La poesía es como el aroma

No hay comentarios:
cfc
Camilo Fernández. La poesía es como el aroma. Poética de Luis Benítez (Nueva Generación, 2009)

Crítico, profesor universitario y miembro de la Academia Peruana de la Lengua, Camilo Fernández es hoy uno de nuestros mayores especialistas en el estudio de la poesía. Ha dedicado libros completos a las obras de los peruanos Emilio A. Westphalen, Jorge E. Eielson, Rodolfo Hinostroza y José Watanabe, así como a la del mexicano Octavio Paz. Recientemente Fernández ha publicado La poesía es como el aroma (Nueva Generación, 2009) libro en el que analiza la obra del argentino Luis Benítez (Buenos Aires, 1956).

El crítico aplica aquí su ya conocido método: a partir del estudio de las figuras retóricas (según las propuestas teóricas de Stefano Arduini, Giovanni Bottiroli y Tomás Albadalejo) más usadas en los poemas, se aproxima a los temas, la visión del mundo y la coherencia de los textos. Así, se analizan aquí, con mayor o menor detalle, una decena de poemas. En el primer aspecto, Fernández encuentra en esos textos una “estética de las sensaciones”, basada en metáforas y sinestesias; en el segundo, una diversidad de temas que van desde la crítica cultural hasta las reflexiones metaliterarias.

Resultan destacables la solvencia, el rigor y la documentación del trabajo crítico de Fernández, aunque (como señalamos con respecto a algunos de sus anteriores libros) a veces las conclusiones no están a la altura de esas virtudes. No obstante, La poesía es como el aroma es una interesante introducción a la poesía de Luis Benítez y una invitación a leer el resto de la obra de este versátil escritor argentino.

Cartas de amor para una alumna

1 comentario:


Dora Varona. Cartas de amor para una alumna (Universidad Ricardo Palma, 2010)

Los epistolarios de escritores no son libros muy frecuentes en nuestro medio, pero los pocos que se publican suelen generar polémicas, como en el caso de las compilaciones de cartas de Arguedas. Podría suceder lo mismo con Cartas de amor para una alumna (URP, 2010), libro en el que Dora Varona (1930) ha reunido la correspondencia que sostuvo con su novio, el escritor peruano Ciro Alegría (1909-1967), a lo largo de un par de meses, a finales de 1956.

En ese entonces, Alegría ya había publicado la parte más importante de su obra –sus novelas La serpiente de oro (1935), Los perros hambrientos (1939) y El mundo es ancho y ajeno (1947)–, pasado por dos matrimonios y concluido una larga serie de temporadas en prisión y el exilio, a consecuencia de su militancia aprista. A los 47 años de edad quería asentarse y conseguir una esposa-secretaria que lo ayude a continuar su interrumpida obra. La elegida fue Dora Varona, Máster en Literatura por la Universidad Complutense de Madrid, una poeta 20 años menor que él.

Por supuesto, lo más interesante de estas cartas son los detalles de la vida íntima del escritor. Al parecer mantenía paralelamente un compromiso con otra mujer (Nilda) y reconoce que había otras cuatro “que dicen quererme” y que ante el matrimonio con Dora “… se molestarán naturalmente. Hasta qué extremos podrían llegar, lo ignoro” (p.57). A estos líos de faldas se suman en Cartas de amor para una alumna severos calificativos contra aquellos escritores y políticos que Alegría consideraba sus enemigos.

La muerte y otras traiciones

4 comentarios:
FCN

Fernando Carrasco. La muerte y otras traiciones (Hipocampo, 2009)

En el libro La muerte y otras traiciones (Hipocampo, 2009), el escritor Fernando Carrasco (Lima, 1976) ha reunido nueve cuentos que se leen de un solo tirón: historias interesantes, narradas con economía y precisión, y que además concluyen con un final sorpresivo (de esos que cambian el sentido de los sucesos previos), casi siempre un crimen o una muerte. Es el caso de “La puñalada”, relato emblemático del conjunto, en el que una tranquila conversación de un estudiante y su profesor concluye, (¡spoiler!) con el asesinato del profesor.

Todavía más sorpresivos, y hasta con elementos fantásticos, resultan los finales de “Nos han dejado solos”, “Último tercio” y “Visitaciones”. Lamentablemente, al priorizar la trama y los recursos efectistas, el autor ha descuidado algunos elementos esenciales para una narración literaria. No hay temas ni reflexiones subyacentes, tampoco descripciones de ningún tipo, no se emplean imágenes ni símbolos, y los personajes son meramente funcionales. Además el lenguaje resulta demasiado simple y directo.

Para darnos cuenta de lo que significan estas opciones, basta comparar algunos cuentos de La muerte y otras traiciones (como “Al final de la partida”, “Hasta que lo despediste, mujer”) con los de Los gallinazos sin plumas de Julio R. Ribeyro, pues ambos libros parten de materiales y situaciones similares. En todo caso, es evidente que Carrasco aspira más bien a la ligereza y dinamismo de obras mucho más recientes, como El código Da Vinci o la saga de Harry Potter.


Enlaces relacionados
En Internet se pueden leer los cuentos "La ficha marcada", "Visitaciones"
Otros comentarios sobre La muerte y otras traiciones: Christian ElgueraJorge Ita, Mario Malpartida, Edmundo de la SottaVíctor Vimos,
Entrevistas: Pedro Escribano.

Moby Dick en Cabo Blanco

2 comentarios:
cb
Irma del Águila. Moby Dick en Cabo Blanco (estruendomudo, 2009)

El norteamericano Ernest Hemingway se ha convertido en un “modelo” de escritor, acaso más por su vida aventurera –llena de hazañas bélicas, de caza y de pesca– que por su propia obra literaria. Pero un modelo especialmente cuestionable en estos tiempos de pacifismo y conciencia ecológica; al menos así lo ha entendido la socióloga y escritora Irma del Águila (Lima, 1966) en su novela Moby Dick en Cabo Blanco (estruendomudo, 2009) que recrea la visita de Hemingway, en 1956, a esa playa del norte del Perú.

Quien investiga sobre ese episodio, en esta ficción, es Cristina, una periodista limeña de nuestro tiempo. Después de leer todos los que se ha escrito al respecto (en periódicos, revistas y libros) ella viaja a Cabo Blanco, a entrevistar los pocos testigos que aún sobreviven. Así va descubriendo que, como toda leyenda, la de Hemingway está hecha de muchas exageraciones, confusiones y hasta mentiras. Y que, al menos en Cabo Blanco, el escritor no fue protagonista de todas las proezas que se le atribuyeron.

Como hizo el cubano Leonardo Padura en la novela Adiós Hemingway (2005), Del Águila establece un paralelo entre el personaje narrador (Cristina) y el escritor norteamericano, dedicando buen número de páginas a contar episodios de la vida de Cristina. Pero esta parte de la trama no está lo suficientemente desarrollada y finalmente se pierde en derivaciones carentes de interés. A esos problemas de la novela hay que sumar el propio título, pues Moby Dick en Cabo Blanco remite más a Melville que a Hemingway.


Enlaces relacionados
Se puede leer un capítulo de la novela en el blog La pipa de Hemingway.