Otros lugares de interés

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En su novela Otros lugares de interés (Alfaguara, 2010) el periodista y escritor Enrique Planas (Lima, 1970) nos cuenta la historia de un joven matrimonio, Verónica y Daniel, que emprende un largo viaje para superar la pérdida de un hijo. Pero en ese viaje Verónica pasa por una serie de experiencias que la hacen abandonar a Daniel y a asumir la personalidad de la esquizofrénica artista Unica Zürn (1916-1970), llegando finalmente a la locura.

Planas vuelve en este relato a los temas y motivos dominantes en sus tres novelas anteriores: el complejo universo de las emociones femeninas, el erotismo transgresor y la duplicidad como principio estructural (los personajes tiene siempre “dobles” o modelos a los que imitan). Pero esta vez el escritor se libra de los excesos de aquellas novelas: la obsesión por lo grotesco, por el lenguaje “de moda”, o el abigarrado despliegue de técnicas narrativas.

Renunciando a aquello que lo hacía uno de nuestros escritores más explícitamente posmodernos, Planas se aproxima a la narrativa de Iván Thays, en especial a la novela El viaje interior, una historia similar y hasta complementaria (Planas se centra en la mujer que abandona a su pareja, Thays en el hombre abandonado). Otros lugares de interés muestra a un autor dejando atrás los errores de Alrededor de Alicia (1999) y Puesta en escena (2002), pero aún en búsqueda de su propia personalidad literaria.


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Amados transformadores de corriente

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Las originales y arriesgadas propuestas poéticas de Rafael Espinosa (Lima, 1960), especialmente las de los libros Book de Laetitia Casta (2003) y El anticiclón del Pacífico Sur (2007), hicieron que la crítica lo considere como uno de los más destacados poetas peruanos del primer decenio del siglo XXI. Su más reciente libro, Amados transformadores de corriente (AUB, 2010) mantiene e incluso radicaliza aquellas propuestas.

El libro muestra las emociones y reflexiones de un limeño de clase media a lo largo de un día feriado cualquiera. La visita a la madre o el reencuentro con los viejos amigos del barrio, desencadenan extensas reflexiones, verdaderos monólogos interiores del “protagonista”, expresadas en un lenguaje que combina la sintaxis barroca, la retórica poética y el léxico urbano-tecnológico característico de nuestro tiempo: “Una madre es un código de señales náuticas / por demasiado tiempo, con solo / clickearla en los archivos de imágenes, nos dice / que hemos entrado en aguas tranquilas…”.

Lo más destacado de Amados transformadores de corriente es que con ese léxico, tan aparentemente deleznable y antipoético, se alcanzan momentos de logrado e intenso lirismo. Rafael Espinosa pertenece a esa estirpe de poetas que no temen experimentar con el lenguaje más actual y cotidiano (de las calle, la publicidad o Internet, en este caso), una línea que inicia el Vallejo de Trilce y que continuó con los poetas sociales y los más polémicos grupos posteriores, desde “los nuevos” hasta Kloaka.

La estación de los encuentros

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Radicado en Estados Unidos desde 1986, el escritor y crítico Peter Elmore (Lima, 1960) se ha mantenido siempre presente en el debate literario peruano a través de sus colaboraciones en las más importantes revistas culturales y diarios locales, entre ellos La República. Lo mejor de ese abundante material ha sido reunido en el libro La estación de los encuentros (Peisa, 2010).

Se hace aquí un recorrido del último siglo de la poesía peruana, a través del análisis de 10 poemarios claves, desde Trilce (1922) hasta Cinco segundos de horizonte (2005) de Mario Montalbetti. Este top ten incluye también a Martín Adán, Westphalen, Eielson y Cisneros, entre otros. En narrativa, en cambio, Elmore se muestra mucho más “continental” y analiza obras de Piglia, Bolaño y Fonseca, además de las de Ribeyro, Arguedas y Vargas Llosa.

Pero la sección más interesante de La estación de los encuentros es “Artes de leer” en la que Elmore escribe sobre los ensayistas que más lo han influenciado: George Steiner, Edward Said, Claudio Magris, J. M. Coetzee, Italo Calvino. En todos ellos encuentra algunas de las virtudes (la capacidad de abstracción, el enfoque culturalista que no deja de lado los detalles) de sus propios libros de crítica: Los muros invisibles (1993), sobre la narrativa limeña; La fábrica de la memoria (1997), sobre la novela histórica; y El perfil de la palabra (2002), sobre la obra de Ribeyro.

Homo demens

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Tiempos violentos

Escrita conjuntamente por el poeta Franco Salcedo y el narrador Mariano Vargas (ambos egresados de la PUCP), la novela Homo demens (Estruendomudo) es seguramente una de las propuestas literarias más heterodoxas y polémicas del 2010. En ella se relata el ficticio descuartizamiento del conocido historiador y sociólogo Nelson Manrique, supuestamente ocurrido el 29 de octubre de 1994, y el posterior destino del principal sospechoso del crimen, el Dr. Armando Vargas.

Violenta y alucinada, a la manera de las películas de Robert Rodríguez (más que las del mencionado Quentin Tarantino), esta novela está planteada precisamente como una película: desde la brevedad de las secuencias que la integran hasta el curioso “reparto” final, en el que se dice en qué personas “reales” están basados los personajes. A ello hay que sumar que se incluyen páginas completas de periódicos y fragmentos de noticieros de radio y televisión.

Vargas & Salcedo han tratado así de darnos una versión diferente –cuestionadora, poética e irónica– de los crímenes que se solían cometer en los años de la violencia política, cuestionando de paso algunos de los elementos más característicos de la “peruanidad” de nuestro tiempo; pero solo logran hacerlo en pocos episodios de esta breve novela (86 páginas). Homo demens queda, por eso, como una obra un tanto irregular, un interesante proyecto que mereció un más amplio desarrollo.

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Otros textos sobre Homo ludens: Giancarlo Peña,
Entrevistas: Miguel A. Vallejo.