En las arenas del tiempo

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Rudy Jordán. En las arenas del tiempo (Bizarro editores, 2008)

Estudiante de periodismo, pero ya con algunos artículos y crónicas publicados en medios importantes, Rudy Jordán (Lima, 1985) debuta en la poesía con En las arenas del tiempo (Bizarro Editores, 2008), que aborda uno de los grandes temas de la literatura: el paso del tiempo. Se trata de veinte poemas enlazados por la experiencia del viaje –Jordán es un entusiasta viajero que ha recorrido varios países europeos, especialmente Grecia– como explica el propio autor en la lúdica “Bitácora de viaje”, con la que se inicia el libro.

La reflexión sobre la fugacidad del tiempo es desarrollada en cada poema a partir de un tópico específico: el amor (“Musa de arena”), la soledad (“Soledad”), la muerte (“Elegías de un adiós”) o la propia poesía (“De canto y rima”); y también de la revisión de aquellas “unidades” con las que medimos el tiempo: “Segundos”, “Horas”, “Días”, “Año Nuevo”. Son textos en los que Jordán se expresa con un lenguaje siempre claro y sencillo, apelando a los recursos poéticos más simples: desde rimas consonantes (“...y la fuerza del viento / con un grito sangriento...) y epítetos sonoros, hasta metáforas e imágenes ampliamente conocidas (en el título del libro, p.e.).

Aunque Jordán demuestra tener un aceptable manejo del verso, especialmente en lo que respecta al ritmo, sus opciones poéticas resultan demasiado elementales y a veces hasta ingenuas (incluso las ilustraciones parecen arte naif). Además, se advierte una falta de la actitud crítica, de la vocación cognoscitiva, del afán de llevar al extremo las posibilidades expresivas del lenguaje; es decir, de manejo de aquellos elementos más característicos de la lírica moderna. Sin ellos, los poemas corren el riesgo de convertirse en una simple sucesión de frases bonitas, como sucede con los textos “Amanecer en Grecia”, “Amigo” o “Musa de arena”.

Acaso esos elementos son los que marcan también la diferencia entre el uso “periodístico” y el uso “literario” del lenguaje. Rudy Jordán demuestra en este poemario haber alcanzado un buen dominio del registro periodístico, aunque como obra literaria el libro resulte fallido. Es algo que se puede de buena parte de los poemarios, novelas y libros de cuentos publicados por periodistas peruanos o extranjeros, desde Aquí no hay poesía de Jaime Bayly y Toque de queda de Raúl Tola, hasta El mundo de Juan José Millás, por citar algunos títulos recientes y exitosos entre los lectores.
(Artículo publicado previamente en La República).


En internet se puede leer el poema "Amanecer en Grecia"
Entrevistas: Max Palacios.
En el siguiente video Rudy Jordán y el "Chema" Salcedo conversan sobre En las arenas del tiempo.

Telúrica y magnética 1

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Telúrica y magnética. Revista de Escritura Creativa de la Unidad de Posgrado de la UNMSM.

En el mundo de habla hispana son pocas las universidades que cuentan con facultades o maestrías dedicadas a la creación literaria. La Universidad Mayor de San Marcos es una de ellas, y en su Maestría de Escritura Creativa se reúnen varias generaciones de escritores peruanos, desde maestros indiscutidos como Marco Martos (Piura, 1942), actual presidente de la Academia Peruana de la Lengua, hasta jóvenes talentosos y polémicos. Estos escritores han reunido en la revista Telúrica y magnética algunas muestras de lo más reciente de su producción, que abarca todos los géneros literarios: poesía, narrativa, crítica y ensayo.

Entre los textos incluidos en este primer número de la revista, publicado gracias al empeño de Gladys Flores, habría que resaltar los sonetos de Ana María Gazzolo, Gonzalo Portals, Jaime Urco y Róger Santiváñez; en narrativa los textos de Julio Fabián y David Arce; y en ensayo las diversas aproximaciones al poemario Mentadas de madre, libro póstumo de poeta y cineasta Pablo Guevara. En suma, Telúrica y magnética es, además de una buena revista, una oportunidad para descubrir algunas de las más novedosas y originales propuestas de la literatura peruana actual.



Otros textos sobre Telúrica y magnética: Raúl Jurado, Rodolfo Ybarra.

Un lugar llamado Oreja de Perro

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Iván Thays. Un lugar llamado Oreja de Perro (Anagrama, 2008)

Con Un lugar llamado Oreja de Perro el escritor Iván Thays (Lima, 1968) vuelve a la narrativa después de ocho años de publicar su anterior novela, La disciplina de la vanidad (2000). Un retorno tan esperado como exitoso, pues este nuevo libro ha sido finalista de la última edición del Premio Herralde, y por ello publicado en España y ampliamente comentado en ese país y otros de América Latina. La novela tiene una sombría trama: Oreja de Perro es un pequeño pueblo ayacuchano, arrasado por la violencia política, al que llega un joven periodista limeño que acaba de sufrir la muerte de su hijo y el abandono de su esposa.

El relato se inicia con esta llegada (el periodista debe cubrir una ceremonia en la que participará el presidente Alejandro Toledo) y acaba con el retorno del protagonista a Lima. Entre estos dos viajes suceden pocas cosas, pero la falta de acciones es compensada con la historias de diversos personajes, concebidos en base a estereotipos y referencias cinematográficas: Mónica, la esposa del periodista (“...idéntica a Mia Farrow”), el fotógrafo Scamarone (alcohólico, cínico...un Belmondo), la mística Jasmín (habla con los ángeles y lo adivina todo), el acomplejado Tomás (¿una caricatura de los rivales de Thays en la polémica entre escritores criollos y andinos?), etc.

Como siempre en la obra de Thays, más importante que los sucesos es el “viaje interior” (título de su novela de 1999) del protagonista: los recuerdos de su relación con Mónica, de los momentos compartidos con su hijo, o simplemente de sus anteriores comisiones periodísticas. Estas remembranzas se convierten en reflexiones literarias –escritas en un lenguaje aparentemente sencillo pero bastante elaborado– sobre aquellos temas que ya pueden ser considerados –aplicando la terminología vargasllosiana– los “demonios personales” de Thays: la memoria y la ausencia del ser amado.

El que esas reflexiones no tengan el interés ni el peso necesario es sin lugar a dudas el mayor problema de Un lugar llamado Oreja de Perro. Como en los personajes y en las historias, aquí también el autor opta por lo efectista, esquemático y algunas veces hasta frívolo. El protagonista del libro enfrenta las peores tragedias personales y sociales, sin embargo parece más preocupado en elaborar intrascendentes juegos literarios (recordando el momento preciso de la muerte de su hijo, no puede dejar de mencionar a Guillaume Apollinaire y Kenzaburo Oé) o en coquetear con todas las jóvenes que encuentra, buscándoles parecidos con actrices famosas.
(Artículo publicado previamente en La República).




Actualización (11-2-2009)

Iván Thays ha escrito una respuesta a esta reseña, aunque en ella incurre en algunas tergiversaciones. En la reseña nunca se afirma que la novela trata la violencia política de una manera correcta o incorrecta, porque esa violencia es apenas un telón de fondo para el relato. Y cuando se habla de reflexiones sin peso o frívolas se refiere no al tema de la violencia sino a los de “la memoria y la ausencia del ser amado”. Cito la reseña:

“Estas remembranzas se convierten en reflexiones literarias… sobre aquellos temas que ya pueden ser considerados –aplicando la terminología vargasllosiana– los demonios personales de Thays: la memoria y la ausencia del ser amado. El que esas reflexiones no tengan el interés ni el peso necesario es sin lugar a dudas el mayor problema de Un lugar llamado Oreja de Perro. Como en los personajes y en las historias, aquí también el autor opta por lo efectista, esquemático y algunas veces hasta frívolo.”

No hay en la reseña nada de “critica social” ni de la tan temida presencia de Miguel Gutiérrez. Pero, al parecer, Thays no acepta que se le ponga ningún reparo a su novela, así que inventa una “teoría de la conspiración”: la de los críticos peruanos que no le perdonan… etc. Por supuesto, esa teoría no tiene sustento: las reseñas que cuestionan más duramente a la novela son las del español J. Carrión, el chileno Rodrigo Pinto o el mexicano Rafael Lemus. ¿Serán todos ellos críticos sociales discípulos de Gutiérrez?



Se puede leer un fragmento de la novela en El Boomeran.
Otros textos sobre Un lugar llamado Oreja de Perro: Joaquín Arnáiz, Ernesto Calabuig, J. Carrión, Javier Fernández, Rafael Lemus, Pablo Martínez, Martín Palma, Antonio Parra, Edmundo Paz Soldán, Rodrigo Pinto, Antonio de Saavedra, Eduardo San José, Enrique Sánchez Hernani, Mayra Santos-Febres, Carlos Sotomayor, Ricardo Sumalavia.
Entrevistas: Ernesto Carlín, Silvina Friera, Juan Carlos Galindo, Gonzalo Pajares, Enrique Planas, Carlos Sotomayor.

Sueños reales

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Alonso Cueto. Sueños reales (Seix Barral, 2008)

Autor de una reconocida obra narrativa (doce libros, entre novelas y conjuntos de relatos), Alonso Cueto (Lima, 1954) es también un buen crítico literario (con un doctorado en esta materia) que suele publicar artículos y ensayos en diarios y revistas especializadas. Sueños reales (Seix Barral, 2008), su más reciente libro, es precisamente una recopilación de esos textos críticos, que van desde apuntes y pequeños retratos hasta reflexiones sobre el conjunto de la obra de autores decisivos para la narrativa actual.

Cueto se inscribe aquí dentro de la línea de los ensayos literarios de Mario Vargas Llosa, especialmente los de La verdad de las mentiras (hasta los títulos son similares: mentira-verdad, sueño-realidad): aproximaciones basadas en las afinidades entre el crítico-escritor y el autor analizado, y que emplean los recursos del ensayo más tradicional. Los mejores textos son los dedicados a aquellos narradores que Cueto siempre ha señalado como referentes de su propia obra: Conrad, Nabokov, Carver y James. El ensayo “Henry James: la amenaza de la mirada” es una aguda interpretación de la personalidad y obra de este escritor, pero también una especie de “arte narrativo” personal de Cueto.

Hay otros ensayos valiosos en la primera sección del libro (titulada también “Sueños reales”), como “Zeno Cosini y las paradojas de la voluntad”, pero también algunos textos de menor interés (los dedicados a Juan Ramón Jiménez, Víctor Hugo y Lucía Joyce, p.e.). Las otras tres secciones ocupan la segunda mitad del libro y son claramente recopilaciones de textos periodísticos y misceláneos, apuntes sobre obras de autores peruanos (Bryce, Arguedas, Ribeyro), textos coyunturales, anécdotas literarias y hasta artículos sobre la máquina de escribir o las diferencias entre el español hablado en América Latina y en España.

En líneas generales, Sueños reales nos deja la misma impresión que algunas de las más recientes novelas de Cueto: pudo ser un gran libro, si el autor se hubiera enfocado más en los temas principales (en este caso, los presentados en el breve prólogo) y hecho menos concesiones (la inclusión de textos amenos, pero ligeros) al “gran público”. Nada de eso puede restar méritos a los ensayos de la primera sección (especialmente los ya mencionados) en los que Cueto se muestra como un crítico documentado, inteligente y riguroso; pero más que nada como un lector entusiasta y deslumbrado ante algunas de las obras maestras de la literatura universal.
(Artículo publicado previamente en La República)

Se puede leer un fragmento del libro en Etiqueta Negra.
Otros textos sobre Sueños reales: Katya Adaui, Luis Eduardo García, Martha Isarra, Clara Medina, Abelardo Oquendo, Gabriel Ruiz Ortega, Aldo Vivar.
Entrevistas: Gonzalo Pajares, Carlos Sotomayor.