Tan cerca de la vida

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Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) suele ser considerado en las listas de los mejores escritores latinoamericanos de la actualidad (como la recientemente publicada por Granta), aunque su obra hasta ahora no llega a convencer a un amplio sector de la crítica. Su nueva novela, Tan cerca de la vida (Alfaguara, 2010), más extensa y ambiciosa que las tres anteriores, es una original mezcla de thriller y ciencia ficción.

La historia que se cuenta es la de Max, un experto en logística que viaja a Tokio a una convención de la Corporación Géminis. Ahí Max, como el protagonista de la película Perdidos en Tokio, se siente extraño y desubicado, y casi sin querer inicia un romance con una joven camarera de hotel. Las acciones se desarrollan en medio de discusiones sobre inteligencia artificial y robots que parecen seres vivos (tanto personas como animales), y que remiten a películas como Blade Runner e Inteligencia Artificial.

Como le sucedió en Pudor (2004) y Abril rojo (2006), Roncagliolo vuelve a perderse en situaciones efectistas e intrascendentes (los juegos de Max en el baño del hotel), en alusiones a películas y narraciones audiovisuales, y descuida lo más propiamente literario: la solidez psicológica de los personajes, el trabajo con el lenguaje, la profundización en temas importantes. Tan cerca de la vida no es el mejor libro de su autor, pero sí una lectura amena e interesante.


Enlaces relacionados
Se pueden leer las prímeras páginas de la novela en Alfaguara.
Otros artículos sobre Tan cerca de la vida: Ricardo González Vigil (El Comercio).
Entrevistas: Pedro Escribano, Carlos Sotomayor.
Aquí en Libros hay comentarioos a todas las novelas de Roncagliolo: Pudor, Abril rojo y Memorias de una dama.
La siguientes es una entrevista para Casa de América.

Libro de exilio

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Miguel Ildefonso (Lima, 1970) es el poeta emblemático de la llamada “generación del 90”, no solo por sus siete poemarios publicados –desde Vestigios (1999) hasta Himnos (2009)–, siempre muy bien recibidos por la crítica, sino también por los importantes premios literarios obtenidos tanto en nuestro país como en el extranjero. El más reciente de esos reconocimientos es el Premio Nacional PUCP de Poesía 2009, que obtuvo con el Libro de exilio (PUCP, 2010).

Los 23 poemas aquí reunidos continúan la propuesta iniciada en Los desmoronamientos sinfónicos (2008): textos escritos hace diez años, pero que Ildefonso ha seguido trabajando, radicalizando sus propias propuestas iniciales. Se renuncia a los signos de puntuación, a la trama narrativa, a las reflexiones metaliterarias y, en buena parte de los textos, incluso al verso. Pero se mantiene el discurso alucinado y torrencial, que recrea los elementos del paisaje urbano a partir de originales imágenes y metáforas.

La novedad de estos poemas es la mayor distancia entre la subjetividad del “yo poético” y el mundo “objetivo” en el que vive. Por eso tiende a identificarse con poetas que estuvieron de alguna manera “exiliados” de la sociedad: Moro, Nerval, Martín Adán. Así, este Libro del exilio –que compitió con otros 635 poemarios por Premio Nacional PUCP–confirma una vez más la calidad y el interés de la poesía de Miguel Ildefonso.


Enlaces relacionados
Algunos poemas del libro.
Discurso de agradecimiento por el Premio Nacional PUCP.
Otros textos sobre Libro de exilio: César Pineda,
Entrevistas: Maribel de Paz (Caretas).
El siguiente video muestra la participación del poeta en un recital reciente.

La semana tiene siete mujeres

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Además de su exitosa carrera como publicista, Gustavo Rodríguez (Lima, 1968) tiene ya una larga trayectoria como escritor. La inició con las novelas La furia de Aquiles (2001) y La risa de tu madre (2003), en las que se notaba demasiado la presencia de recursos no propiamente literarios. Tras siete años, Rodríguez vuelve a la novela con La semana tiene siete mujeres (Planeta, 2010), una obra mucho más madura y ambiciosa, que figuró entre las diez finalistas del Premio Planeta-Casamérica 2009.

Un caricaturista político muere y la esposa trata de averiguar todo acerca de las infidelidades del difunto. Queda así planteado el relato como una comedia de enredos: las aventuras amorosas del protagonista y los apuros que pasa para mantenerlas en secreto. Pero pronto el tema del racismo se convierte en el eje de la narración, pues sus siete mujeres abarcan todo el espectro racial limeño. A ello se suma que el investigado y el investigador tienen trayectorias sociales inversas: el cholo triunfador y el “pituco” empobrecido.

Los saltos entre las peripecias amorosas y el retrato social (las historias de los otros personajes) ponen a prueba la versatilidad y el oficio literario de Rodríguez. Y aunque hay ciertos problemas técnicos, La semana tiene siete mujeres cumple su cometido de ser una lectura interesante y una amena reflexión sobre algunos prejuicios aún vigentes entre los limeños.


Enlaces relacionados
En Internet se puede leer el primer capítulo de la novela.
Otros comentarios: Gerardo CaillomaJosé Donayre, Gary Rivera.
Entrevistas: Carlos SotomayorYolanda VaccaroCarlo Trivelli.
En la siguiente entrevista Rodríguez comenta su propia novela.

La venganza de los monos mecanógrafos

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El artista y escritor George Clark (1969) nació en Inglaterra, pero se formó en el Perú (en la Universidad Católica) y radicó aquí hasta 2004. Dedicado desde hace años a la docencia y las letras (filosofía, literatura), Clarke acaba de publicar su primer libro, La venganza de los monos mecanógrafos (Azul, 2010), un original conjunto de prosas “apátridas” (según la definición de Ribeyro) que se aproximan a territorios literarios específicos (poesía, relato, ensayo), pero no pertenecen a ninguno de ellos.

Manteniendo el escepticismo y el sistema de “asociaciones libres” del modelo ribeyriano (el término lo tomamos de Marco Martos) Clarke le agrega a su libro mucha ironía y espíritu lúdico, como se anuncia desde el título. Y aunque un tanto disparejos, en lo que respecta a la calidad, hay aquí textos destacables: breves y de contundencia aforística (“Autopsia II”, “Portazos”), de evidente aliento poético (“Aclaración”, “Introspección”) y alguna que otra “historia de cronopios” (“Colección privada”).

Hay también textos fallidos, especialmente aquellos en los que Clark resulta demasiado explícito o incursiona en la sátira (la serie “Gorda”, “Vieja” y “Fea”). Pero lo que más se nota es la ausencia de un personaje que encarne las radicales propuestas de los textos, como hizo Ribeyro en Los dichos de Luder, Cortázar en Un tal Lucas o Carlos Herrera en Crónicas de un argonauta ciego.


Enlaces relacionados
Booktrailer de La venganza de los monos mecanógrafos.
Entrevistas: Relit.
La siguiente entrevista es de Tv blog literario