El futuro de mi cuerpo

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A SANGRE FRÍA

Luis Hernán Castañeda. El futuro de mi cuerpo (estruendomudo, 2010)

Luis Hernán Castañeda (Lima, 1982) se consagró tempranamente –con la novela Casa de Islandia (2004)– como el más prometedor de una singular promoción de narradores jóvenes peruanos, congregados en torno a la editorial estruendomudo y que escribían relatos fantásticos y metaliterarios. Con mayor madurez y en clave realista, Castañeda acaba de publicar El futuro de mi cuerpo (estruendomudo, 2010), su tercera novela, las aventuras de una pareja de estudiantes peruanos radicados en Estados Unidos.

Ángel y Serena, los estudiantes mencionados, están a punto de terminar su relación, pero antes deciden hacer un viaje a Nederland (un pequeño pueblo de antiguos hippies, en el frío estado de Colorado) al extraño Festival del Hombre Muerto y Congelado. En ese lugar se ha producido además una serie de asesinatos, y entre los sospechosos figuran algunos pastores peruanos que trabajan en la zona. Así, la novela enlaza temáticamente con reflexiones sobre la muerte, el racismo y hasta mitos milenaristas andinos.

En ese aspecto, El futuro de mi cuerpo representa un firme paso adelante en la narrativa de Castañeda, quien hasta ahora mostraba ciertas debilidades en lo temático –“El qué contar es todavía un tarea pendiente” dijo cuando publicó los cuentos de Fotografías de sala (2007)–, en contraste con lo trabajado de su lenguaje. Sin embargo todavía existen algunos problemas estructurales y en el desarrollo de esos temas: la novela se pierde muchas veces en largas descripciones, o en los monótonos diálogos de la pareja, y sólo cobra verdadero interés en la segunda mitad del libro.


Enlaces relacionados:
El propio Luis Hernán Castañeda ha escrito un largo texto sobre su novela.
Entrevistas: Salvador Luis, Stuart Flores, Ernesto Carlín, Carlos Sotomayor.
Aquí en Libros hay comentarios a todos los libros de Luis Hernán Castañeda: Casa de Islandia (novela, 2004), Hotel Europa (novela, 2005) y Fotografías de sala (cuentos, 2007).


El siguiente video es una entrevista de Relit.

Un manantial literario

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Auspiciada por el rectorado de la PUCP, la colección El manantial oculto, dirigida por el poeta y ensayista Ricardo Silva-Santisteban, lleva doce años publicando obras claves de la literatura peruana y universal. Ya son casi 80 libros que abarcan todas las épocas –desde los Upanishads hasta Hiperión y 5 metros de poemas– como se puede comprobar en sus tres más recientes entregas: Himno al Sol (1350 a. C) del faraón egipcio Akenatón; Himno a la natividad (1630), del escritor inglés John Milton (1608-1674) y Cantilenas y otros poemas, reunión de la obra poética del escritor peruano Ventura García Calderón (1886-1959).

Los tres libros contienen valiosos estudios críticos y, los dos primeros, también la versión de los poemas en su idioma original. En el caso del Himno al Sol, el estudio ha sido realizado por el mexicano Francisco Escalante y se reproduce la versión esculpida en el muro de la tumba de Nefertiti. En el caso del Himno a la natividad, el ensayo y la traducción son del argentino Mariano de Vedia y Mitre; además del texto en castellano e inglés se incluyen las ilustraciones que el inglés William Blake (1757-1827) hiciera para este poema.

El estudio introductorio de Cantilenas y otros poemas ha sido escrito por el propio Ricardo Silva-Santisteban, quien nos recuerda que los poemas de Ventura García Calderón “se desarrollan con equilibrado buen gusto, con expresión refinada, sin la grandilocuencia ni la opulencia que tantas veces ahogan a los poemas modernistas”. Los textos reunidos pertenecen a los libros Cantilenas (1920) y Rubayat (1925), a los que se suman aquellos que VGC atribuyó a su heterónimo Jaime Landa.

La sangre, el polvo, la nieve

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Karina Pacheco Medrano. La sangre, el polvo, la nieve (San Marcos, 2010)

Las dos primeras novelas de la escritora y antropóloga cusqueña Karina Pacheco MedranoLa voluntad del molle (2006) y No olvides nuestros nombres (2009)– la convirtieron en la más prometedora narradora peruana surgida en lo que va del siglo XXI. Ambos relatos unían acertadamente el melodrama intimista (centrado en el universo femenino) con un crítico discurso social e histórico. En esa misma línea se encuentra La sangre, el polvo, la nieve (San Marcos, 2010) la nueva novela de Pacheco.

Esta vez las acciones también suceden en Cusco y abarcan a tres generaciones de la familia Loayza; en especial la vida de Giralda, nacida en 1900. Ella es una mujer cuya conciencia social la lleva a vincularse con intelectuales y artistas de “izquierda” (defensores de los derechos de los campesinos) y a ser perseguida por las autoridades. Paralelamente, los diálogos entre Giralda y su madre van descubriendo oscuros secretos familiares. Así, las dos historias confluyen en la denuncia de las injusticias y abusos tras el poder económico de los Loayza.

Pero este apretado resumen no hace justicia a La sangre, el polvo, la nieve, libro en que la autora vuelve a mostrar su buen manejo de las descripciones (sensoriales y evocativas), de los personajes secundarios (diversos y funcionales), y hasta un mayor dominio de las técnicas (elipsis, cambios de narradores, etc). En suma, con esta tercera novela en apenas cuatro años (a las que seguirá, dentro de poco, un libro de cuentos), Karina Pacheco confirma la calidad de su narrativa y el vigor de su vocación literaria.

Ceguera emocional

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Maoli Mao. Ceguera emocional (Bisagra Editores, 2010)

La poeta y gestora Maoli Mao está comenzando a hacerse conocida en los ambientes culturales limeños a través de su participación en recitales y eventos de artes plásticas, y también su actividad en las redes virtuales (con su blog “La Galaxia de Maoli”). Ella escribe poesía desde la infancia, con constancia y disciplina, y actualmente está presentando su primer libro, Ceguera emocional (Bisagra, 2010), que explora la temática erótica y que ha sido prologado por el conocido poeta y periodista Eloy Jáuregui.

Maoli Mao (seudónimo de esta escritora limeña) describe las sensaciones y emociones más personales, íntimas e intensas en torno a la experiencia del amor. Para ello emplea versos sencillos, que fluyen con naturalidad y que evitan las asperezas de lo demasiado explícito mediante una retórica simple y efectiva: imágenes, símiles y metáforas fuertemente enraizadas en la tradición literaria (desde Safo y El cantar de lo cantares), pero bien trabajadas y manejadas con frescura; como en los poemas “Maestro de amor”, “Lotófagos” y “Noche de carretera”.

El erotismo, que da unidad a los 22 poemas de Ceguera emocional, presenta diferentes desarrollos y matices: la realización de los deseos, el recuerdo de la efímera felicidad, la búsqueda de la trascendencia, el amparo ante el humano deterioro físico. Así, los poemas van abordando los grandes temas de la literatura: la identidad, la memoria, el paso del tiempo, el sentido de la vida y la muerte, etc. Y todo ello manteniendo la vitalidad y la fuerza de un buen primer libro.



Dos poemas de Ceguera emocional


NOCHE DE CARRETERA

Corren las carreteras a nuestro favor
corre por mis venas el deseo por ti
me tomas, te tomo, acelerando al volante.

Te poseo indómito mientras el frío cae
la noche caliento con mis manos
te inquieto,
no importa la velocidad
las luces, la policía…

Mi boca busca entre tus piernas
agitando tu adrenalina al volante
mientras juego, te provoco te excito

¡Qué noche!
De carretera de travesuras
Se torna el aire ahora tibio
Que caliento con mis labios

Mientras pequeñas gotas de lluvia
salen por las ventanas soltando el sabor
del amanecer, como el rocío sobre mi cara

Así te amo, sin que sepas, así te adoro.
Así te deseo, así te poseo.
Así te amo sin que lo sepas.
Así eres mío como la carretera a mis pies.
Así no eres mío como la carretera de nadie.
Así te amo, sin que te enteres.



MAESTRO DE AMOR

¿Cómo olvidar tus caricias?
¿Tus besos sobre mi cuerpo
fundiéndose al compás del culto amoroso?

Tocabas mis suaves montañas con destreza
al ritmo de palabras que enamoraban el aire
de mis excitares
enloqueciendo mi cuerpo
moldeando mis sensaciones.

Siguiendo el ritmo
bajo chispas de complicidad
a velocidad de nuestros vientres húmedos
quebrando mi cuerpo al son de tus deseos.

Manos recorriendo hábiles
como veleros frescos sobre mis mares tibios
atrapando suspiros palpitantes.

Tu piel desnuda.
Tus ojos salvajes que alumbran mis pechos.
Tus brazos fuertes.
Tus piernas como columnas de roble.
Tu cuello como río suave.

El mástil de mis aventuras
que recorro con delicia
suave, fuerte, con ímpetu
campo inquieto vibrante energético.

En nuestro compás constante
llegas lentamente mojando mi piel
gritos y jadeos frente al mar del deseo.

La ondulante aventura
por la conquista del clímax
concluye en quieto y reposado deleite

Me miras tú, maestro de amor.
Te miro yo, minina alumna sensual.
Tus ojos me piden volver a navegar
una y otra vez, una y otra vez

Somos los amantes de cada noche nueva.

¡Oh, mi amante!
Embriágame otra vez con tus amores.


Este video es de un recital reciente.