Por el pequeño sendero interior

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Diego Alonso Sánchez. Por el pequeño sendero interior (Lustra, 2010)

En el año 2000 seis jóvenes poetas sanmarquinos decidieron comenzar a publicar sus obras en plaquetas y bajo el nombre común de “Sociedad Elefante”. Pronto algunos de ellos (Romy Sordómez, Miguel Sanz Chung), presentaron buenos primeros libros, pero a otros les ha llevado más tiempo dar este paso. Es el caso de Diego Alonso Sánchez (Lima, 1981), uno de los fundadores del grupo, quien acaba de publicar su primer poemario Por el pequeño sendero interior (Lustra, 2010).

Sánchez apela a un recurso típicamente posmoderno: presentar sus poemas como si fueran textos perdidos y olvidados de un gran escritor. El autor elegido es el japonés Matsuo Basho (1644-1694), quien habría escrito estos textos siguiendo el modelo de su obra más conocida, Sendas de Oku: las reflexiones de un poeta que realiza una peregrinación por los lugares más inhóspitos de su país. Para dar verosimilitud a este juego metatextual, en este libro se hace un erudito despliegue de datos históricos, citas literarias, palabras japonesas y abundantes notas a pie de página.

La pasión y el rigor con los que Sánchez se aproxima a la literatura japonesa le permiten hacer suyos ciertos motivos y temas del libro de Basho, con lo que se establece una fuerte afinidad entre los textos del peruano y y los escritos por el japonés. Solo le objetaríamos a Por el pequeño sendero interior que, por ese afán de mímesis, la “voz” poética del propio autor, Diego Alonso Sánchez, queda demasiado relegada, casi condenada a un respetuoso silencio.


Enlaces relacionados
En Internet se pueden leer los poemas "Sobre la orilla", "La provincia del arroz", "Isla de Sado, Mausoleo de Juntoku". 
Otros textos sobre Por el pequeño sendero interior: Alonso Cueto, Lenin Pantoja.
Entrevista: Carlos Sotomayor.
Diego Alonso Sánchez tiene un blog llamado La comunicación imposible.

Lo que otros no ven

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Silvia Núñez del Arco. Lo que otros no ven (Mesa Redonda, 2010)

“Las mujeres toman siempre la forma del sueño que las contiene”, escribió el mexicano Juan José Arreola. Y Lo que otros no ven –primera novela de Silvia Núñez del Arco (Lima, 1988)– trata precisamente de eso, de la metamorfosis sufrida por la protagonista (Lucía López del Prado), al pasar de los sueños de Mateo (su enamorado de adolescencia) a los de su maduro amante Manuel Lindly (un nada disimulado Jaime Bayly). En otras palabras, Lucía quiere dejar de ser el estereotipo de la joven limeña de clase alta (conservadora, frívola y bastante tonta) para convertirse en una escritora bohemia, genial y transgresora.

Lo malo es que tan radical cambio de la protagonista no se muestra en la propia ficción. Lucía puede estar en un cuarto de hotel con Manuel, pero sus palabras y actitudes siguen siendo las de una limeña conservadora, frívola y, especialmente, tonta. No se atreve a probar ninguna droga fuerte, ni tiene mucho interés en el sexo (sí en la moda y en verse siempre delgada), y solo después de años de relación de pareja se entera de que Mateo tiene una esquizofrenia severa. Se lo dicen, porque ella, a pesar de sus estudios universitarios de psicología, nunca lo nota. Y sobre su repentina vocación literaria, no pasa de un par de menciones breves de que le gusta la lectura y está escribiendo una novela.

Como sucede con Lucía, tampoco esta novela llega a convencernos de que su autora, Silvia Núñez del Arco, es una buena escritora. Para empezar, hay demasiada torpeza en el manejo del lenguaje (léxico pobre, exceso de verbos, palabras que se repiten hasta desgastarse); ni siquiera encontramos esos chispazos de creatividad que suele haber en los primeros libros de los escritores jóvenes y talentosos. Algo similar sucede en los demás aspectos “narrativos” (personajes, situaciones, desarrollo de los temas). Sin duda, el mayor atractivo de Lo que otros no ven son los detalles de la vida íntima de Lindly; pero esas cosas ya las contó, y mucho mejor, el propio Jaime Bayly.


Enlaces relacionados
Se puede leer un fragmento de la novela en Caretas.
Entrevistas: Enrique Planas.
La siguiente es una conversación de la escritora con Jaime Bayly

Sabatorio

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Bossio
Sandro Bossio. Sabatorio (Bisagra, 2009)

Sandro Bossio (Huancayo 1970) es uno de los más talentosos narradores peruanos surgidos en lo que va del siglo XXI. Su primer libro –El llanto en las tinieblas, Premio BCR de novela 2001– ha sido reeditado varias veces y objeto de numerosos estudios académicos. Pero Bossio es, antes que nada, un experimentado periodista y un fervoroso amante de la literatura, tanto clásica como contemporánea. Ambas aspectos confluyen en los artículos que ha reunido en el libro Sabatorio. Reflexiones de un buen salvaje (Bisagra, 2009).

Publicadas originalmente en una columna periodística, las reflexiones librescas de Bossio, aquí agrupadas en la sección “Literatura salvaje” van desde el análisis de obras específicas (Frankenstein, El nombre de la rosa, Conversación en la Catedral o la poesía de Juan Pablo II) hasta las aproximaciones a subgéneros narrativos como la novela negra, el relato gótico o el microcuento. Por supuesto, no faltan las anécdotas e historias sobre escritores y libros famosos, tanto peruanos como extranjeros.

En el resto de los artículos se hace evidente la pasión del autor por la historia (del Perú y especialmente de Huancayo) y por todo lo relacionado con las palabras. En la sección “Lenguaje salvaje” se abordan desde arcaísmos y antiguos peruanismos hasta términos de nuestra habla cotidiana. A pesar de ciertas debilidades y caídas (en las secciones dedicadas al humor y a la religión, por ejemplo) Sabatorio resulta un libro ameno y que mantiene vivo el interés en la producción literaria de Bossio.

Caín

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Saramago
José Saramago. Caín (Alfaguara, 2009)

A los 87 años de edad el portugués José Saramago (Portugal, 1922), Premio Nobel de Literatura 1998, se mantiene lúcido y productivo. En los últimos meses ha publicado tres libros, el más reciente de ellos la novela Caín (Alfaguara, 2009), en el que vuelve a revisar los mitos bíblicos, como hizo en El evangelio según Jesucristo (1991). Pero esta vez el ataque está dirigido contra los más conocidos episodios del Antiguo Testamento: la creación, la destrucción de Sodoma y Gomorra, la torre de Babel, el diluvio universal, etc.

Esta breve novela se inicia con Adán y Eva en el Edén, y sigue, con mucha ironía y humor negro, el relato bíblico. Pero es Caín el verdadero protagonista, pues encarna aquellas contradicciones que el autor quiere señalar (Caín mató a Abel como respuesta a las “injusticias” divinas). Por eso no se le condena a morir sino a vagar interminablemente, en el espacio y en el tiempo, con lo que se convierte en un crítico y cuestionador testigo de las intervenciones de Dios en los episodios mencionados.

Saramago no llega esta vez a decirnos cosas muy originales ni profundas; pero sí pone en juego todo su oficio narrativo: su acertado manejo de las situaciones y los diálogos, su afán reivindicatorio de los personajes pobres y humildes, su amor a los animales (aquí representados en la mula que acompaña siempre al protagonista). Por ello, Caín resulta una novela interesante y divertida, superior a obras más ambiciosas y complejas del propio Saramago, como La caverna o Ensayo sobre la lucidez.


Enlaces relacionados
Sobre Caín: Juan Pablo BertazzaYolanda Crespo, Miguel Ángel JiménezFrancisco Martínez, Javier Munguía,
Entrevistas: El PaísInformador.com,
El siguiente es el primer capítulo de la novela: