Nunca confíes en mí

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Renato Cisneros. Nunca confíes en mí (Alfaguara, 2010)

Renato Cisneros (Lima, 1976) es un escritor característico de nuestro tiempo: con un pie en la literatura tradicional –ha publicado tres poemarios, el primero de ellos El ritual de los prójimos (1998)– y el otro en Internet, pues es autor del más popular blog de nuestro medio, “Busco novia”. Tratando de unir ambos mundos, Cisneros acaba de publicar Nunca confíes en mí (Alfaguara, 2010), su primera novela, una historia de amor desarrollada en los bares y discotecas de moda en la Lima de hoy.

Los protagonistas son Gabriel y Amanda, compañeros de colegio que se reencuentran después de muchos años. Gabriel siempre estuvo enamorado de Amanda, pero ella se casó con otro y tiene un hijo. A partir del encuentro, Gabriel y Amanda se vuelven amantes, con todos los problemas y censuras que esto genera. Pero en lugar de centrarse en esa relación, la novela se dispersa y pierde interés al narrar también historias anexas e intrascendentes (las de María Pía o Martín, por ejemplo).

No obstante, el mayor problema del libro es que, a pesar de ser básicamente un melodrama, está plagado de bromas de un humor demasiado grueso, como de comedia de televisión: “él jamás logró arrimarle el piano ni, mucho menos, baldearle el callejón…” (p. 116). Y esto no lo dice un personaje sino el propio narrador omnisciente. Por eso, algunas páginas de Nunca confíes en mí parecen Romeo y Julieta, pero en versión de “Recargados de risa”. Definitivamente no se trata de la mejor opción para la literatura en estos tiempos de Internet.


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El book trailer de la novela se puede ver en YouTube.
Los capítulos originales del libro están en el blog del autor.
La siguiente es una entrevista de Paradero20.

Playas

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Playas
Carlos Calderón Fajardo. Playas (Borrador, 2010)

El litoral como una frágil frontera entre mundos opuestos es la principal constante en los cuentos de Playas (Borrador, 2010), el recién publicado libro de Carlos Calderón Fajardo (Juliaca, 1946). Pero no solo se trata del encuentro físico entre la tierra firme y el mar, sino también de una serie de enfrentamientos diversos: entre lo urbano y la naturaleza, lo objetivo y lo subjetivo, lo cotidiano y lo fantástico, entre otros. Y todo ello a través de 33 relatos breves, de entre una y siete páginas de extensión.

En “Playa Ballena”, cuento que inicia el libro, un escritor fracasado llega a la mencionada playa buscando a un autor al que siempre ha admirado. Pero en ese lugar solo encuentra a una pareja de ancianos, con quienes comparte “quince días de una vida paradisíaca”. Toda la experiencia se resume en un símbolo final, el cadáver de una ballena blanca, varado en la playa: “parecía un inmenso esqueleto tallado en oro…”. En general, en estos textos el mar es una fuente de objetos y seres simbólicos e irreales.

Pero 33 es un número muy grande, y los relatos pronto comienzan a repetir temas, motivos y recursos, con resultados demasiado desiguales. En la segunda mitad del libro, lo literario (las huellas de las obras de Pavese, Proust, Bolaño, etc.), no aporta mucho al conjunto; además, Calderón Fajardo vuelve a descuidar su prosa, lo que esta vez se hace más evidente, al tratarse de textos breves. Playas, sin lugar a dudas, es un libro de interés, aunque no la gran obra que todos esperamos de su autor.


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En el blog Playas hay abundante información sobre el libro.
En Internet se pueden leer los cuentos "Punta Negra" y "La mariposa de Ancón".

Poderes secretos

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mg
Miguel Gutiérrez. Poderes secretos (Bisagra, 2010)

Tras 20 años de silencio literario, en 1988 Miguel Gutiérrez (Piura, 1940) comenzó a publicar una serie de novelas –que incluía a la monumental La violencia del tiempo (1991)– que lo consagró como uno de nuestros mayores narradores de la actualidad. Ese ciclo creativo concluyó con Poderes secretos (1995) una original novela breve, mezcla de ensayo y relato histórico, que acertadamente acaba de reeditar la joven editorial Bisagra.

Gutiérrez se centra aquí en la vida y obra del Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), figura fundacional de la literatura peruana, y teje alrededor de él una complicada trama de disputas intelectuales entre los propios ideólogos de la conquista, cuyas consecuencias continúan hasta nuestros días. Pero en lugar de desarrollar ese ambicioso proyecto narrativo, el autor sigue el consejo de Borges: imagina que el libro ya está escrito y lo que entrega a los lectores es un resumen, detallado y reflexivo, de esa inexistente novela.

A la temática histórica Gutiérrez añade aquí otras dos dimensiones, como señaló en su momento el crítico Víctor Vich: la crítica estética (se discuten las opciones del narrador, la construcción de los personajes, el propósito de cada episodio) y la crítica política (Garcilaso es el paradigma de un tipo de mestizaje, el único aceptado por los intelectuales más cercanos al poder). Escrita en una prosa clara y bien trabajada, Poderes secretos es una novela que, no obstante su brevedad, reúne las principales constantes de la narrativa de Gutiérrez.

Antología personal

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cez
Carlos Eduardo Zavaleta. Antología personal (Editorial San Marcos, 2009)

El gran aporte de Carlos Eduardo Zavaleta (Caraz, 1928) a la narrativa peruana todavía no ha sido reconocido en su verdadera magnitud. No solo fue el primero en usar las modernas técnicas creadas por Joyce y Faulkner (como ha afirmado reiteradas veces el propio Mario Vargas Llosa), también es uno de nuestros mejores y más versátiles cuentistas, solo comparable con Julio Ramón Ribeyro. Algo que se hace especialmente evidente en el libro Carlos E. Zavaleta. Antología personal (San Marcos, 2009).

Integrante de la llamada “generación del 50”, a Zavaleta se le suele asociar con el surgimiento de la narrativa urbana limeña, a mediados del siglo XX. Pero su producción literaria es mucho más amplia, pues abarca seis décadas y una veintena de libros –desde El cínico (1947) hasta Huérfano de mujer (2008)–, entre novelas y conjuntos de cuentos. Además, Zavaleta conoce bien el mundo y la cultura andina, lo que le ha permitido ser considerado como uno de nuestros más destacados narradores “neo-indigenistas”.

Los 21 relatos reunidos en este libro demuestran la calidad y diversidad de registros de esta narrativa. Figuran, por ejemplo, las novela cortas Los Íngar (1955), a la que ha dedicado un elogioso ensayo el escritor Miguel Gutiérrez, y El padre del tigre (1986), presente en todas las antologías de literatura sobre la violencia política de las décadas pasadas. Con sus 600 páginas y acertada selección de textos, esta Antología personal resulta una excelente ocasión para descubrir o releer a Carlos E. Zavaleta.