Una mesa en la espesura del bosque
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Poesía
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Surgido como integrante del grupo La Sagrada familia (1977-1979), Carlos López Degregori (Lima, 1952) tiene una obra amplia y siempre en evolución –una decena de poemarios, desde Un buen día (1978) hasta Flama y respiración (2005)– que lo ha consagrado como uno de los mejores y más originales escritores de su generación. Tras cinco años de silencio López Degregori acaba de publicar un nuevo y muy buen poemario: Una mesa en la espesura del bosque (Peisa, 2010).
Partiendo de sucesos y cosas aparentemente cotidianas, estos poemas, escritos con un lenguaje sencillo, poco a poco se van “desrealizando” por la presencia de imágenes y elementos simbólicos: “La mesa está puesta para tres … / ¿Pero qué pueden comer esas tres personas? / ¿Carne ingrávida? / ¿Carne sonora…”. Pero aquí el autor no llega a caer en la indefinición ni el hermetismo, características de sus libros iniciales. Por el contrario, hay una expresa intención de que los textos comuniquen claramente lo que se quiere decir.
Esa tendencia ya era evidente en los dos anteriores poemarios de CLD; pero recién en Una mesa en la esperura del bosque alcanza su mejor expresión, pues no hay concesiones ni alegorías simplistas. Poemas como “Arrojo” y “La ciudad de las tijeras” demuestran que la madurez está finalmente acercando a este insular poeta a las propuestas de algunos de sus compañeros de generación, en especial a la obra del recordado José Watanabe.
Enlaces relacionados
Otros textos sobre el libro: Luis Fernando Chueca, Camilo Fernández, Abelardo Oquendo, Enrique Sánchez, José Guich.
Entrevistas: José Güich, Carlos Sotomayor.
En el siguiente video, Carlos Lopez Degregori lee el poema que da título al libro.
Takashi. Historias robadas
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Narrativa,
Novela
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HISTORIAS ROBADAS
Ernesto Carlín. Takashi. Historias robadas (Ediciones Altazor, 2010)
Los escritores están desarrollando diversas propuestas para darle a la novela el dinamismo de las formas narrativas hoy dominantes (cine, video, tv). Una de ellas es la de fragmentar el relato y cambiar constantemente los personajes y situaciones, a la manera de un conjunto de cuentos enlazados de algún modo, usualmente por el protagonista y autor de esos fragmentos, lo que le da además al texto una dimensión metaliteraria. Eso es precisamente lo que ha hecho el escritor y periodista Ernesto Carlín (Callao, 1984) en su segunda novela Takashi. Historias robadas (Altazor, 2010),
Desarrollada en torno al violento mundo de los adolescentes de una ciudad como Lima, la novela aborda los temas tradicionales en estos casos: el primer amor, el descubrimiento del sexo, la vocación literaria y, más que nada, la tan adolescente necesidad de pertenecer a un grupo. Takashi, limeño descendiente de japoneses, se siente siempre diferente y marginado en todas partes, Extrañamente solo logra algo de fraternidad como miembro de la “barra” del club Sport Boys, auqnue él suyo no es para nada el perfil del hincha típico de ese equipo de fútbol.
Independientemente de la figura del protagonista (que no resulta del todo convincente) lo mejor del libro son precisamente esas historias “robadas”, que se fusionan mediante situaciones y elementos comunes (algunos de prestigioso origen literario), y que combinan las peculiaridades del habla y la cultura de los jóvenes limeños (cómics, rock y literatura), con una fresca e irónica retórica. Takashi confirma el interés de esta tradición de novelas fragmentarias –que en Perú ha dado obras como La disciplina de la vanidad de Iván Thays y Casa de Islandia de Luis H. Castañeda– y de la narrativa de Ernesto Carlín.
Enlaces relacionados
Información de la solapa del libro
Otros comentarios sobre la novela: Carlos Calderón Fajardo, Augusto Rubio.
Ernesto Carlín tiene un blog llamado Tanque de Casma.
Ernesto Carlín. Takashi. Historias robadas (Ediciones Altazor, 2010)
Los escritores están desarrollando diversas propuestas para darle a la novela el dinamismo de las formas narrativas hoy dominantes (cine, video, tv). Una de ellas es la de fragmentar el relato y cambiar constantemente los personajes y situaciones, a la manera de un conjunto de cuentos enlazados de algún modo, usualmente por el protagonista y autor de esos fragmentos, lo que le da además al texto una dimensión metaliteraria. Eso es precisamente lo que ha hecho el escritor y periodista Ernesto Carlín (Callao, 1984) en su segunda novela Takashi. Historias robadas (Altazor, 2010),
Desarrollada en torno al violento mundo de los adolescentes de una ciudad como Lima, la novela aborda los temas tradicionales en estos casos: el primer amor, el descubrimiento del sexo, la vocación literaria y, más que nada, la tan adolescente necesidad de pertenecer a un grupo. Takashi, limeño descendiente de japoneses, se siente siempre diferente y marginado en todas partes, Extrañamente solo logra algo de fraternidad como miembro de la “barra” del club Sport Boys, auqnue él suyo no es para nada el perfil del hincha típico de ese equipo de fútbol.
Independientemente de la figura del protagonista (que no resulta del todo convincente) lo mejor del libro son precisamente esas historias “robadas”, que se fusionan mediante situaciones y elementos comunes (algunos de prestigioso origen literario), y que combinan las peculiaridades del habla y la cultura de los jóvenes limeños (cómics, rock y literatura), con una fresca e irónica retórica. Takashi confirma el interés de esta tradición de novelas fragmentarias –que en Perú ha dado obras como La disciplina de la vanidad de Iván Thays y Casa de Islandia de Luis H. Castañeda– y de la narrativa de Ernesto Carlín.
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Información de la solapa del libro
Otros comentarios sobre la novela: Carlos Calderón Fajardo, Augusto Rubio.
Ernesto Carlín tiene un blog llamado Tanque de Casma.
Todas putas
TIEMPOS VIOLENTOS
Hernán Migoya. Todas putas (Casatomada, 2010)
Proveniente del mundo del cómic y la contracultura en general, el español Hernán Migoya debutó en la literatura con Todas putas (2003), un conjunto de cuentos protagonizados por violadores, voyeristas o pedófilos. El libro fue censurado, con lo que se desató un debate en el que intervino hasta Mario Vargas Llosa. La editorial Casatomada ha presentado recientemente en Lima, y con la presencia del autor, la primera edición peruana de este polémico libro.
Lo que más espantó a los españoles es que tan detestables personajes aparecieran hablando en primera persona, y con la mayor naturalidad, sobre sus vicios y perversiones. En el cuento “El violador”, el protagonista dice: "Yo no soy tan mala gente, si se paran a pensarlo. Sí, abuso sexualmente de una persona contra su voluntad. ¿Y? De otras abusan laboralmente, de otras afectivamente, y de otras económicamente. Y no pasa nada... ¿quién mete en la cárcel al hijoputa que te ha robado el corazón? La realidad es que estamos acostumbrados a todo tipo de abusos. Entonces, ¿por qué no a las violaciones?". Pero la ironía y humor negro son llevados más allá de todo límite en relatos como “Porno del bueno”, en el que un hombre cuenta como secuestra y abusa de una niña.
Estos textos desataron un debate sobre lo positivo o negativo de este tipo de ficciones. “No es la literatura la que emponzoña la vida… Somos nosotros, no los libros, los que, en el secreto de nuestra intimidad, prohijamos aquellos deseos locos y a veces ignominiosos, que llenan de fiebre y espanto ciertas historias literarias” afirmó Vargas Llosa. Aunque hay que reconocer que muchas páginas de Todas putas están más cerca del cómic para adultos que de la literatura.
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En Internet se pueden leer los cuentos "El violador", "A por el mirón" y "Un día de mierda",
El futuro de mi cuerpo
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Narrativa,
Novela
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A SANGRE FRÍA
Luis Hernán Castañeda. El futuro de mi cuerpo (estruendomudo, 2010)
Luis Hernán Castañeda (Lima, 1982) se consagró tempranamente –con la novela Casa de Islandia (2004)– como el más prometedor de una singular promoción de narradores jóvenes peruanos, congregados en torno a la editorial estruendomudo y que escribían relatos fantásticos y metaliterarios. Con mayor madurez y en clave realista, Castañeda acaba de publicar El futuro de mi cuerpo (estruendomudo, 2010), su tercera novela, las aventuras de una pareja de estudiantes peruanos radicados en Estados Unidos.
Ángel y Serena, los estudiantes mencionados, están a punto de terminar su relación, pero antes deciden hacer un viaje a Nederland (un pequeño pueblo de antiguos hippies, en el frío estado de Colorado) al extraño Festival del Hombre Muerto y Congelado. En ese lugar se ha producido además una serie de asesinatos, y entre los sospechosos figuran algunos pastores peruanos que trabajan en la zona. Así, la novela enlaza temáticamente con reflexiones sobre la muerte, el racismo y hasta mitos milenaristas andinos.
En ese aspecto, El futuro de mi cuerpo representa un firme paso adelante en la narrativa de Castañeda, quien hasta ahora mostraba ciertas debilidades en lo temático –“El qué contar es todavía un tarea pendiente” dijo cuando publicó los cuentos de Fotografías de sala (2007)–, en contraste con lo trabajado de su lenguaje. Sin embargo todavía existen algunos problemas estructurales y en el desarrollo de esos temas: la novela se pierde muchas veces en largas descripciones, o en los monótonos diálogos de la pareja, y sólo cobra verdadero interés en la segunda mitad del libro.
Enlaces relacionados:
El propio Luis Hernán Castañeda ha escrito un largo texto sobre su novela.
Entrevistas: Salvador Luis, Stuart Flores, Ernesto Carlín, Carlos Sotomayor.
Aquí en Libros hay comentarios a todos los libros de Luis Hernán Castañeda: Casa de Islandia (novela, 2004), Hotel Europa (novela, 2005) y Fotografías de sala (cuentos, 2007).
El siguiente video es una entrevista de Relit.
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