Juegos secretos
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Cuento,
Narrativa
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Profesor universitario y doctor en Literatura por la Universidad Complutense, Jorge Valenzuela (Lima, 1962) es también uno de los mejores y más constantes cultores del cuento en nuestro medio. A sus tres libros dedicados exclusivamente a este género –Horas contadas (1988), La soledad de los magos (1994) y La sombra interior (2006)– ahora se suma Juegos secretos, un sólido conjunto, tanto por la unidad temática y formal, por el tipo de personajes, por las tramas y la calidad de cada uno de los cuentos.
El tema central de estos seis relatos es el “salto” de los personajes del bien hacia el mal. Puede ser un tránsito real o solamente el descubrimiento, por parte del lector, de una maldad que se mantenía oculta. El primero es el caso de los cuentos “Sakai” y “Gente guapa”, en que los personajes recorren un largo camino para descubrir quiénes son en realidad. Más logrados son los cuentos del segundo tipo, como “No juegues con fuego”, en el que la serenidad y objetividad del narrador-personaje se transforman, ante el inesperado final, en el más descarado cinismo. O “El maestro de ceremonias”, que nos muestra toda la crueldad del sórdido mundo del circo.
Pero precisamente la serenidad y objetividad (en medio de las traiciones, mentiras y venganzas de los complejos y contradictorios personajes) son otras de las constantes los cuentos, logradas mediante una prosa de ritmo lento y un lenguaje sencillo y directo, en el que cada palabra parece haber sido cuidadosamente elegida. Los cuentos de Juegos secretos muestran que Valenzuela ha aprendido bien las lecciones de Borges, Ribeyro y los relatos policiales más oscuros.
Rapsodia vagabunda
Con dos libros de cuentos y un poemario publicados, Juan Carlos Guerrero (Lima, 1979) está incursionando ahora en la novela con Rapsodia vagabunda (Atalaya, 2011), la historia de Tipo Galván, un joven poeta provinciano, que para sobrevivir se convierte en personaje de novela picaresca: roba, engaña y seduce a mujeres y hombres para que lo mantengan. Además de eso, Galván trata de forjarse una carrera como escritor en Lima (llega acompañado de su inseparable amigo Dorgus), donde continúa sus andanzas, pero esta vez ligado a conocidos personajes del ambiente literario limeño.
El libro está lleno de chismes, anécdotas y duras críticas a escritores como Jaime Bayly, Santiago Roncagliolo o Daniel Alarcón, todos ellos con nombres ligeramente cambiados. Pero más interesante es la forma en que el relato se va ramificando, manteniendo siempre el tono informal y divertido, a partir de las historias de los personajes que va conociendo Galván, lo que hace que las acciones de desplacen en el espacio y el tiempo, abarcando desde la recordada marcha “De los cuatro suyos” hasta la historia del mítico Espartaco, aquí contada en un versión muy peculiar.
Lamentablemente el lenguaje, demasiado descuidado y pobre, se convierte en el mayor problema. Ni siquiera en los poemas de Galván que se incluyen en el libro, ni en aquellos capítulos que parecen impulsados por un cierto aliento poético, llega a desprenderse Guerrero de los errores y lugares comunes propios de un autor joven e inexperto. No obstante, dada la actualidad de la historia y la original estructura de la narración, Rapsodia vagabunda resulta una lectura interesante.
Enlaces relacionados
Se puede bajare el libro de Literatura Peruana en pdf y algunos fragmentos en Literatura y en Juan Carlos Guerrero.
Otros textos sobre Rapsodia vagabunda: Alexis Iparraguirre, La Primera, Eladio Quispe.
País sin nombre
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Narrativa,
Novela
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Radicado en Francia desde hace mucho, el poeta José Rosas Ribeyro (Lima, 1949) acaba de publicar su primera novela, País sin nombre (Mesa Redonda, 2011), una extensa (mas de 500 páginas) reconstrucción de diez difíciles años de la historia del Perú (el “país sin nombre” del título), desde finales de los sesenta hasta mediados de los setenta. Es una “novela de formación” de un personaje ficticio, Javier Rosales Riquelme (evidente alter ego del autor), quien en esos años fue estudiante universitario, poeta y activo militante de izquierda.
Con un tono informal y divertido, la narración está centrada en las peripecias de Rosales: sus amistades y amores, sus aventuras políticas, sus polémicas literarias y sus primeros trabajos (vendedor de libros, corrector de pruebas, funcionario público). En todas ellas van apareciendo conocidos personajes de la historia política y cultural peruana, quienes son incorporados a la ficción, aunque con nombres ligeramente cambiados. Y también episodios de la vida del propio Rosas Ribeyro, como su polémica participación en la edición de los poemas de María Emilia Cornejo.
Al énfasis en las historias menudas, en los chismes “generacionales” (contados siempre con mucha sorna e ironía), se suma una cierta superficialidad en el lenguaje y la actitud del narrador. Eso lleva a que los sucesos históricos se conviertan en un interminable desfile carnavalesco, pues no encontramos la necesaria contraparte de pasajes de intensidad dramática o reflexiva. De todas maneras, País sin nombre es una buena novela y un ameno retrato de una década decisiva para nuestro país.
Enlaces relacionados
Otros artículos sobre País sin nombre: Fausto Barragán, Lenin Pantoja, Jerónimo Pimentel,
Entrevistas: Pedro Escribano, Edwin Cavello, Gabriel Ruiz Ortega,
Hijos de puta
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Antología,
Ensayo,
Poesía
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Los cambios generacionales dentro de la poesía hacen que cada cierto tiempo resulten necesarios estudios y antologías sobre la nueva o “novísima” producción de una ciudad, un país o un continente. En el caso de la poesía latinoamericana contamos con varios libros sobre las más recientes generaciones, desde El turno y la transición (2001) del peruano Julio Ortega hasta 4m3ric4 (2011) del chileno Héctor Hernández. A ellos se suma ahora Hijos de puta. 15 poetas latinoamericanos (Hijos de la lluvia, 2011) del poeta, narrador y crítico Darwin Bedoya (Moquegua, 1974).
Nacidos entre 1970 y 1981, los poetas aquí reunidos han sido elegidos por sus obras publicadas entre 1994 y 2011, y la mayoría de ellos ya figuraron en libros similares, como el ya mencionado Hernández (1979), Ernesto Carrión (Ecuador, 1977) y Alan Mills (Guatemala, 1979). Pero más importantes que los nombres, son los criterios de selección, que exponen tanto Bedoya en el prólogo (“Reverso: la disolución de los géneros”) como Walter Bedregal y Mario Bojórquez en sus ensayos. Todos ellos muestran su opción por una “estética de los escombros”; una poesía narrativa, delirante y que abandona el verso.
Demasiado “líricos” y enrevesados, ninguno de estos ensayos llega a proporcionar una visión panorámica del conjunto; tampoco nos ayudan a entender mejor la obra de los autores antologados, pues se dedica apenas un par de líneas a cada uno de ellos. De todas maneras, es destacable el aporte de este libro (publicado en la ciudad de Juliaca) y su apuesta por los poetas peruanos Miguel Ildefonso, Victoria Guerrero y José Carlos Yrigoyen.
Enlaces relacionados
Se pueden leer las primeras páginas del libro, que incluyen los tres ensayos, en Hijos de la lluvia.
Se puede leer el libro 4m3ric4. Novísmia poesía latinoamericana (completo) en Literatura Peruana en Pdf.
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