Todas putas
TIEMPOS VIOLENTOS
Hernán Migoya. Todas putas (Casatomada, 2010)
Proveniente del mundo del cómic y la contracultura en general, el español Hernán Migoya debutó en la literatura con Todas putas (2003), un conjunto de cuentos protagonizados por violadores, voyeristas o pedófilos. El libro fue censurado, con lo que se desató un debate en el que intervino hasta Mario Vargas Llosa. La editorial Casatomada ha presentado recientemente en Lima, y con la presencia del autor, la primera edición peruana de este polémico libro.
Lo que más espantó a los españoles es que tan detestables personajes aparecieran hablando en primera persona, y con la mayor naturalidad, sobre sus vicios y perversiones. En el cuento “El violador”, el protagonista dice: "Yo no soy tan mala gente, si se paran a pensarlo. Sí, abuso sexualmente de una persona contra su voluntad. ¿Y? De otras abusan laboralmente, de otras afectivamente, y de otras económicamente. Y no pasa nada... ¿quién mete en la cárcel al hijoputa que te ha robado el corazón? La realidad es que estamos acostumbrados a todo tipo de abusos. Entonces, ¿por qué no a las violaciones?". Pero la ironía y humor negro son llevados más allá de todo límite en relatos como “Porno del bueno”, en el que un hombre cuenta como secuestra y abusa de una niña.
Estos textos desataron un debate sobre lo positivo o negativo de este tipo de ficciones. “No es la literatura la que emponzoña la vida… Somos nosotros, no los libros, los que, en el secreto de nuestra intimidad, prohijamos aquellos deseos locos y a veces ignominiosos, que llenan de fiebre y espanto ciertas historias literarias” afirmó Vargas Llosa. Aunque hay que reconocer que muchas páginas de Todas putas están más cerca del cómic para adultos que de la literatura.
Enlaces relacionados
En Internet se pueden leer los cuentos "El violador", "A por el mirón" y "Un día de mierda",
El futuro de mi cuerpo
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Narrativa,
Novela
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A SANGRE FRÍA
Luis Hernán Castañeda. El futuro de mi cuerpo (estruendomudo, 2010)
Luis Hernán Castañeda (Lima, 1982) se consagró tempranamente –con la novela Casa de Islandia (2004)– como el más prometedor de una singular promoción de narradores jóvenes peruanos, congregados en torno a la editorial estruendomudo y que escribían relatos fantásticos y metaliterarios. Con mayor madurez y en clave realista, Castañeda acaba de publicar El futuro de mi cuerpo (estruendomudo, 2010), su tercera novela, las aventuras de una pareja de estudiantes peruanos radicados en Estados Unidos.
Ángel y Serena, los estudiantes mencionados, están a punto de terminar su relación, pero antes deciden hacer un viaje a Nederland (un pequeño pueblo de antiguos hippies, en el frío estado de Colorado) al extraño Festival del Hombre Muerto y Congelado. En ese lugar se ha producido además una serie de asesinatos, y entre los sospechosos figuran algunos pastores peruanos que trabajan en la zona. Así, la novela enlaza temáticamente con reflexiones sobre la muerte, el racismo y hasta mitos milenaristas andinos.
En ese aspecto, El futuro de mi cuerpo representa un firme paso adelante en la narrativa de Castañeda, quien hasta ahora mostraba ciertas debilidades en lo temático –“El qué contar es todavía un tarea pendiente” dijo cuando publicó los cuentos de Fotografías de sala (2007)–, en contraste con lo trabajado de su lenguaje. Sin embargo todavía existen algunos problemas estructurales y en el desarrollo de esos temas: la novela se pierde muchas veces en largas descripciones, o en los monótonos diálogos de la pareja, y sólo cobra verdadero interés en la segunda mitad del libro.
Enlaces relacionados:
El propio Luis Hernán Castañeda ha escrito un largo texto sobre su novela.
Entrevistas: Salvador Luis, Stuart Flores, Ernesto Carlín, Carlos Sotomayor.
Aquí en Libros hay comentarios a todos los libros de Luis Hernán Castañeda: Casa de Islandia (novela, 2004), Hotel Europa (novela, 2005) y Fotografías de sala (cuentos, 2007).
El siguiente video es una entrevista de Relit.
Un manantial literario
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Obra reunida,
Poesía
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Los tres libros contienen valiosos estudios críticos y, los dos primeros, también la versión de los poemas en su idioma original. En el caso del Himno al Sol, el estudio ha sido realizado por el mexicano Francisco Escalante y se reproduce la versión esculpida en el muro de la tumba de Nefertiti. En el caso del Himno a la natividad, el ensayo y la traducción son del argentino Mariano de Vedia y Mitre; además del texto en castellano e inglés se incluyen las ilustraciones que el inglés William Blake (1757-1827) hiciera para este poema.
El estudio introductorio de Cantilenas y otros poemas ha sido escrito por el propio Ricardo Silva-Santisteban, quien nos recuerda que los poemas de Ventura García Calderón “se desarrollan con equilibrado buen gusto, con expresión refinada, sin la grandilocuencia ni la opulencia que tantas veces ahogan a los poemas modernistas”. Los textos reunidos pertenecen a los libros Cantilenas (1920) y Rubayat (1925), a los que se suman aquellos que VGC atribuyó a su heterónimo Jaime Landa.
La sangre, el polvo, la nieve
Karina Pacheco Medrano. La sangre, el polvo, la nieve (San Marcos, 2010)
Las dos primeras novelas de la escritora y antropóloga cusqueña Karina Pacheco Medrano –La voluntad del molle (2006) y No olvides nuestros nombres (2009)– la convirtieron en la más prometedora narradora peruana surgida en lo que va del siglo XXI. Ambos relatos unían acertadamente el melodrama intimista (centrado en el universo femenino) con un crítico discurso social e histórico. En esa misma línea se encuentra La sangre, el polvo, la nieve (San Marcos, 2010) la nueva novela de Pacheco.
Esta vez las acciones también suceden en Cusco y abarcan a tres generaciones de la familia Loayza; en especial la vida de Giralda, nacida en 1900. Ella es una mujer cuya conciencia social la lleva a vincularse con intelectuales y artistas de “izquierda” (defensores de los derechos de los campesinos) y a ser perseguida por las autoridades. Paralelamente, los diálogos entre Giralda y su madre van descubriendo oscuros secretos familiares. Así, las dos historias confluyen en la denuncia de las injusticias y abusos tras el poder económico de los Loayza.
Pero este apretado resumen no hace justicia a La sangre, el polvo, la nieve, libro en que la autora vuelve a mostrar su buen manejo de las descripciones (sensoriales y evocativas), de los personajes secundarios (diversos y funcionales), y hasta un mayor dominio de las técnicas (elipsis, cambios de narradores, etc). En suma, con esta tercera novela en apenas cuatro años (a las que seguirá, dentro de poco, un libro de cuentos), Karina Pacheco confirma la calidad de su narrativa y el vigor de su vocación literaria.
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