Gritos en silencio

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Filóloga y doctora en Antropología, Isabel Córdova Rosas (Huancayo) reside desde hace 25 años en España, donde es conocida por sus libros de narrativa para niños y adolescentes. Gritos en silencio (San Marcos, 2011), su primera novela “para adultos”, se inscribe dentro de la literatura peruana dedicada a la violencia política de los años noventa en nuestro país, y cuenta la historia de un viaje hacia la muerte: el de ocho sospechosos de terrorismo que son trasladados en un camión del ejército para ser ajusticiados ilegalmente.

Mientras son llevados de Lima a Ayacucho en las condiciones más inhumanas, los prisioneros (cinco hombres y tres mujeres, de origen muy diverso) conversan largamente sobre sus vidas, todas marcadas por la lucha contra los abusos tanto de los subversivos como de las fuerzas armadas. Hay sindicalistas, profesores de escuela y dirigentes políticos, y sus relatos, a pesar de estar centrados en las marchas y protestas populares de aquella época, abarcan también leyendas y tradiciones de sus regiones. El resultado es una narración eminentemente dialogada y demasiado cercana a un drama teatral.

Gritos en silencio muestra así una a sociedad que atraviesa la más cruel guerra interna, cuyas víctimas son los más pobres e indefensos, aquellos que no participan activamente en el conflicto. Pero al separar de manera tan radical entre víctimas y victimarios, entre buenos y malos, Córdova cae demasiadas veces en el maniqueísmo, además de apelar a ciertos tipos de énfasis y explicaciones más propios de la literatura para niños (por su carácter didáctico) que de la escrita para lectores adultos.


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Se pueden leer las priemeras páginas de la novela en San Marcos.
Otros textos sobre Gritos en silencio: Nelson Manrique, Pedro Escribano, Sandro Bossio.


 

El fuego de la palabra

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Escritor y profesor universitario, Selenco Vega (Lima, 1971) ha obtenido una serie de premios literarios tanto por su obra poética –Casa de familia (1995) y Reinos que declinan (2001)– como narrativa, destacándose los primeros lugares en El Cuento de las Mil Palabras (1995) y el Copé (2006). Esa faceta creativa de alguna manera también orienta su labor como crítico literario, más abocada al análisis de autores de su propia generación, la del noventa, como nos muestra en su libro El fuego de la palabra. Estudios sobre literatura peruana (USIL, 2012).

Once son los textos aquí reunidos, y aunque no faltan los estudios dedicados a los “clásicos” (Arguedas, Ribeyro, González Prada, etc.) mucho más interesantes resultan aquellos en los que se abordan libros y tendencias “contemporáneas”. En poesía, por ejemplo se hace un encendido elogio de la obra de Carlos López Degregori, “nutrida por la tradición visionaria, mágica, alquímica y hermética”. Y de su propia generación, el crítico destaca a tres poetas no muy conocidos: Javier Gálvez, José Gabriel Cabrera y Jaime Rodríguez Zavaleta.

Sobre la narrativa “joven” de los noventa, las reflexiones de Vega son más acuciosas y panorámicas, llegando a encontrar ciertas constantes temáticas, técnicas, retóricas y hasta en el tipo de personajes. Los autores abordados son Jaime Bayly, Iván Thays, Carlos Herrera y Oscar Malca, entre otros. Pero sin duda el más encomiado en El fuego de la palabra es Mario Bellatin, especialmente por su novela Salón de belleza (1994) que expresó mejor que ninguna “la idea de la novela como un género de exploración de la existencia humana”.


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Otros textos sobre El fuego de la palabra: Camilo Fernández
Otros resñas de libros de Selenco Vega: Espejos de la modernidad,

Mientras huya el cuerpo

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Hace unos 25 años se comenzó a debatir acerca de la condición posmoderna y sus manifestaciones en la literatura y las artes en general. Lo que parecía una moda pasajera se ha convertido en la tendencia dominante de nuestra época, transformando radicalmente incluso géneros tan rígidos como el relato policial. Eso lo podemos comprobar con Mientras huya el cuerpo (estruendomudo, 2012), quinta entrega narrativa del escritor Ricardo Sumalavia (Lima, 1968), que en su misma carátula se define como “novela neo policial peruana”.

Apolo, un ex policía limeño, es contratado para que descubra la verdad detrás de un crimen pasional. A poco de iniciar su trabajo, se enfrenta a un grupo de policías corruptos involucrados, por lo que termina atado, desnudo y encerrado en una casa abandonada. A partir de esta encrucijada, Sumalavia inicia una amplia reflexión acerca de los personajes de su ficción, su propio pasado personal y familiar, y hasta los referentes reales en los que se basa su relato. Así, la narración abarca sucesos ocurridos en París en 1904, en Iquitos a mediados del siglo XX y los saqueos en Lima en 1975, entre otros.

Solo eventualmente se vuelve a la historia de Apolo, y la mayoría de las veces para que el autor haga algún comentario de carácter metaliterario, un rasgo netamente posmoderno. Al final no se llega a conocer el desenlace, y más bien algunas de las historias secundarias (la de Tina, p. e.) nos recuerdan la calidad de los cuentos cortos de Sumalavia. En suma, Mientras huya el cuerpo es una novela que apreciarán más los escritores y expertos en literatura que los seguidores del género policial.


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Otros textos sobre la novela: Giovanni Anticona.
Ricardo Sumalavia tiene un blog dedicado íntegramente a Mientras huya el cuerpo.
Reseñas de otros libros de Ricardo Sumalavia: Enciclopedia mínima (cuentos, 2004), Colección minúscula (antología, 2007), Que la tierra te sea leve (novela, 2008).

Cabeza y orquídeas

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La antropóloga Karina Pacheco (Cusco, 1970) viene desarrollando una más que interesante obra narrativa, en la que conjuga su interés por lo intimista y melodramático (poco frecuente en nuestra literatura) con serias aproximaciones a temas como la desigualdad social o la violencia política. Sus tres primeras novelas fueron amplias sagas familiares ambientadas en el Cusco; pero su más reciente entrega, Cabeza y orquídeas (Borrador, 2012), es una incursión en otros ámbitos narrativos: una novela corta que narra un día en la vida de una adolescente limeña.

Perteneciente a una familia adinerada, la protagonista está cumpliendo 18 años y todas sus actividades del día tienen que ver con la gran fiesta con la que celebrará su paso a la adultez. Los preparativos los hace acompañada de su madre, y son descritos con minuciosidad y enfatizando lo frívolo de las relaciones entre los miembros de esa familia. Poco a poco se nos muestra que detrás del bienestar y el lujo que ellos disfrutan hay una serie de misterios e historias sórdidas, que desembocan en el trágico final de la celebración.

La primera mitad de la novela (narrada en primera persona) está demasiado centrada en las superficiales emociones y reflexiones de esa adolescente; pero en la segunda mitad el relato cobra fuerza e interés, a medida que van apareciendo –apenas sugeridos, como si fueran fantasmas– algunos de los grandes problemas de nuestro país: el racismo, la corrupción política, el poder del dinero del narcotráfico. Seguramente esas virtudes hicieron que Cabeza y orquídeas obtenga el Premio Nacional de Novela Federico Villareal 2010.


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Otros textos sobre la novela: José Donayre, Gabriel Ruiz Ortega.
Reseñas de otros libros de Karina Pacheco: La voluntad del molle (2006), No olvides nuestros nombres (2009), La sangre, el polvo, la nieve (2010), Alma alga (2010).