La conquista de la diferencia

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Eugenio Barba. La conquista de la diferencia (San Marcos/ Yuyachkani, 2008)

Con motivo de la visita a nuestro país del Odin Teatret, grupo danés de teatro considerado entre los más importantes del mundo, la editorial San Marcos y Yuyachkani han publicado los libros La conquista de la diferencia de Eugenio Barba, director y fundador del Odin Teatret, y Piedras de agua de Julia Varley, actriz y dramaturga, destacada integrante de ese grupo. Ambos textos tienen un abierto carácter testimonial y autobiográfico, pero además están cargados de reflexiones sobre las teorías y prácticas del teatro contemporáneo.

Eugenio Barba nació en Brindisi (Italia) en 1936, pero desde muy joven comenzó a recorrer el mundo. A los 25 años (tras pasar largas temporadas en Francia y Noruega) estaba en Polonia como discípulo de Jerzy Grotowski, una de las grandes personalidades del teatro del siglo XX. Ese feliz encuentro y el descubrimiento de las propuestas de Meyerhold, Stanislavski, Brecht, Brook es narrado en “Diálogo con los antepasados”, el primer capítulo del libro de Barba. Los demás, entre los que se incluyen cartas personales y discursos del autor, son llamados también “diálogos”: con el oficio, con la historia y con A. Latina.

Como parte de este testimonio de primera mano, Barba cuenta en detalle toda la historia del Odin –fundado en Oslo, en 1964–, pero también dedica páginas a otros aspectos de su vida: sus experiencias en nuestro continente: su amistad con el peruano Mario Delgado (director de Cuatrotablas) o su participación en el Primer Encuentro de Teatro de Grupo. En lo teórico, explica con amplitud –aunque de manera un tanto desordenada– conceptos y términos que suelen ser asociados con las propuestas del Odin: antropología teatral, tercer teatro, habitación fantasma y especialmente el entrenamiento y los famosos “ejercicios”.

varley
Una explicación mucho más detallada sobre esos Ejercicios –origen, métodos y propósitos– es la que nos brinda Julia Varley (Londres, 1954) en Piedras de agua, libro publicado originalmente en italiano. Varley basa su libro en su experiencia personal de actriz, desde su prolongada formación (determinada incluso por encuentros casuales) hasta los entretelones de la creación e interpretación de personajes específicos, siempre desde una perspectiva de género (Varley es una de las cabezas del Proyecto Magdalena). Más orgánico y sistemático, este libro tiene capítulos dedicados a “El director”, “El personaje”, ”El espectáculo”, “Improvisación y composición”, entre otros temas. Ambos libros son del mayor interés para seguir la trayectoria de dos grandes teatristas de hoy.
(Artículo publicado previamente en La República)

La siguiente entrevista es del programa Presencia cultural.

Aves de la ciudad y alrededores

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Rafael Espinosa. Aves de la ciudad y alrededores (Álbum del Universo Bakterial, 2008)

A pesar de pertenecer cronológicamente a la generación del 80, el poeta Rafael Espinosa (Lima, 1962) recién publicó su primer libro, Reclamo a la poesía, en 1996. A ese título le seguirían, entre otros, Geometría (1998), Pica-Pica (2001) –ambos finalistas en el Premio Copé– y Book de Laetitia Casta (2003), uno de los más elogiados en “Post 2000. Nueva poesía peruana” el polémico ensayo de Lauer y Montalbetti. Continuando en su propuesta cultista y barroca, Espinosa acaba de publicar el libro Aves de la ciudad y alrededores, perteneciente a la colección Álbum del Universo Bacterial.

Los seis textos de este libro remiten al universo de las relaciones más íntimas, a la familia y la pareja. El primer poema es precisamente “El matrimonio”, un monólogo en que el hablante parece abandonarse a la sonoridad y al fluir del lenguaje o de la propia retórica poética. Pero sólo en apariencia, pues hay de por medio una crítica e irónica reflexión sobre el motivo del poema, a pesar del hermetismo de ciertos versos e imágenes: “Estar casado parece la agenda / solo posible para el que entra a vestir el / cuerpo de un desterrado político. / La política de estarlo, una suspensión…”.

En esas imágenes van apareciendo las aves urbanas (pájaros, palomas, gallinazos) aludidas en el título del libro y que son los símbolos más recurrentes en la poesía de Espinosa, como el colibrí de Pica-Pica. En “Seguida ave”, el contexto es presentado en detalle: el hablante y su amada están en un parque de Miraflores, mirando a una adolescente. El amor, el deseo, la belleza, el paso del tiempo, los recuerdos y la muerte son algunos de los temas abordados tangencial y desordenadamente en las 14 páginas de este monólogo. Escenas similares son las que motivan los poemas “Estatua humana” (una bolsa arrastrada por el viento, como en American Beauty) y el viaje en avión del hijo adolescente, en “A Cayetano Espinosa”.

Como comentamos a propósito de Geometría, los peligros de esta propuesta son las fusiones caprichosas, los excesos formales, lo disonante de ciertas palabras y versos; las “verrugas” que Lauer encontró en Book de Laetitia Casta. Pero son los riesgos inherentes a toda verdadera aventura poética, pues la búsqueda de expresividad lleva muchas veces a cometer audacias con el lenguaje. Aunque no alcanza el nivel de algunos de los poemarios mencionados, Aves de la ciudad y sus alrededores confirma que Rafael Espinosa es una de las voces más interesantes de la poesía peruana actual.


Otros textos sobre Aves de la ciudad y alrededores: Abelardo Oquendo.

Crónica de amores furtivos

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Sandro Bossio. Crónica de amores furtivos (San Marcos, 2008)

El escritor Sandro Bossio (Huancayo, 1970) se hizo conocido al figurar entre los finalistas de importantes concursos de cuento, tanto locales como internacionales. Poco después publicó su primer libro, la novela histórica El llanto en las tinieblas (2002) –premio novela corta del BCR, reeditada numerosas veces–, que recibió entusiastas elogios de la crítica periodística y académica. Tras seis años de silencio, Bossio nos entrega su segundo libro, Crónica de amores furtivos (E. San Marcos, 2008), una recopilación de 16 cuentos que abarca casi 20 años de producción literaria.

Hay en este libro cuentos muy diversos: policiales, históricos, fantásticos, realistas. Incluso combinaciones de estos tipos, como ocurre en "Concilio mayor", el más extenso (casi una novela corta), un relato policial que nos remite a Huancayo en el siglo XVI y a un convento dominico en el que se produce una serie de misteriosos crímenes. Como en su novela, la principal virtud literaria de Bossio en este cuento es el lenguaje artísticamente trabajado, con "un vocabulario hábilmente manejado, que nos confirma en el mundo literario en que el autor busca situar al lector" (Luis Jaime Cisneros, sobre El llanto en las tinieblas).

Al lenguaje hay que sumar un destacable manejo de las técnicas narrativas y el acertado desarrollo de algunas tramas. Varios relatos tienen incluso un final sorpresivo que parece dar vuelta a lo narrado hasta entonces. "Retornos", "El juego de las equivalencias" y "En busca del Paititi" están entre los más logrados cuentos del libro y combinan atmósferas realistas con finales fantásticos, o al menos "extraordinarios", a la manera de Poe. Abiertamente fantásticos son "El hombre que habló con la muerte" y "El fin del infinito", ambos con personajes sobrenaturales que, a su paso por este mundo, establecen vínculos afectivos demasiado humanos.

Hay también cuentos de atmósfera –como "Réquiem para una pianista polaca" y "Crónica de amores furtivos"–, de realismo extremo ("Kassandra", "Insalvables diferencias de una pareja dispar") y una serie de relatos sobre la violencia política de los años 90 ("Daños colaterales", "El valle de los mutilados", "El largo tren del olvido"). Sin embargo, en estos registros Bossio muestra todavía ciertas deficiencias, y los relatos resultan inferiores a los mencionados previamente. No obstante estos altibajos, Crónica de amores furtivos es un buen libro de cuentos, uno de los mejores publicados en nuestro medio en el año que está por terminar.
(Artículo publicado previamente en La República)


En Internet se pueden leer los cuentos "Kassandra", "Crónica de amores furtivos", "Adela se viste de luto" y "El valle de los mutilados".

El país de la canela

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William Ospina. El país de la canela (Norma, 2008)

En El país de la canela (Norma, 2008), el escritor colombiano William Ospina (Tolima, 1954) continúa su ambiciosa saga novelesca sobre la conquista española del continente americano. Esta vez la narración está centrada en la expedición que descubrió y recorrió por primera vez el río Amazonas. Una expedición que partió del Perú –organizada y dirigida al inicio por Gonzalo Pizarro– y cuya finalidad era encontrar un fabuloso lugar en medio de la selva, con "interminables bosques de canela". No hay que olvidar que entonces la canela, las especias en general, tenían casi tanto valor como el oro.

El protagonista y narrador es Cristóbal de Aguilar, ficticio conquistador de segunda generación, hijo de una indígena y de uno de los más cercanos colaboradores de Francisco Pizarro, uno de los recordados Trece de la Isla del Gallo. Cristóbal participa en la mencionada expedición, un accidentado viaje de 18 meses en los que pasa hambre y todo tipo de penalidades, además de ser testigo de los peores abusos de los españoles. Finalmente, los sobrevivientes navegan por todo el Amazonas, con sus maravillas naturales y seres misteriosos, como las guerreras que dieron nombre al río.

Como en Ursúa (2005), la primera parte de esta saga, Ospina logra darle a los sucesos históricos el carácter de epopeya literaria gracias a su esmerado trabajo con el lenguaje, tanto en los aspectos sonoros como en las imágenes y símiles de aliento poético, que remiten a las grandes obras épicas de todos los tiempos. Son de destacar las reflexiones de Cristóbal, quien es también hombre de letras que une la erudición con la sabiduría personal. Pero, en contraste con el libro anterior, sorprende la pobreza de las descripciones, ya sea de la naturaleza o de las costumbres y creencias de los pobladores de la selva.

A caso esta y otras deficiencias se deban al estricto apego del autor a las fuentes históricas. En la Odisea, modelo de obra literaria de grandes viajes, Ulises y sus compañeros tienen aventuras y conocen seres fabulosos en cada isla o país a los que llega su barco. Cristóbal y sus compañeros, al contrario, no muestran ningún deseo de bajar de la embarcación o establecer contacto con los habitantes de la amazonía, ni siquiera parecen tentados en la riqueza y diversidad de la flora y fauna que descubren. Preferimos, por eso, las locuras y excesos narrados en Ursúa a este caudaloso, aunque muy bien escrito, viaje por El país de la canela.
(Artículo publicado previamente en La República)

Entrevistas: Francisco Ángeles, Radio Caracol, Sergio Villamizar.