Purgatorio

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Tomás Eloy Martínez. Purgatorio (Alfaguara, 2009)

La obra del argentino Tomás Eloy Martínez (Tucumán, 1934) continúa el proceso de renovación de la novela histórica latinoamericana iniciado por los escritores del boom. Martínez es autor, entre otros muchos libros, de La novela de Perón (1985) y Santa Evita (1995) que, sin lugar a dudas, figuran entre lo más destacado de esta línea narrativa. A ellos se suma ahora Purgatorio (Alfaguara, 2009), un relato ambientado en la Argentina de la dictadura militar (1976-1983).

La historia se inicia en el presente, cuando Emilia Dupuy vuelve a encontrar a su esposo Simón, quien desde hace 30 años figuraba como uno de los numerosos “desaparecidos” por la represión política. Pero mientras Emilia ha envejecido, Simón se mantiene como era al momento de su desaparición: la misma edad y hasta la misma vestimenta. La propuesta del autor, literariamente bien elaborada, es que Simón estuvo en alguna dimensión atemporal (una especie de purgatorio) de la que regresó gracias al constante amor de Emilia.

El mayor acierto ha sido trasladar los elementos “irreales” de esa historia de amor al retrato de toda la sociedad argentina. Y no solo por las mentiras, excesos y crímenes de los gobernantes militares; también por la hipócrita sumisión de muchos intelectuales, empresarios y líderes políticos, representados aquí por el Dr. Dupuy (padre de Emilia y amigo personal del presidente), eje de la narración. Mucho se podría escribir sobre Purgatorio, una muy buena novela, de lo mejor de la literatura argentina más reciente.


Enlaces relacionados:
La editorial Alfaguara ha puesto en Internet las primeras páginas del libro.




Cuentos incompletos

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Rodolfo Hinostroza. Cuentos incompletos (Lustra, 2009)

Rodolfo Hinostroza (Lima, 1941) es reconocido como uno de los poetas fundamentales de nuestra generación del 60; pero además ha incursionado en casi todos los géneros literarios: novela, teatro, ensayo, cuento. Es en este último en el que más ha destacado (después de la poesía), llegando a obtener, en 1987, el Primer Premio en el Concurso Internacional de Cuento Juan Rulfo, organizado por Radio Francia. Hinostroza acaba de reunir toda su narrativa corta en el libro Cuentos incompletos (Lustra, 2009).

La mitad de este volumen está constituida por los siete cuentos publicados en el libro Cuentos de extremo occidente (2002), relatos escritos a lo largo de 20 años. En “El señor de París” y “Memorándum”, aparentemente los cuentos más antiguos, Hinostroza (ya un poeta premiado y reconocido internacionalmente) asume el género casi como un mero ejercicio literario, tomando prestados temas y recursos de otros narradores, aunque poca o ninguna relación tuvieran con su propia obra. “El señor de París” es un inverosímil divertimento borgiano (Borges es la figura literaria más gravitante en estos cuentos) sobre condenados a muerte y verdugos en la Francia de hoy; “Memorándum” fue publicado originalmente en la edición española de Playboy y logra asimilar, apenas con el suficiente decoro literario, la estética kitsch y efectista de la revista con un motivo clásico de la literatura fantástica. Una especie de versión en video-clip de “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”. Lo mismo sucede con el cuento “Variante Pasamayo”.

El juego con los referentes culturales y las estéticas ajenas es llevado hasta los límites de lo carnavalesco en “Las memorias de Drácula” una versión paródica de la famosa “Entrevista con un vampiro”. Es un divertido texto formado por doce viñetas que fueron publicándose semanalmente en este diario; y que marca la etapa menos feliz de la relación entre Hinostroza y el cuento. Afortunadamente, después invertiría la fórmula de sus relatos: en lugar de hacer una parodia en clave moderna de temas literarios clásicos, decide tomar como tema la propia literatura moderna y hacer sobre ella un relato lo más clásico y tradicional posible. El resultado fue “El Benefactor”, la historia de Francisco Orihuela, un exitoso novelista, ganador de premios como “el Planeta, el Rómulo Gallegos, el Médicis y... candidato de fuerza para el Premio Nobel”, quien depende de un anónimo y misterioso benefactor, el verdadero autor de las novelas de Orihuela.

Narrado linealmente y con una prosa sobria, el cuento se centra más que en los apuros de Orihuela por mantener su secreto, en la descripción de los libros que escribe y le obsequia su benefactor, entre ellos una novela histórica, muy a la manera “posmoderna”, titulada “Pavo a la Moctezuma”. Se trata de un relato redondo, interesante y bien contado, y que además lleva implícita una fuerte crítica a todos los elementos que componen la institución literaria: las modas, el mercado, los grandes premios, las opiniones de la crítica, y en especial el culto a la figura del autor. Hinostroza continuó en esta línea narrativa con “El muro de Berlín”, un cuento no tan bien logrado como el anterior.

La otra mitad del libro (en realidad la primera) reúne una veintena de “Cuentos casuales”, relatos que están más cerca de la crónica periodística que del cuento literario. Son textos menores –retratos de personajes extravagantes y contradictorios que seguramente Hinostroza conoció en sus largas andanzas por toda América y Europa– pero que de alguna manera complementan a los “Cuentos de extremo occidente”.

La barrera del pudor

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Pablo Simonetti. La barrera del pudor (Norma, 2009)

El escritor chileno Pablo Simonetti (Santiago, 1961) tiene muchas cosas en común con el peruano Jaime Bayly: pertenecen a la misma generación, son autores de novelas que se convierten rápidamente en best sellers internacionales –y en las que se abordan polémicos temas sexuales– y sus obras no son muy elogiadas por la crítica. La diferencia es que la narrativa de Simonetti es más serena y tiende al intimismo y al melodrama, como en sus exitosos libros Madre que estás en los cielos (2004) y La razón de los amantes (2007). En esa misma línea se encuentra La barrera del pudor (Norma, 2009), su más reciente novela, publicada simultáneamente en todo el mundo de habla hispana.

La protagonista y narradora de este relato es Amelia, una exitosa arquitecta chilena, que acaba de separarse de su esposo Ezequiel, un respetado crítico literario. Ella vive ahora sola, en la casa de playa de la pareja, donde recibe visitas de parientes y amigos (por eso los capítulos del libro llevan como títulos "Primera visita", "Segunda visita", etc.), con los que conversa entre árboles y aves. A través de esos diálogos el lector se va enterando, de manera gradual y con sutileza, de los motivos de la ruptura: la impotencia sexual de Ezequiel y la consecuente búsqueda de soluciones para este problema, incluyendo la presencia de terceras personas (hombres) en el lecho conyugal.

Por supuesto, en un melodrama con esta temática, los resultados dependen en gran medida de la densidad psicológica que se logre otorgar a los personajes. Por ahí están los problemas de la novela, en lo que respecta a la protagonista, peró más todavía en los demás personajes, pues se apela a estereotipos y simplificaciones. Ezequiel, por ejemplo, encaja en el lugar común del "crítico eunuco", con el que los escritores suelen responder a los comentarios negativos que reciben sus obras. Además, desde el borde del abismo del erotismo más oscuro, Amelia se pierde constantemente en recatadas descripciones de paisajes hermosos y decorados de hoteles lujosos.

No obstante, el proceso de degradación y posterior recuperación de la protagonista resulta convincente; y también el retrato "actualizado" de la activa vida sexual de nuestro tiempo, con el empleo de las novedosas opciones (celulares, chats, contacto a través de las redes sociales) que ahora brinda la tecnología. La barrera del pudor es, por eso, una novela interesante, de esas que se leen de un tirón.


Enlaces relacionados
Sobre La barrera del pudor: Patricia Espinosa (un comentario en contra).
En Internet se pueden leer las primeras páginas de la novela.


La Barrera Del Pudor Sampler

Teoría de los cambios

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Verastegui
Enrique Verástegui. Teoría de los cambios (Sol negro, 2009)

Hace casi 40 años, Enrique Verástegui (Lima, 1950) publicó su primer libro, En los extramuros del mundo (1971), que lo consagró como el más talentoso poeta de la generación del 70. A partir de una serie de becas y viajes por todo el mundo, su obra fue haciéndose más ambiciosa y abarcadora, aunque también perdiendo coherencia y calidad. Después de una serie de libros cuestionables, Verástegui acaba de publicar Teoría de los cambios (Sol negro, 2009) un saludable y ponderado retorno a la poesía.

El conjunto es presentado como la traducción de un tratado de un filósofo chino del siglo XIII (no obstante, se menciona a Rimbaud, Internet y el alka-seltzer), en la que se reflexiona sobre diversos tipos de procesos de cambio, desde la revolución (en el primer poema) hasta la decrepitud humana (“Tractatus medicus” el penúltimo poema). Son textos breves y sencillos, basado en imágenes tomadas de la naturaleza: “el reflejo de la luna contenida / en el agua en el cuenco de mis manos / refresca mi mente”.

Hay todavía en Teoría de los cambios algunos errores e inconsistencias; pero también un tono irónico que lo distingue de los libros más recientes de Verástegui. En “Poesía para señoritas” se afirma, por ejemplo, que “No todo lo que está bien escrito es verdadero / y todo lo mal escrito es necesariamente falso”. Y textos como “Teorema del cero (en lógica)” o “Epistemology by TV” demuestran que, afortunadamente, el poeta ya no está tomando tan en serio sus peculiares teorías lógicas y filosóficas.



Enlaces relacionados


Otros textos sobre Teoría de los cambios: Ricardo González V., José Güich, Raúl Heraud, Miguel Ildefonso, Abelardo Oquendo, José Pancorvo, Rodolfo Ybarra. Y más en el blog Sol negro.


Entrevistas: Juan Gambirazio, César Pineda y Charly Martínez, Tomacini Sinche, Carlos Sotomayor.