Playas

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Playas
Carlos Calderón Fajardo. Playas (Borrador, 2010)

El litoral como una frágil frontera entre mundos opuestos es la principal constante en los cuentos de Playas (Borrador, 2010), el recién publicado libro de Carlos Calderón Fajardo (Juliaca, 1946). Pero no solo se trata del encuentro físico entre la tierra firme y el mar, sino también de una serie de enfrentamientos diversos: entre lo urbano y la naturaleza, lo objetivo y lo subjetivo, lo cotidiano y lo fantástico, entre otros. Y todo ello a través de 33 relatos breves, de entre una y siete páginas de extensión.

En “Playa Ballena”, cuento que inicia el libro, un escritor fracasado llega a la mencionada playa buscando a un autor al que siempre ha admirado. Pero en ese lugar solo encuentra a una pareja de ancianos, con quienes comparte “quince días de una vida paradisíaca”. Toda la experiencia se resume en un símbolo final, el cadáver de una ballena blanca, varado en la playa: “parecía un inmenso esqueleto tallado en oro…”. En general, en estos textos el mar es una fuente de objetos y seres simbólicos e irreales.

Pero 33 es un número muy grande, y los relatos pronto comienzan a repetir temas, motivos y recursos, con resultados demasiado desiguales. En la segunda mitad del libro, lo literario (las huellas de las obras de Pavese, Proust, Bolaño, etc.), no aporta mucho al conjunto; además, Calderón Fajardo vuelve a descuidar su prosa, lo que esta vez se hace más evidente, al tratarse de textos breves. Playas, sin lugar a dudas, es un libro de interés, aunque no la gran obra que todos esperamos de su autor.


Enlaces relacionados
En el blog Playas hay abundante información sobre el libro.
En Internet se pueden leer los cuentos "Punta Negra" y "La mariposa de Ancón".

Poderes secretos

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mg
Miguel Gutiérrez. Poderes secretos (Bisagra, 2010)

Tras 20 años de silencio literario, en 1988 Miguel Gutiérrez (Piura, 1940) comenzó a publicar una serie de novelas –que incluía a la monumental La violencia del tiempo (1991)– que lo consagró como uno de nuestros mayores narradores de la actualidad. Ese ciclo creativo concluyó con Poderes secretos (1995) una original novela breve, mezcla de ensayo y relato histórico, que acertadamente acaba de reeditar la joven editorial Bisagra.

Gutiérrez se centra aquí en la vida y obra del Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), figura fundacional de la literatura peruana, y teje alrededor de él una complicada trama de disputas intelectuales entre los propios ideólogos de la conquista, cuyas consecuencias continúan hasta nuestros días. Pero en lugar de desarrollar ese ambicioso proyecto narrativo, el autor sigue el consejo de Borges: imagina que el libro ya está escrito y lo que entrega a los lectores es un resumen, detallado y reflexivo, de esa inexistente novela.

A la temática histórica Gutiérrez añade aquí otras dos dimensiones, como señaló en su momento el crítico Víctor Vich: la crítica estética (se discuten las opciones del narrador, la construcción de los personajes, el propósito de cada episodio) y la crítica política (Garcilaso es el paradigma de un tipo de mestizaje, el único aceptado por los intelectuales más cercanos al poder). Escrita en una prosa clara y bien trabajada, Poderes secretos es una novela que, no obstante su brevedad, reúne las principales constantes de la narrativa de Gutiérrez.

Antología personal

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cez
Carlos Eduardo Zavaleta. Antología personal (Editorial San Marcos, 2009)

El gran aporte de Carlos Eduardo Zavaleta (Caraz, 1928) a la narrativa peruana todavía no ha sido reconocido en su verdadera magnitud. No solo fue el primero en usar las modernas técnicas creadas por Joyce y Faulkner (como ha afirmado reiteradas veces el propio Mario Vargas Llosa), también es uno de nuestros mejores y más versátiles cuentistas, solo comparable con Julio Ramón Ribeyro. Algo que se hace especialmente evidente en el libro Carlos E. Zavaleta. Antología personal (San Marcos, 2009).

Integrante de la llamada “generación del 50”, a Zavaleta se le suele asociar con el surgimiento de la narrativa urbana limeña, a mediados del siglo XX. Pero su producción literaria es mucho más amplia, pues abarca seis décadas y una veintena de libros –desde El cínico (1947) hasta Huérfano de mujer (2008)–, entre novelas y conjuntos de cuentos. Además, Zavaleta conoce bien el mundo y la cultura andina, lo que le ha permitido ser considerado como uno de nuestros más destacados narradores “neo-indigenistas”.

Los 21 relatos reunidos en este libro demuestran la calidad y diversidad de registros de esta narrativa. Figuran, por ejemplo, las novela cortas Los Íngar (1955), a la que ha dedicado un elogioso ensayo el escritor Miguel Gutiérrez, y El padre del tigre (1986), presente en todas las antologías de literatura sobre la violencia política de las décadas pasadas. Con sus 600 páginas y acertada selección de textos, esta Antología personal resulta una excelente ocasión para descubrir o releer a Carlos E. Zavaleta.

Por el pequeño sendero interior

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Diego Alonso Sánchez. Por el pequeño sendero interior (Lustra, 2010)

En el año 2000 seis jóvenes poetas sanmarquinos decidieron comenzar a publicar sus obras en plaquetas y bajo el nombre común de “Sociedad Elefante”. Pronto algunos de ellos (Romy Sordómez, Miguel Sanz Chung), presentaron buenos primeros libros, pero a otros les ha llevado más tiempo dar este paso. Es el caso de Diego Alonso Sánchez (Lima, 1981), uno de los fundadores del grupo, quien acaba de publicar su primer poemario Por el pequeño sendero interior (Lustra, 2010).

Sánchez apela a un recurso típicamente posmoderno: presentar sus poemas como si fueran textos perdidos y olvidados de un gran escritor. El autor elegido es el japonés Matsuo Basho (1644-1694), quien habría escrito estos textos siguiendo el modelo de su obra más conocida, Sendas de Oku: las reflexiones de un poeta que realiza una peregrinación por los lugares más inhóspitos de su país. Para dar verosimilitud a este juego metatextual, en este libro se hace un erudito despliegue de datos históricos, citas literarias, palabras japonesas y abundantes notas a pie de página.

La pasión y el rigor con los que Sánchez se aproxima a la literatura japonesa le permiten hacer suyos ciertos motivos y temas del libro de Basho, con lo que se establece una fuerte afinidad entre los textos del peruano y y los escritos por el japonés. Solo le objetaríamos a Por el pequeño sendero interior que, por ese afán de mímesis, la “voz” poética del propio autor, Diego Alonso Sánchez, queda demasiado relegada, casi condenada a un respetuoso silencio.


Enlaces relacionados
En Internet se pueden leer los poemas "Sobre la orilla", "La provincia del arroz", "Isla de Sado, Mausoleo de Juntoku". 
Otros textos sobre Por el pequeño sendero interior: Alonso Cueto, Lenin Pantoja.
Entrevista: Carlos Sotomayor.
Diego Alonso Sánchez tiene un blog llamado La comunicación imposible.