El peruano imperfecto

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Fernando Ampuero (Lima, 1949) cuenta en la novela El peruano imperfecto (Alfaguara, 2011) la historia de Pedro José de Arancibia, un periodista y escritor limeño cuya vida, salvo pequeños detalles, es idéntica a la del propio autor. Pedro José es presentado como un hombre alto, elegante y exitoso, tanto así que él mismo se considera un peruano atípico, “imperfecto”. Y resulta especialmente exitoso con las mujeres, por lo que la narración está llena de interminables aventuras amorosas y encuentros sexuales eventuales, descritos sin omitir detalles.

Con este material, y un protagonista vanidoso y superficial, a Ampuero le cuesta (a pesar de poner en juego todo su oficio de escritor) darle un poco de densidad y trascendencia al relato. Para ello incluye algunos episodios de su labor como periodista político en la revista Caretas, diálogos con el psicoanalista Max Hernández y hasta una trágica historia “marco”, con la que se inicia y termina la narración. Pero incluso en este caso, en el velorio de la mujer amada, Pedro José no puede evitar la frivolidad de describir su propio vestuario: “… blazer negro, camisa blanca de cuello inglés, y una oscura corbata Versace de seda natural”.

Es difícil entender por qué Ampuero ha delegado sus experiencias más personales en un personaje tan cuestionable como Pedro José. Acaso la clave esté en la concepción que el autor tiene de la literatura, en la que priman aspectos como el entretenimiento, la facilidad de lectura y un cierto “buen gusto”. En ese sentido, El peruano imperfecto cumple plenamente con sus fines, pues resulta un libro interesante, ameno y agradable.


Enlaces relacionados
Se puede leer las primeras páginas de la novela en Prisa Ediciones.
Entrevistas: Andina, Pedro EscribanoRPP, Carlos Sotomayor,
El siguiente es un video de la presentación de la novela.

El río / El viaje

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El escritor limeño Javier Heraud (1942-1963) publicó a los 18 años su primer poemario El río (1960), y en su segundo libro –El viaje (1961)– afirmaba que “… no tengo miedo de morir / entre pájaros y árboles”. Como se sabe, el 15 de mayo de 1963 murió abaleado en el río Madre de Dios, y desde entonces se convirtió en el paradigma del poeta joven con destino trágico. Sin embargo, no existía una edición crítica y confiable de su obra, un problema que ha llevado a la editorial Peisa a volver a publicar esos dos libros en pulcras ediciones al cuidado del reconocido crítico Edgar O’Hara.

Ambos libros se presentan con sus carátulas originales y con extensos ensayos introductorios, en los que O’Hara analiza tanto la obra como la vida de Heraud. El crítico además tiene a su cargo las notas de los poemas, en las que comenta las variantes y los errores de las anteriores ediciones. A ello se suma una reproducción facsimilar de un manuscrito del poema “El viaje” (cuando su título era “El río de la muerte”), con tachaduras y correcciones del propio autor, y también un amplia galería de fotos, a cargo de Herman Schwarz.

En estos textos Heraud se presenta como un poeta original, que apela tanto a elementos surrealistas (seguramente provenientes de Moro y Westphalen), como a un lúcido manejo del verso y de las posibilidades expresivas de los elementos no significativos del lenguaje (artículos, preposiciones, etc.), según demostró Jorge Cornejo Polar. Celebramos la iniciativa de volver a publicar El río y El viaje. Pero estos libros representan apenas el 30% de la poesía de Heraud, así que queda todavía bastante trabajo por realizar.

Un sueño fugaz

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El escritor Iván Thays (Lima, 1968) regresa en la novela Un sueño fugaz (Anagrama, 2011) a los temas y personajes de La disciplina de la vanidad, la compleja novela que publicó en el año 2000. Nuevamente nos encontramos con los integrantes del taller literario Centeno en diversas etapas de sus vidas: jóvenes aprendices, escritores maduros (exitosos o fracasados) y hasta viejos autores de culto. A través del relato de episodios aislados, que abarcan más de medio siglo, Thays realiza una ácida crítica a toda la institución literaria.

Los episodios, narrados con una prosa precisa y bien trabajada, están centrados en las relaciones entre esos viejos amigos, en la forma en que los logros literarios determinan los cambiantes roles entre ellos. Tomás, el menos dotado de todos, e inicialmente menospreciado, se convierte en un importante autor radicado en Europa, al que los demás acuden en busca de ayuda. En el otro extremo, el protagonista, tras una breve fama como escritor joven, tiene que resignarse a una existencia errática y oscura, cada vez más lejana de la literatura.

Pero Un sueño fugaz no es una nueva novela, pues siete de sus nueve capítulos ya habían sido incluidos exactamente iguales (salvo cambios en un par de nombres) en el conjunto de cuentos “Los alces premeditados”, que forma parte de La disciplina de la vanidad. En los últimos once años, Thays sólo ha publicado la novela breve Un lugar llamado Oreja de Perro (2009), el punto más bajo de su obra, y esta reedición parcial de La disciplina… Dado su talento y vasta formación literaria, esperamos que supere pronto esta aparente crisis de creatividad.

Enlaces relacionados
Se puede leer el primer capítulo de la novela en la página web de Anagrama.
Iván Thays administra el blog Moleskine Literario.
Otros textos sobre Un sueño fugaz: Ernesto Calabuig, Arturo García, Damián Huergo, Rafael Martín, Lluís Satorras,

Escombros de los días

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RECUERDA CUERPO

Poeta con un doctorado en Literatura, Alejandro Susti (Lima, 1959) continúa en Escombros de los días (Hipocampo Editores, 2001) las reflexiones en tormo a la muerte y el cuerpo iniciadas en su poemario, Cadáveres (2009). Pero esta vez se parte de una dolorosa experiencia personal (la enfermedad y muerte del padre), por lo que los poemas inevitablemente tienen una cierta carga de recuerdos e intimismo, especialmente en la primera sección (“Tu cuerpo lentamente”). Pero pronto se dejan esos detalles de lado, para abordar el tema central del libro, el destino final del cuerpo humano, en poemas como “Cuerpo de mi padre” y “La sangre de mi padre”.

En ese sentido, los cinco poemas de la segunda sección (“Fósiles de plata”) se constituyen en el verdadero eje, pues en ellos se hace más explícita la propuesta: “Prefiero la vida del muerto / la dura persistencia de sus huesos / la capa helada de sus días…” (“Vida de la muerte”). La tercera sección, “Fuego que nunca se olvida”, está dedicada a la experiencia erótica y es la más débil del conjunto. En la cuarta y última, “Rieles del tiempo”, se apela a elementos naturales (a la manera de las Estancias de Javier Sologuren) para lograr algunos de los mejores poemas: “Niebla”, “Nieve”, “Piedra repetida”.

Pero es precisamente la excesiva proximidad a los modelos “literarios” el principal problema, pues hay incluso un par de poemas que aparentemente no son sino paráfrasis de textos vallejianos. Escombros de los días – poemario ganador del concurso Libro de Poesía Breve 2010–, sin llegar a superar a Cadáveres, ratifica la calidad de la poesía de Alejandro Susti.