Claraboya

1 comentario:

El portugués José Saramago (1922- 2010), Premio Nobel de Literatura 1998, comenzó a ser reconocido como escritor bastante tardíamente, a partir de la publicación de la novela Manual de pintura y caligrafía (1977). Había escrito un par de novelas en su juventud, una publicada sin éxito –Tierra de pecado (1947)– y otra rechazada por los editores. Esta última, redactada en 1952, acaba de ser publicada póstumamente: Claraboya (Alfaguara, 2012), una oportunidad para apreciar la evolución literaria de uno de los grandes escritores de nuestro tiempo.

Ambientada en la Lisboa de hace 60 años, cuando Portugal estaba bajo la dictadura salazarista, la novela cuenta las historias de una serie de personajes comunes y corrientes y que viven en un mismo edificio. El narrador entra en sus casas, a través de los tragaluces y claraboyas, para observarlos en su cotidianidad; pero también entra en sus conciencias, pues en el libro están sus sensaciones, reflexiones y sueños más íntimos. Así, partiendo de estas subjetividades, se intenta elaborar el retrato de esa época, un proyecto al que el autor volvería, con mejores resultados, en Levantado del suelo (1980).

En Claraboya encontramos buena parte de las virtudes literarias de Saramago, desde la profunda observación psicológica hasta el tono irónico y contenido. Pero no algunos de los recursos técnicos más característicos de su obra de madurez, como su tan personal y dinámico manejo de los diálogos. Sin embargo, la principal evolución es el abandono de la estética neorrealista de esta novela inicial para la creación de otra más personal, en la que lo alegórico pasaría a convertirse el elemento central.


Enlaces relacionados
Otros textos sobre Claraboya: Alfaguara, Página12, El País, Francisco Gómez,
El siguiente es el primer capítulo de la novela.

primeras-paginas-claraboya

María Rosa Macedo. Narrativa completa

1 comentario:

Antes de nuestra brillante generación del 50 (Zavaleta, Ribeyro, Scorza y hasta Vargas Llosa), hubo una valiosa promoción de narradores peruanos, cuyos centenarios estamos recordando en estos años. Los más conocidos son Ciro Alegría (1909) y José María Arguedas (1911), y sus solos nombres ya nos indican que el indigenismo, en sus distintas vertientes, fue la temática dominante para todos ellos. Una de las pocas mujeres de esa generación fue la iqueña María Rosa Macedo (1909-1991), autora de cuentos y novelas que han sido reunidos en María Rosa Macedo. Narrativa completa (PUCP, 2012), libro prologado nada menos que por Alfredo Bryce Echenique.

Continuadora de la narrativa de Abraham Valdelomar, Macedo –esposa del pintor Enrique Camino Brent– traslada a la literatura algunos de los principios estéticos del indigenismo pictórico. Así, sus relatos están marcados por el interés de describir el mundo en el que vivió su infancia: pequeños pueblos de la costa central, habitados por campesinos costeños, andinos y afroperuanos. En su primer libro, Ranchos de caña (1941), combinó los cuentos y relatos con las “estampas de una ciudad o paisaje geográfico”, según afirma el crítico Eduardo Huárag en el ensayo preliminar de esta Narrativa completa.

Lo más destacado de esta obra son los libros Rastrojo (novela, 1943) y Hombres de tierra adentro (cuentos, 1949), en los que los campesinos dialogan utilizando su propio lenguaje. Por eso, Bryce afirma que ha encontrado una cierta familiaridad entre estos relatos y los de Juan Rulfo: “gente del campo que habla de sus cosas sin saber ni pensar siquiera que alguien las escucha”.



El siguiente video es de la presentación del libro, en la que participaron Alfredo Bryce Echenique, Miguel Giusti, Fernando Carvallo y Mariana Libertad.

 

Antología personal

No hay comentarios:


El reconocido periodista Fernando Ampuero (Lima, 1948) es autor de una abundante y exitosa obra literaria que en más de cuarenta años –su libro de cuentos Paren el mundo que aquí me bajo fue publicado en 1972– y veinte títulos ha abarcado casi todos los géneros: cuento, novela, poesía, drama, etc. Especialmente dotado para la narrativa breve, Ampuero ha reunido en el libro Antología personal. Cuentos / Poemas / Prosas (Prisa, 2012) una amplia selección de sus relatos y crónicas periodísticas, y también una muestra de su poesía y artículos literarios.

Por supuesto, la sección más importante está dedicada al cuento, género en el que Ampuero ha destacado nítidamente, al punto que Alfredo Bryce ha llegado a considerarlo “el gran sucesor” de Julio Ramón Ribeyro. Se incluyen aquí 16 cuentos, entre ellos “Malos modales” (1994), “El departamento” (1982), “Taxi driver sin Robert de Niro” (1994) y “Bicho raro” (1996), infaltables en cualquier antología de cuentos peruanos de las últimas décadas. En ellos se muestran claramente las virtudes de esta narrativa: buenas tramas, lenguaje trabajado con precisión y la creación de atmósferas apropiadas para cada texto, a través de detalles o historias secundarias.

En el resto del libro encontramos crónicas y artículos sobre personajes disímiles, que van desde el escritor Jorge Luis Borges hasta el gánster peruano “Tatán”. También una sección con quince poemas, aunque en ellos se muestran más bien ciertas debilidades y vicios literarios de su autor. Pero, en suma, esta Antología personal cumple muy bien su función, pues reúne en un solo libro lo mejor de la producción narrativa y periodística de Fernando Ampuero.


Enlaces relacionados
Se pueden leer las primeras páginas del libro en Prisa ediciones y la crónica sobre Borges ("La cicatriz de Borges") en Caretas.
Otros textos sobre Antología personal: Abelardo Oquendo, Revista Cosas, RPP..
Reseñas de otros libros de Fernando Ampuero: El peruano imperfecto (novela, 2011), Fantasmas del azar (cuentos, 2010), Hasta que me orinen los perros (novela, 2008), Puta linda (novela, 2006), Mujeres difíciles, hombres benditos (cuentos, 2005), Bicho raro (cuentos, 1996).


Gritos en silencio

No hay comentarios:


Filóloga y doctora en Antropología, Isabel Córdova Rosas (Huancayo) reside desde hace 25 años en España, donde es conocida por sus libros de narrativa para niños y adolescentes. Gritos en silencio (San Marcos, 2011), su primera novela “para adultos”, se inscribe dentro de la literatura peruana dedicada a la violencia política de los años noventa en nuestro país, y cuenta la historia de un viaje hacia la muerte: el de ocho sospechosos de terrorismo que son trasladados en un camión del ejército para ser ajusticiados ilegalmente.

Mientras son llevados de Lima a Ayacucho en las condiciones más inhumanas, los prisioneros (cinco hombres y tres mujeres, de origen muy diverso) conversan largamente sobre sus vidas, todas marcadas por la lucha contra los abusos tanto de los subversivos como de las fuerzas armadas. Hay sindicalistas, profesores de escuela y dirigentes políticos, y sus relatos, a pesar de estar centrados en las marchas y protestas populares de aquella época, abarcan también leyendas y tradiciones de sus regiones. El resultado es una narración eminentemente dialogada y demasiado cercana a un drama teatral.

Gritos en silencio muestra así una a sociedad que atraviesa la más cruel guerra interna, cuyas víctimas son los más pobres e indefensos, aquellos que no participan activamente en el conflicto. Pero al separar de manera tan radical entre víctimas y victimarios, entre buenos y malos, Córdova cae demasiadas veces en el maniqueísmo, además de apelar a ciertos tipos de énfasis y explicaciones más propios de la literatura para niños (por su carácter didáctico) que de la escrita para lectores adultos.


Enlaces relacionados
Se pueden leer las priemeras páginas de la novela en San Marcos.
Otros textos sobre Gritos en silencio: Nelson Manrique, Pedro Escribano, Sandro Bossio.