El libro más comentado esta semana ha sido El país de la canela, del escritor colombiano William Ospina, obra que acaba de obtener el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. Participé en la presentación de la novela que hizo el propio Ospina aquí en Lima y también escribí una reseña de la novela en noviembre. Entre los nuevos comentarios están los de El País y El Cultural.
Walter Bedregal.Aquí no falta nadie. Antología de poesía puneña (LagOculto, 2008)
En plena era de la globalización y de las comunicaciones instantáneas, resulta increíble lo poco que los limeños sabemos del resto de nuestros compatriotas. Y no sólo en lo político y económico, como han mostrado los sucesos de las últimas semanas, sino en todos los ámbitos. En literatura, por ejemplo, es muy difícil que un libro publicado en provincias llegue a difundirse en Lima o que sea comentado en los medios capitalinos. No lo logró Aquí no falta nadie. Antología de poesía puneña (LagOculto Editores, 2008), libro muy bien editado y elegido, en una encuesta virtual, como la “Mejor antología poética del 2008”.
El periodista y escritor Walter Bedregal (Tacna, 1965) es el responsable de la selección de autores, textos y prólogo de esta antología que se inicia con Alejandro Peralta (1899-1973), uno de los más reconocidos escritores vanguardistas y cuya obra poética ha sido reeditada hace poco. Alejandro y su hermano Arturo (quien usaba el seudónimo de Gamaliel Churata) fueron el núcleo del grupo Orkopata y la importante revista Boletín Titikaka, sin duda el mejor momento de la literatura de la región. Sin embargo, Churata no figura en esta antología. Una omisión imperdonable, especialmente por el categórico título del libro.
De las dos siguientes generaciones de escritores (las llamadas del 30 y del 50) se incluye sólo a dos poetas: Carlos Oquendo de Amat (1905-1936) y Efraín Miranda (1927). Los otros 18 escritores antologados pertenecen a promociones más recientes, con una mucho mayor presencia de los más jóvenes. Acaso el propósito del libro haya sido precisamente ése: dar a conocer a un interesante grupo de doce poetas puneños, o que radican en esa región, nacidos entre mediados de los 60’s y 1974. Una generación sumamente productiva (han publicado numerosos libros y revistas), a la que pertenece el propio Bedregal.
A la ausencia de Churata se suman otros problemas, especialmente la desigual calidad de los textos y el extenso (26 páginas) y caótico prólogo. Bedregal se esfuerza en citar teorías y pensadores de moda (Genette, Deleuze, Guattari) pero su texto, entre el ensayo y la prosa poética, tiene errores –p. e. hace de Poe un escritor surrealista (tal vez se trata de una “licencia” poética)– y traspiés como “el arte posmoderno… utiliza un modo de hacer particular conforme al denominado estilo posmoderno” (p.20), entre muchos otros. En fin, el viejo “provincianismo”, que es algo así como la contraparte del tan cuestionado “centralismo” limeño.
Enlaces relacionados Tanto Walter Bedregal como Aquí no falta nadie tienen sus propios blogs. En el segundo de estos blogs se pueden leer muchos comentarios sobre el libro.
Laura Restrepo. Demasiados héroes (Alfaguara, 2009)
La escritora colombiana Laura Restrepo (Bogotá, 1950) se inició en la literatura algo tardíamente –con la novela histórica La isla de la pasión (1989)–, pero su obra ha alcanzado un rápido reconocimiento internacional, especialmente con las novelas Dulce compañía (1995), La novia oscura (1999) y Delirio, Premio Alfaguara de Novela 2004. Tras cinco años de silencio, y de recibir en su país el Premio Nacional de Literatura 2007, Restrepo vuelve a la novela con Demasiados héroes (Alfaguara, 2009), una nueva versión de un tema clásico de la narrativa latinoamericana: el joven que busca al padre que lo abandonó.
El joven es Mateo Iribarren, un adolescente colombiano que viaja a Argentina acompañado de su madre (Lorenza), para conocer a Ramón, su padre. Casi todo el relato está constituido por los diálogos entre Lorenza y Mateo, en los que ella va contando la historia de su relación con Ramón. La pareja se conoció en Argentina, cuando ambos eran activistas políticos clandestinos y radicales opositores de la dictadura militar de los años 70. Paralelamente, Lorenza también cuenta “el episodio oscuro”, el triste suceso que ocasionó la ruptura de la pareja y el alejamiento definitivo de Ramón.
La autora usa los diálogos madre-hijo para establecer un contraste entre su propia generación, con tanta conciencia social y compromiso político (Restrepo formó parte de la comisión que negoció la paz con el movimiento guerrillero M-19) y la de los jóvenes de hoy: la de la cultura light, posmodernidad, Internet, liberalismo, video juegos, etc. Pero esta oposición no resulta muy consistente, principalmente porque las intervenciones de Mateo, más que las de un adolescente (dice ser “una cabeza” más alto que su padre), parecen las de un niño de ocho años. Lo infantil de esos diálogos (buena parte de la novela) termina afectando toda la narración: acciones, descripciones, reflexiones, desarrollo de los temas.
A pesar de eso, hay en la novela páginas interesantes y valiosas (como aquellas en que se describen los crímenes de la dictadura argentina) y una tensión narrativa siempre in crescendo. Restrepo demuestra una vez más su oficio literario y dominio de las técnicas narrativas: su prosa fluye clara y precisa, y los episodios de los tres relatos paralelos están dosificados con verdadero acierto. Con esos elementos Demasiados héroes resulta una lectura agradable y muy entretenida; un libro que seguramente se convertirá en un best seller en todo el mundo de habla hispana. (Artículo publicado en La República)
Magaly Medina.El precio de ser Magaly Medina (Planeta, 2009)
Con el tiraje completo de su primera edición (14,000 ejemplares) agotado en menos de una semana, El precio de ser Magaly Medina. Mi verdad en la cárcel (Planeta, 2009) ya es uno de los mayores bestsellers peruanos del presente año. El libro es una crónica del episodio más difícil de la vida de la popular periodista de espectáculos: los más de dos meses que pasó en prisión, después de ser condenada en un juicio por difamación. El éxito de ventas se debe al interés con que los fans de Medina y de su programa de televisión (“cientos de miles” se afirma en el libro) siguieron ese proceso.
Esos ávidos lectores deseaban conocer los pormenores de la vida de Medina en la prisión, la forma en que fue recibida y tratada ahí, las situaciones que tuvo que enfrentar, o las historias personales de sus compañeras de prisión. Algo hay de eso en el libro, pero muy poco. Medina, según cuenta, desde el principio fue confinada a ambientes especiales, dentro de la prisión, y por ello no convivió mucho las otras internas, ni vio toda la sordidez, violencia y miseria que imperan en las prisiones peruanas (que llevaron a César Vallejo a afirmar: “El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del Perú”).
Por otra parte, Medina tampoco se anima a mostrarnos sus emociones o sentimientos. Puesta a elegir entre su lado más humano y su imagen pública de mujer triunfadora e implacable, opta por la segunda. Lo hace concientemente y con mucha vehemencia, casi como si se tratara de una verdadera guerra personal. “No pude más, ahí perdí. Me salió la humana…” dice cuando recuerda sus lágrimas al enterarse de que efectivamente iría a la cárcel. Y los temas sobre los que suele preocuparse durante su estadía en prisión son su peso, lo encrespado de su cabello, el rating de los programas de televisión y lo que los diarios publicaban diariamente sobre ella.
Pero esos son reparos menores, pues el mayor problema del libro es que está pésimamente escrito. Más aún, resulta evidente que el libro no ha sido “redactado” sino que es el resultado de la trascripción de algún testimonio verbal de Magaly Medina. Si comparamos las cartas que ella escribió en la prisión (que difundió a través de su revista Magaly Tevé y que han sido incluidas en este libro), con el resto del texto, se nota claramente la diferencia. Aunque ella misma confiesa que no le gusta escribir, pues le cuesta mucho trabajo:
«Me gustaba más salir a conversar con las chicas y bromear un rato que escribir. Yo siempre soy así, me pasaba desde que era redactora. Siempre terminaba de escribir al último momento y bajo presión… A veces yo escribía y decía: “Cállense, cállense, que tengo que corregir”».
La solución de los editores a esa falta de interés por la escritura, no resulta muy acertada. Al parecer, le han hecho una o varias entrevistasa Medina, en las que ella habría contado sus experiencias. Y en lugar de contratar a un escritor para que “redacte” un libro basándose en ese material, da la impresión de que simplemente han transcrito literalmente las entrevistas. A esa conclusión nos llevan párrafos como los siguientes:
«Desde las primera frase que comenzó a leer la secretaria del juzgado,no sé porque pero me las olí muy mal. Lo típico que dicen. Yo veía que todo era a favor de él. Estaba aún con la confianza de saber que el doctor Nakazaki me había asegurado que nada malo iba a ocurrir. Cuando estoy frente a la persona que me demanda no me tiemblan las piernas, ni me da por querer orinar. No me orino de miedo. Porque así soy, muy peleona». (p.8)
«Yo siempre he llevado una alimentación muy balanceada. Y como no me gusta comer grasa, porque la rechazo, no comía o le sacaba todo el pellejo al pollo y trataba de comer solo lo de adentro. Y entonces al final era casi nada. Por eso he dejado de comer comida chatarra, porque me provocaba asco ver cosas muy grasosas. Entonces, como la comida era fea y me traían mucha fruta de afuera, trataba de comer fruta y yogurt. Pero yo me veía gorda, yo me veía rolluda, yo me veía mal. Y todo el mundo me veía flaquísima». (p. 124)
Como ha dicho la propia Medina, este libro no tiene aspiraciones literarias. Es, más bien, “una sincera muestra de agradecimiento” a sus seguidores que la apoyaron en esos difíciles momentos, y un “acto de catarsis con el que Magaly Medina cierra este duro capítulo de su vida (cito la propia presentación del libro). De todas maneras, queda la sensación de que El precio de ser Magaly Medina, ha sido hecho de una manera demasiado informal y sin tener en cuenta la calidad del propio texto.
La editorial Planeta ha puesto a disposición de todos los lectores el primer capítulo del libro. Copiamos aquí ese capítulo.