
Rafael Romero Tassara. La armonía de H (Campodónico, 2008)
Tras un exhaustivo trabajo de investigación, el periodista Rafael Romero Tassara ha publicado La armonía de H. vida y poesía de Luis Hernández (Campodónico, 2008), biografía de este entrañable poeta y médico limeño. Romero sigue paso a paso la trayectoria vital de Luis Hernández (1941-1977), desde la infancia hasta su misteriosa muerte en Argentina, a la vez que va analizando sus poemarios y los abundantes cuadernos manuscritos que regaló a sus amigos. Una peculiar costumbre que unida al carisma y la creatividad personal lo han convertido en uno de los poetas más queridos y leídos por los jóvenes de hoy.
En este amplio recorrido de 10 capítulos, el propio periodista aparece como un personaje, una especie de detective que descubre la verdad detrás del mito a partir de numerosas conversaciones con familiares y amigos de Hernández, así como de notas periodísticas y reseñas de los poemarios. Esos capítulos se complementan con abundante material gráfico: 60 fotos (muchas de ellas inéditas), más de 30 copias de manuscritos y hasta la edición facsimilar de uno de sus más famosos cuadernos, con buena parte de los textos del poemario póstumo Una impecable soledad.
Romero logra así un documentado y fidedigno retrato del poeta, especialmente en lo que se refiere a los años de formación e inicios literarios. Pero no puede evitar imitar a Hernández y el resultado es una prosa con dudosas aspiraciones poéticas (y llena de errores) que solo dificulta la lectura. Una muestra: después de entrevistar a Elena Domingo, prima del poeta, y mientras camina por el puente Villena (Miraflores), Romero medita en lo que le falta saber de Hernández: "Pero lo que ha dicho Elena... solo aclara la mitad del panorama que aún queda por atravesar. Indiana Jones se asustaría del cañaveral de palabras que resta hasta la otra orilla" (p. 29).
Hay otros vicios propios del "biopic" en este libro: presentar al biografiado como un genio incomprendido y un ser humano sin defectos, crearle enemigos y antagonistas inexistentes (para darle más dramatismo a la narración), describir el contexto histórico (o literario) de una manera esquemática y simplista. Para reconocer el valor de la obra de Hernández no son necesarias exageraciones insostenibles como afirmar que "fue pionero de la metaliteratura", que "podía transformar cualquier cosa en una proeza literaria" o que al escribir en los cuadernos "aplicaba el concepto del efecto Doppler-Fizeau de la astronomía" (p. 142).
(Artículo publicado previamente en La República)
Otros textos sobre La armonía de H: Camilo Fernández, Diego Otero, Max Palacios, Somos, Alfredo Vanini.


