La ninfa inconstante

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Cabrera
Guillermo Cabrera Infante. La ninfa inconstante (Galaxia Gutenberg, 2008)

El cubano Guillermo Cabrera Infante (1929-2005) fue uno de los escritores más polémicos de la generación del boom, tanto por sus opiniones políticas como por su irreverente obra. Autor de novelas tan reconocidas como Tres tristes tigres (1964) y La Habana para un infante difunto (1979), obtuvo en 1977 el Premio Cervantes y al morir dejó una gran cantidad de textos inéditos, incluyendo algunas novelas. La primera de ellas, La ninfa inconstante (G. Gutenberg) ha sido publicada recientemente en España.

Como en casi toda su narrativa, GCI nos lleva a La Habana de mediados del siglo XX, para contarnos la historia de G. (un periodista y crítico de cine) y Estela, una hermosa adolescente que hace recordar a la Bardot de la película Y Dios creó a la mujer. G. está casado pero abandona a su esposa para irse con Estela, aunque esta relación no dura mucho. Entre los protagonistas no parece haber nada en común: él es un intelectual bohemio y con mucho sentido del humor; ella una muchacha amargada, tonta y casi analfabeta.

Resultan destacables las descripciones de la ciudad y también los abundantes juegos de palabras, alusiones “culturosas” y bromas de todo calibre, infaltables en la obra de GCI. En todos los demás aspectos, La ninfa inconstante se muestra como una novela incompleta, con muchas cosas por desarrollar y más todavía por corregir. En suma, un libro solo para admiradores (nos incluimos) del escritor cubano y que seguramente reavivará la vieja polémica sobre los libros
póstumos.


Enlaces relacionados
Otros textos sobre La ninfa inconstante: Luis Alemany, Javier Fernández, Jorge Ferrer, Juan González, Roberto González Echevarría, Ernesto Hernández, Joaquín Marco, Rosa Pereda, Luciano Piazza, Rodrigo Pinto, Antonio José Ponte, Pedro B. Rey.

Se pueden leer fragmentos de la novela en La Nación y ABC, y el prólogo en El Cultural.

El rey siempre está por encima del pueblo

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Alarcon
Daniel Alarcón. El rey siempre está por encima del pueblo (Seix Barral, 2009)

Daniel Alarcón (Lima, 1977) es considerado uno de los narradores más importantes de su generación, tanto en el Perú como en Latinoamérica y hasta en Estados Unidos, país en el que radica desde la infancia. Tras sus dos primeros libros de temática eminentemente peruana (ambos ambientados en los años 80), Alarcón acaba de publicar El rey siempre está por encima del pueblo (Seix Barral, 2009), un conjunto de nueve cuentos, algunos de los cuales muestran el lado más norteamericano de este escritor.

Son tres los relatos más extensos e importantes del libro –“El puente”, “El presidente idiota” y “El rey siempre está…”– y en todos ellos nos encontramos con jóvenes tratando de integrarse al sórdido, violento y grotesco mundo de los adultos. Como en los cuentos de Guerra a la luz de las velas (2006), lo más logrado es la creación de atmósferas originales (en el límite con lo irreal), el retrato de ambientes marginales y el eficiente manejo de las tramas, con abundantes peripecias y sorpresas.

También se enfatizan las debilidades de ese libro, especialmente las inconsistencias, lo heterogéneo del conjunto (los cuentos más breves casi no tienen relación con los antes mencionados) y la pobreza del lenguaje. Alarcón escribe en inglés y recurre a un traductor para las versiones en español, con las inevitables pérdidas. El rey siempre está… es el libro más débil de los que hasta ahora ha publicado Alarcón y seguramente varios de estos cuentos fueron descartados de Guerra a la luz de las velas.
(Artículo publicado previamente en La República)


Enlaces relacionados
En Internet se pueden leer los cuentos: "El presidente idiota", "República y Grau", "El rey siempre está por encima del pueblo", "El vibrador contra el hombre" (en la página 13 del archivo pdf).
Otros textos sobre el libro: Guillermo Espinosa, Alexis Iparraguirre, Francisco Melgar, Sexto piso, Juan Ugarte.
Entrevistas: Carlos Trivelli, La habitación de Henry Spencer, Rafael Robles, Carlos Sotomayor, Terra, Rodolfo Ybarra.

La Florida del Inca

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Garcilaso
Inca Garcilaso de la Vega. La Florida del Inca (UIGV, 2009)

La Universidad Inca Garcilaso de la Vega inició hace un año la publicación de nuevas y muy buenas ediciones de las obras más importantes del Inca Garcilaso (Cusco, 1539 - España, 1616): un tomo dedicado a los Comentarios Reales de los Incas (1609) y dos a la Historia general del Perú (1617). Culminando el proyecto, esta universidad acaba de poner en circulación el libro La Florida del Inca (UIGV, 2009) la primera gran crónica escrita por el Inca Garcilaso.

Publicada inicialmente en Lisboa, en 1605, La Florida del Inca narra las peripecias de la expedición (1539-1543) dirigida por Hernando de Soto y que recorrió la península norteamericana de La Florida. Es un texto amplio (700 páginas en esta edición), en el que Garcilaso conjuga su formación humanística y lecturas de los autores clásicos, con su pasión por la historia del continente. La calidad y originalidad de esta obra, la primera crónica escrita por un nativo americano, ha sido reconocida por la crítica en general.

Esta edición parte del trabajo filológico de Jorge Huamán Machaca, quien transcribió el texto basándose en las dos primeras ediciones del libro. A ello se suma el extenso y documentado prólogo que, como en los casos de los Comentarios Reales y la Historia general, ha estado a cargo del reconocido crítico Ricardo González Vigil; un texto en el que se analizan a profundidad diversos aspectos del libro. En suma, un valioso aporte para la difusión de la obra de uno de los autores fundamentales de la literatura peruana.

Buscando la Nación peruana

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Ward
NACIONALISMOS LITERARIOS

Thomas Ward. Buscando la Nación Peruana (Horizonte, 2009)

El crítico norteamericano Thomas Ward está trabajando, desde hace años, varios aspectos importantes de la literatura peruana. Fruto de esa labor es un buen número de publicaciones –que incluyen seis libros– abocadas principalmente al estudio de la obra de González Prada y de las narradoras de fines del siglo XIX. Ward acaba de presentar el libro Buscando la Nación Peruana (Horizonte, 2009) en el que analiza el concepto de Nación planteado en las obras de siete autores peruanos, desde Ricardo Palma hasta José María Argüedas.

La primera mitad de este libro, titulada “Escritura y sociedad peruana”, sigue la evolución de la teoría literaria en el Perú, desde su inicio oficial (con Riva Agüero) hasta las propuestas de Mariátegui, pero también revisa algunos textos anteriores, como los de Palma. En cada uno de estos autores Ward encuentra (implícitas o explícitas) diferentes versiones de lo que es o debe ser la Nación peruana, todas ellas ligadas a corrientes intelectuales o literarias extranjeras: romanticismo, positivismo, modernismo, marxismo, etc. Se analizan solamente ensayos sobre el conjunto de la literatura peruana, a pesar de que muchas veces las reflexiones más interesantes de estos autores están en sus críticas a obras o autores específicos. Algo especialmente notorio en el caso de Mariátegui.

La segunda parte del libro, “Etnia y Nación peruana”, se centra en uno de los elementos más polémicos en la definición de la peruanidad: la heterogeneidad racial. Ward estudia textosde González Prada, Clorinda Matto, Mariátegui y Arguedas, llegando a conclusiones interesantes y polémicas sobre cada uno de ellos. Sobre González Prada, por ejemplo, señala lo “paternalista” de su propuesta de la educación como elemento homogenizador de la sociedad peruana: “Huelga decirlo: una actitud autoritaria y protectora es un elemento de la modernidad… Es una actitud benévola, pero sigue siendo paternalista”

Nuevamente es la propuesta de Mariátegui la más duramente criticada (y no la mucho menos elaborada de Matto de Turner), especialmente por el racismo que Ward encuentra recurrentemente en los textos del Amauta (poco se agrega a lo dicho al respecto por estudiosos como Marcel Velázquez). También las reflexiones de Mariátegui sobre la economía y las posibilidades de desarrollo del país son fuertemente cuestionadas, por su carácter cosmopolita y “globalizador”. La conclusión final es lapidaria: “Cuando razas menores resisten este proceso de globalización, a veces, un pensador cosmopolita reacciona con actitudes racistas”.

Por el contrario, Ward parece sentirse plenamente identificado con Arguedas y sus planteamientos sobre la transculturación y el mestizaje. Define la propuesta arguediana como “mesticista” (por la fusión de etnias), “nativista, autoctonista, localista, nacionalista”. Con todos eso elementos, se llegaría a fundar una “modernidad andina, diferente de la europea, pero capaz de insertar al Perú en el mercado mundial bajo condiciones más igualitarias”. Lamentablemente, Ward (acaso demasiado endeudado con cierta ensayística “posmoderna”) no llega a sustentar sus ideas, pues se limita a citar textos literarios o autobiográficos de Arguedas, que poco aportan al interesante debate planteado en Buscando la Nación peruana.