
Víctor Andrés Ponce. Las muertes de Emilio (Norma, 2008)
Reconocido periodista y abogado, Víctor Andrés Ponce (Lima, 1964) se inició como escritor con la novela Los sueños quebrados (1995), la historia de tres compañeros de escuela que siguen caminos muy distintos: uno se vuelve militar, otro periodista y el último militante de Sendero Luminoso. El libro recibió duras críticas por ciertos problemas formales que el autor superaría en sus novelas Los aniquiladores (1999) y De amor y de guerra (2004), está última elogiada por la crítica peruana y extranjera. Con más oficio literario y una mayor madurez personal, Ponce vuelve en su nueva novela, Las muertes de Emilio (Norma, 2008) a la historia de esos tres amigos de su libro inicial.
El periodista Emilio Peralta Emilio es el protagonista de este relato, y sus ex compañeros son el capitán Enrique Carranza y Mario Capellini, un colaborador cercano de Abimael Guzmán. Los tres se inician en la política tempranamente, en el colegio Guadalupe, bajo la tutela de profesores marxistas. Sus rumbos divergentes le sirven a Ponce para elaborar un vasto retrato de la sociedad peruana de la década de los 90’s; especialmente de las intrigas políticas y mediáticas de entonces, pues Emilio trabaja en El Excelsior, uno de los diarios manejados por los servicios de inteligencia del gobierno.
Pronto la historia de la decadencia de El Excelsior (fácilmente identificable con Expreso) se vuelve preponderante, con sus personajes inspirados en conocidos periodistas. Y aparece también otra línea narrativa, la de la formación literaria de Emilio, quien aspira a convertirse en escritor (novelista), contando para ello con la asesoría del periodista Ismael de Priego, basado obviamente en Manuel Miguel de Priego. Estas derivaciones amplían demasiado el material de la narración, afectando la estructura de la novela y obligando a Ponce a dedicar pocas líneas a eventos y personajes decisivos para la ficción.
Al ser Emilio el único personaje común a las tres líneas narrativas, adquiere una mayor presencia y densidad, empequeñeciendo a todos los demás personajes. Y con él, la novela “de formación” personal termina imponiéndose sobre el retrato social y la intriga política. Por eso Las muertes de Emilio no llega a convertirse en la gran novela sobre el Perú de los años 90, como parecía anunciar en sus primeras páginas. Pero sí permite, junto con De amor y de guerra, apreciar la notoria superación de la obra de Ponce, tanto en el manejo del lenguaje como de las técnicas narrativas.
(Artículo publicado previamente en La República)
Enlaces relacionados
Sobre Las muertes de Emilio: José Güich, Juan de la Puente, Willy Quevedo, Carlos Sotomayor.
Entrevistas: Pedro Escribano, Gonzalo Pajares, Enrique Sánchez Hernani, Giancarlo Stagnaro.
Victor Andrés Ponce es autor de una columna periodística en Peru21.


