Caín

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Saramago
José Saramago. Caín (Alfaguara, 2009)

A los 87 años de edad el portugués José Saramago (Portugal, 1922), Premio Nobel de Literatura 1998, se mantiene lúcido y productivo. En los últimos meses ha publicado tres libros, el más reciente de ellos la novela Caín (Alfaguara, 2009), en el que vuelve a revisar los mitos bíblicos, como hizo en El evangelio según Jesucristo (1991). Pero esta vez el ataque está dirigido contra los más conocidos episodios del Antiguo Testamento: la creación, la destrucción de Sodoma y Gomorra, la torre de Babel, el diluvio universal, etc.

Esta breve novela se inicia con Adán y Eva en el Edén, y sigue, con mucha ironía y humor negro, el relato bíblico. Pero es Caín el verdadero protagonista, pues encarna aquellas contradicciones que el autor quiere señalar (Caín mató a Abel como respuesta a las “injusticias” divinas). Por eso no se le condena a morir sino a vagar interminablemente, en el espacio y en el tiempo, con lo que se convierte en un crítico y cuestionador testigo de las intervenciones de Dios en los episodios mencionados.

Saramago no llega esta vez a decirnos cosas muy originales ni profundas; pero sí pone en juego todo su oficio narrativo: su acertado manejo de las situaciones y los diálogos, su afán reivindicatorio de los personajes pobres y humildes, su amor a los animales (aquí representados en la mula que acompaña siempre al protagonista). Por ello, Caín resulta una novela interesante y divertida, superior a obras más ambiciosas y complejas del propio Saramago, como La caverna o Ensayo sobre la lucidez.


Enlaces relacionados
Sobre Caín: Juan Pablo BertazzaYolanda Crespo, Miguel Ángel JiménezFrancisco Martínez, Javier Munguía,
Entrevistas: El PaísInformador.com,
El siguiente es el primer capítulo de la novela:

 

Amanecidas violentas

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Pancorvo
José Pancorvo. Amanecidas violentas de mundos (Sol Negro, 2009)

En todos los recuentos de lo mejor de la literatura peruana del 2009 figuró el poemario Amanecidas violentas de mundos (Sol Negro, 2009) del escritor José Pancorvo (Lima, 1952). Un merecido reconocimiento para un poeta insular, que publicó su primer libro –Profética del cielo (1997)– a la edad de 45 años y cuya obra (completamente ajena a modas literarias y tendencia generacionales) es una barroca y original combinación de poesía mística, erudición libresca, lenguaje oral y recursos vanguardistas.

Las cuatro secciones de Amanecidas violentas… corresponden a las constantes de toda la obra de Pancorvo: las dos primeras (“Canciones a la eternidad violenta” y “Estados unimismados”) a la trascendencia espiritual y la experiencia mística; las dos últimas (“Amanecidas reaccionarias, satánicas…” y “Amanecidas del Imperator Inca rey…”, las de mayor interés) constituyen un encendido discurso que mezcla la crítica social, a la manera de algunos profetas bíblicos, con mitos milenaristas de origen andino.

Pero es en el plano del lenguaje en el que Pancorvo arriesga más: incorpora abundantes palabras y citas en otros idiomas, emplea expresiones del habla peruana, y hasta trasgrede muchas veces las reglas gramaticales. En ese aspecto, Amanecidas violentas… llega a algunos excesos, pues no todas las “licencias” que se toma el autor parecen justificarse en las necesidades expresivas (“… el domingo es un día especialmente peligrosísimo…” p. e.) o en la libertad imprescindible para la verdadera creación poética.


Enlaces relacionados
Se pueden leer poemas de Amanecidas violentas de mundos en: Letra suelta, Ángeles del papel.
Entrevistas: La Primera.

Almuerzo de vampiros

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Franz
Carlos Franz. Almuerzo de vampiros (Alfaguara, 2009)

Hace unas semanas, Chile fue el primer país sudamericano en integrarse a la OCDE, organización que reúne a las naciones más poderosas del mundo. Pero buena parte de los chilenos que disfrutan de la bonanza de hoy también vivieron los difíciles momentos de la década del 70 y la dictadura pinochetista. Ese es precisamente el tema de la novela Almuerzo de vampiros (Alfaguara, 2009) del escritor chileno Carlos Franz, la historia de un chileno maduro y próspero que recuerda toda la sordidez, violencia y corrupción de aquella época.

Las acciones de esta narración suceden en su mayor parte entre 1979 y 1980. Entonces el innominado protagonista era un joven (20 años) taxista con licencia para desplazarse por la ciudad durante el “toque de queda” impuesto por la dictadura. Así conoce a un grupo de personas ligadas al poder (los únicos que tenían “vida nocturna”), entre los que cree descubrir a un profesor de escuela (un humanista de vocación), convertido en bufón de mafiosos. Es este “maestrito” quien integra al joven a ese círculo de personajes bohemios y esperpénticos.

Una idea que se reitera a lo largo de la novela es que esa generación de chilenos lo sacrificó todo por el éxito económico: “para subirnos a la posmodernidad, para prosperar y así unirnos a ELLOS … nos hemos condenado al infierno de este mundo”. Pero Almuerzo de vampiros no logra establecer el vínculo entre ese infierno y la prosperidad actual, por lo que queda, más que nada, como un honesto y bien elaborado retrato de época.


Enlaces relacionados
Sobre Almuerzo de vampiros: Carlos FuentesMaría Teresa CárdenasJuan Cruz, Foro de Literatura, María Rosa Lojo, Félix Romeo,
Entrevistas: Página/12, Ángel Berlanga, Andrés Hax, El Mercurio.
Se pueden leer las primeras páginas de la novela en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Necrópolis

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Necrópolis
Santiago Gamboa. Necrópolis (Norma, 2009)

El escritor colombiano Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) gano la más reciente edición del Premio de Novela “La otra orilla” con Necrópolis (Norma, 2009) una vasta y compleja novela en la que (a la manera de un moderno Decamerón) varios personajes narran historias diversas. Todo ello en el contexto de un encuentro de escritores que se desarrolla en un hotel en la ciudad de Jerusalén: la guerra y la violencia ocupando en el mundo de hoy el lugar que en el siglo XIV le correspondió a la peste negra.

Autor de otros siete libros de narrativa –desde Páginas de vuelta (1995) hasta Hotel Pekín (2008)– Gamboa ha reconocido que esta es su obra más ambiciosa y lograda. Cada una de las historias que se narran es, en sí misma, una interesante novela breve, y a su vez todas están articuladas por ciertos temas y constantes: sus protagonistas son seres casi marginales (un predicador callejero, una actriz porno) y que han estado a punto de morir en manos de algún criminal. De ahí que se congreguen en esta Necrópolis (literalmente, “ciudad de los muertos”).

No obstante, a medida que se pasa de los aspectos generales (estructura y temas) a los más puntuales se siente una cierta pérdida de calidad literaria. Los personajes, por ejemplo, a pesar de sus orígenes tan distintos, son demasiado parecidos; los diálogos resultan pobres y previsibles, y la prosa no llega a estar a la altura del proyecto. Salvo en la historia del predicador José Maturana, sin lugar a dudas lo mejor de esta meritoria e intensa novela.


Enlaces relacionados
Otros textos sobre NecrópolisHéctor Abad, Ezequiel Acuña, El Cultural, Camilo Jiménez, Juan Manuel Vial.
Entrevistas: Sara Araújo, Ana Gabriela Rojas, Vanguardia.com, Nora Viater.
Se pueden leer las primeras páginas de la novela en El País.