos ellos analizados con el mayor rigor académico. Pero César Moro, ¿un antropófago de la cultura? es más un ensayo, un conjunto de reflexiones libres que por momentos parecen no estar suficientemente fundamentadas, como en las comparaciones de Moro con Arguedas. Las páginas más interesantes son aquellas en las que Fernández interpreta, con lucidez y precisión, poemas como “Primero lo verde”, “El olor y la mirada” y “Piedra madre”.
El siguiente es un texto de Camilo Fernández sobre el surrealismo de César Moro.
La ciudad más triste
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Novela
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Tres poemarios le han bastado a Jerónimo Pimentel (Lima, 1978) para ser considerado el más importante poeta peruano surgido en lo que va del siglo XXI. No obstante, su más reciente libro es una novela, La ciudad más triste (Alfaguara, 2012) que recrea el breve paso del escritor Herman Melville por Lima –en 1841, cuando formaba parte de la tripulación de un barco ballenero–, ciudad que el norteamericano describió con las palabras del título de este libro y en la que probablemente comenzó a escribir Moby Dick (1851).
El relato está conformado por una veintena de cartas que, desde Lima, Melville le escribe a un amigo, el escritor Nathaniel Hawthorne, y en las que abundan las citas y alusiones literarias. Para compensar esa carga metaliteraria, Pimentel hace que su protagonista pase por las más diversas experiencias “típicamente” limeñas, desde un golpe de Estado hasta un terremoto, todas ellas vistas con bastante distancia y como manifestaciones de los peores defectos de los peruanos: “Lima no es una ciudad sino un estado de suspensión, un hipo congelado, un homenaje al Dios pagano de la indecisión”.
Este Melville parece tener muchas ganas de contarlo todo; pero sus cartas resultan demasiado subjetivas, pues se extienden en reflexiones que no buscan tanto la racionalización como el desarrollo de un discurso poético, lleno de imágenes y que apela a un lenguaje musical y bien trabajado. Finalmente, son esas reflexiones, y no lo narrado, lo más interesante de La ciudad más triste. Un libro que encaja bien dentro del estereotipo de “novela de poeta”, pero que también representa un notorio progreso dentro de la obra de Jerónimo Pimentel.
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En Prisa Ediciones se pueden leer los dos primeros capítulos de la novela. Otro capítulo en Caretas.
Otros textos sobre La ciudad más triste: Ernesto Carlín, Enrique Planas, Revista Correo, Renato Cisneros, Gabriel Ruiz Ortega, Jaime Cabrera, Rosana López-Cuba.
Espléndida iracundia
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Hace tres años, un grupo de profesores de la Universidad de Lima inició el ambicioso proyecto de determinar, mediante una amplia consulta a más de 125 especialistas, cuales eran los poetas y poemarios peruanos más importantes de los últimos 40 años. Si bien parte de los resultados fueron dados a conocer hace unos meses, recién con la publicación del libro Espléndida iracundia. Antología consultada de la poesía peruana 1968-2008 (Universidad de Lima, 2012), podemos apreciar en toda su magnitud el trabajo realizado por Carlos López Degregori, Luis F. Chueca, José Güich y Alejandro Susti.
Son 45 los poetas reunidos en esta antología, que abarca únicamente a autores pertenecientes a la generación del setenta o posteriores, la mayoría de ellos ya incluidos dentro del “canon” literario peruano: Enrique Verástegui, Carmen Ollé, José Watanabe, Mario Montalbetti, Jorge Pimentel, etc. Las sorpresas no están tanto en las ausencia (señalemos solamente la de Odi González) como en la importancia que han alcanzado ciertas tendencias antes casi marginales, como el neobarroco de Rafael Espinosa o lo posmoderno de Victoria Guerrero y Martín Rodríguez-Gaona.
Por supuesto, un trabajo de esta naturaleza no dejó de generar reacciones adversas, especialmente de aquellos poetas que no figuraron entre los más votados. El más claro ejemplo es Tulio Mora, quien hasta inició una campaña de desprestigio contra la encuesta. Pero a pesar de ciertas deficiencias (el ensayo introductorio ha debido ser más analítico y menos “teórico”), Espléndida iracundia es un buen panorama de la poesía peruana de las últimas décadas, y de su recepción y valoración por parte de la crítica.
Resultados de la encuesta
Poetas más votados
1. José Watanabe (101 votos)
2. Enrique Verástegui (93)
3. Carmen Ollé (88)
4. Carlos López Degregori (83)
5. Mario Montalbetti (81)
6. Jorge Pimentel (67)
7. Roger Santiváñez (62)
8. Eduardo Chirinos (58)
9. José Carlos Yrigoyen (57)
10. Rosella Di Paolo (56)
11. Domingo De Ramos (56)
12. Miguel Ildefonso (45)
Libros más votados
1. En los extramuros del mundo. Enrique Verástegui (23 votos)
2. Noches de adrenalina. Carmen Ollé (19)
3. El huso de la palabra. José Watanabe (17)
4. Cosas del cuerpo. José Watanabe (10)
5. Perro negro. Mario Montalbetti (8)
6. Lejos de todas partes. Carlos López Degregori (7)
7. Poemas de entrecasa. Manuel Morales (7)
8. Ave soul. Jorge Pimentel (7)
9. Un par de vueltas por la realidad. Juan Ramírez Ruiz (7)
10. Zona dark. Monserrat Álvarez (6)
11. Fin desierto. Mario Montalbetti (6)
12. Cactáceas. José Morales Saravia (6)
Enlaces relacionados
Abelardo Oquendo, Vladimir Herrera, Quehacer, Gustavo Faverón (sobre la polémica), Fernando Ampuero, Camilo Fernández.
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