Valle sagrado. Almas en pena

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Odi Gonzales. Valle sagrado / Almas en pena (Santo Oficio, 2008)

El escritor cusqueño Odi Gonzales (Calca, 1962) se hizo conocido con el poemario Valle sagrado (1993) que obtuvo dos premios nacionales de poesía. Se trataba de un conjunto de poemas que unía muchas de las características de la poesía urbana y coloquial de los 60 y 70 con una temática ligada a ambientes rurales y netamente andinos. Gonzales seguiría desarrollando su propuesta en Almas en pena (1998), libro que cierra esta etapa de su obra, sin duda la más importante. Diez años después, ambos poemarios han sido reunidos en el recién publicado Valle sagrado/Almas en pena (Santo Oficio, 2008).

Los poemas de Valle sagrado narran sucesos de la vida cotidiana cusqueña, que van desde un paseo lleno de reminiscencias históricas por la Antigua Villa de Zamora (la Calca natal del poeta) hasta los trágicos accidentes de carretera de Volcaduras. El discurso del autor, objetivo e irónico, se alterna con las palabras de los propios protagonistas de esos sucesos, quienes se expresan en el peculiar lenguaje hablado en la región, remitiéndose constantemente a leyendas y creencias populares. Gonzales encontró la fórmula para reunir en sus poemas todos esos elementos (narratividad, polifonía, diversidad de registros) y sin caer en barroquismos, mediante versos breves y sencillos.

El poeta pronto se dio cuenta de que más interesante que los sucesos era la forma en que los protagonistas los integraban a su fuerte religiosidad, en la que se mezclan la iconografía católica con dioses y mitos prehispánicos. Las secciones Cuaderno de confesiones (fragmentos de confesiones sacramentales) y Huanca. Peregrinación a la vasta cima... conducen a Almas benditas, en que estas almas hablan de sus vidas pasadas. Idea que Gonzales ampliará en Almas en pena, poemario dedicado exclusivamente a este universo entre mágico y religioso, como indican claramente los títulos de sus secciones: Lecturas de coca, Rituales, Entradas de ánimas/condenados.

Almas en pena resulta por eso un libro más sólido y logrado, un amplio recorrido por el imaginario andino de nuestro tiempo. Gonzales, estudioso de la tradición oral quechua, aborda estos temas con una actitud crítica que le permite evitar los errores y excesos de los escritores del realismo mágico. Para esta nueva edición, el autor ha retocado ligeramente tanto los textos de Almas en pena como de Valle sagrado, libros que en su primera edición, a pesar de los premios y elogios de la crítica, no tuvieron la difusión que merecían.
(Artículo publicado previamente en La República)


Entrevistas: Pedro Escribano, Abelardo Oquendo, La Primera.

Himnos

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Miguel Ildefonso. Himnos (Apolo Land, 2008)

La producción poética de Miguel Ildefonso (Lima, 1970) presenta dos etapas bien definidas. Una comprende los tres primeros libros –Vestigios (1999), Canciones de un bar en la frontera (2001) y Las ciudades fantasmas (2002)– que consagraron a Ildefonso como una de la voces emblemáticas de la generación poética del 90. La segunda se inició con los libros M.D.I.H. y Haeutontimoroumenos (2004), en los que la creación poética era asumida de una manera mucho más libre y arriesgada. Ildefonso acaba de publicar dos nuevos poemarios, Los desmoronamientos sinfónicos (Hipocampo, 2008) e Himnos (Apolo Land, 2008), que muestran tanto las virtudes como los peligros de esta segunda etapa de su obra.

Los desmoronamientos sinfónicos es un conjunto de poemas en prosa, en los que Ildefonso vuelve a los temas y ambientes de sus primeros libros: la descripción de la vida urbana limeña, pero desde la perspectiva de sus pobladores más pobres y marginados; y la reflexión sobre la muerte, la soledad y la propia poesía. Son textos sin signos de puntuación (a excepción del punto) y en los que las imágenes (métaforas, símiles) fluyen sin cesar, pues incluso las disquisiciones metaliterarias se realizan a través de ellas: “juntar palabras como ladrillos. he ahí mi realidad. la poesía es caminar por Lima… en la poesía existe el mar. la vida no. la vida es otra cosa…”.

Himnos, desde el título, remite a la tradición de los grandes poetas románticos. Especialmente a Himnos a la noche de Novalis (1772-1801), libro en que el poeta alemán se sumerge en la oscuridad (la noche, la muerte, la nada) para llegar a lo más luminoso y trascendente. Ildefonso parte también del “oscuro pozo de la muerte”, que en este caso remite al caos y la violencia de los ámbitos urbanos más sórdidos y que gracias al poder de la poesía y el amor se transforman en lugares sagrados en que las personas más pobres adquieren una cierta divinidad: “… con su mandil sucio y sus zapatillas rotas de niña / sus cabellos blanco que salían del gorro… / la anciana miraba la avenida y dormitaba / así fue que vi a Dios”.

No obstante este esquema, un proceso con principio y final, estos Himnos (escritos en versos libres) casi no apelan a aquellos elementos narrativos tan importantes en los libros iniciales de Ildefonso. En general, en esta segunda etapa, y después de dos libros de narrativa –El paso (2005) y Hotel Lima (2006)–, la poesía de Ildefonso se ha vuelto más esencial y pura, basándose exclusivamente en el poder de las imágenes, las palabras y las ideas. Los textos se desarrollan impulsados por la propia sensualidad de las imágenes y la sonoridad de las palabras, alcanzando momentos de intenso lirismo, especialmente en Los desmoronamientos sinfónicos.

Con estos dos libros (basados en textos escritos hace más de diez años) Ildefonso continúa en la búsqueda del sentido de la vida y la muerte, de la armonía entre el destino individual y el universo natural; y también del papel de la poesía y el arte en una sociedad y una época como la nuestra. Lamentablemente en Himnos esa búsqueda se pierde en las recurrentes apelaciones a la luna y las estrellas, al corazón y los sueños. Además, los versos presentan demasiadas repeticiones, errores y deslices: “Y la ingravidad se convierte en ese errar y amar”, “Porque el amor se para para mirar”, “Empédocles se arrojó al río Etna”.

Los poemas de Los desmoronamientos sinfónicos mantienen un mayor rigor poético, aunque la imaginería desplegada a veces parezca más propia de la escritura automática surrealista que de la poesía urbana y coloquial de Ildefonso y la generación del 90. Sin embargo, las descripciones del paisaje urbano resultan aquí más acertadas, las reflexiones más originales y lúcidas, y el conjunto tiene una mayor unidad y solidez. Acaso la diferencia se deba a que estos textos han sido más trabajados a lo largo del tiempo, pulidos y hasta reformulados varias veces. Incluso el conjunto fue reunido hace algunos años en un libro “virtual” que Ildefonso difundió gratuitamente a través de Internet.
(Artículo publicado previamente en La Primera)


Otros textos sobre Himnos: David Abanto.
Otros textos sobre Los desmoronamientos sinfónicos: Javier Ágreda, David Abanto, José Güich, José Pancorvo, José Carlos Yrigoyen.
Entrevistas: Carlos Sotomayor, Jennifer Thorndike.

El autómata y otros relatos

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Xavier Abril. El autómata y otros relatos (PUCP, 2008)

Continuando con su labor de rescate de importantes obras literarias, la colección El manantial oculto, del rectorado de la Universidad Católica, acaba de publicar el libro El autómata y otros relatos, una recopilación de textos narrativos escritos por el peruano Xavier Abril (1905-1990). Más conocido por su poesía surrealista, Abril es autor de la “novela poemática” Hollywood (1931) y una serie de relatos que la crítica considera entre lo más destacado de la narrativa vanguardista peruana, junto con libros como La casa de cartón de Martín Adán o Escalas melografiadas de César Vallejo.

El autómata es una novela corta que Abril escribió entre 1929 y 1930 y de la que, por mucho tiempo, se conocieron apenas algunos fragmentos publicados en revistas. Tiene solo dos personajes, Sergio y su padre (el primero, el autómata, está encerrado en un manicomio; el segundo es un alcohólico), y ambos están en el umbral entre la vida y la muerte. En los ocho capítulos de la novela, el narrador omnisciente más que contar, describe esas extrañas agonías –desde el aspecto físico de los personajes hasta sus pensamientos y emociones– apelando a recursos netamente poéticos: “El aire serpentea la lengua de la llama que es una voz, tal vez la última palabra en la cueva de los ojos.”

En el estudio prologal de este libro, Xavier Abril y la experiencia de la vanguardia, el escritor Jorge Valenzuela (responsable de esta antología) afirma que esa “concatenación de imágenes”, a pesar de sus semejanzas con el fluir de la conciencia joyceano o la escritura automática surrealista, se diferencia por la “mediación conceptual e ideológica” del autor, su cuestionamiento de “los decadentes valores de la burguesía”. Abril recurre, como Breton en Nadja, al tópico de la locura, para describir “la conciencia errática y desintegrada de los retoños de esa clase social”. Hay que recordar que este escritor formó parte del grupo de intelectuales y artistas congregados por J. C. Mariátegui en torno a la revista Amauta.

Valenzuela ha rastreado en la obra de Abril, tanto en prosa como en verso, aquellos textos en los que se cumple con la diégesis, “narración de estados o acontecimientos en el tiempo, seguida de una transformación de la situación plateada en el inicio”. Por eso ha incluido en El autómata y otros relatos un capítulo completo de Hollywood –Prosas para una dama de Europa– y fragmentos de otros dos; así como Dos relatos (1930) y una Radiografía de Charles Chaplin (1929).
(Artículo publicado previamente en La República)


El libro Poesía soñada reúne la obra poética completa de Xavier Abril.
Otros textos sobre El autómata y otros relatos: Christian Elguera, Abelardo Oquendo.

La maravillosa vida breve de Óscar Wao

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Junot Díaz. La maravillosa vida breve de Óscar Wao (Mondadori, 2008)

Junot Díaz nació en República Dominicana, en 1968, pero desde los seis años vive Estados Unidos. Su primer libro Drown (1996, cuentos), escrito en un inglés plagado de términos propios del español dominicano, lo llevó a ser considerado como uno de los más importantes escritores norteamericanos de la actualidad. Díaz tomó esa fama con calma y trabajó casi una década en su siguiente obra, la novela The Brief Wondrous life of Oscar Wao, publicada el año pasado y que ha obtenido los premios Pulitzer y National Books CircleAward. Traducida hace poco al español, La maravillosa vida breve de Óscar Wao ya esta circulando en nuestro medio.

Díaz cuenta en este libro la historia de Óscar, un joven de origen dominicano que vive en Paterson (Nueva Jersey). Óscar es moreno, obeso y un “nerd” a carta cabal: obsesionado con la ciencia ficción y los videos juegos, casi no tiene amigos y menos amigas, al punto que su gran temor es convertirse en el primer dominicano en morir virgen. A pesar de ello, siempre está perdidamente enamorado de alguna mujer imposible para él. Díaz narra las desventuras de este personaje con un deslumbrante sentido del humor y un lenguaje que mantiene el ritmo y la gracia del “spanglish” hablado por los latinos en Norteamérica.

La unión de humor, ironía, oralidad y talento literario debe ser lo que más ha llamado la atención de la crítica en su país; pero a los lectores peruanos esa combinación los remitirá irremediablemente a la narrativa de Alfredo Bryce, en especial por los enamoramientos del protagonista: Óscar incluso intenta suicidarse por una decepción amorosa. En todo caso, Díaz sería una especie Bryce puesto de cabeza: mientras que los personajes del peruano suelen ser de clase alta y con un aristocrático “buen gusto”, los de Díaz son casi seres marginales que viven inmersos en la cultura de masas: películas, series de televisión, música pop. El libro se inicia con una cita de Stan Lee, un diálogo de Los cuatro fantásticos, que anuncia la importancia que estos referentes tienen en el imaginario de los personajes.

Además de la vida de Óscar, la novela cuenta la de tres generaciones de su familia, remontándose hasta la República Dominicana de la dictadura de Rafael Trujillo (1930-1952). Díaz relata en clave humorística, aunque sin escatimar los detalles más terribles, los excesos y abusos que soportaron los dominicanos en aquella época. Uno de los capítulos centrales está dedicado a Abelard Cabral, el abuelo de Óscar, quien entre 1944 y 1946 vivió una experiencia similar a la de Agustín Cabral en La fiesta del chivo, la novela de Mario Vargas Llosa: Trujillo, famoso por sus lujuriosos caprichos, quiere tener relaciones sexuales con la hija adolescente de Cabral. A diferencia del vargasllosiano, este Cabral no cede al capricho del dictador, originando así la terrible maldición (el “fukú”) que marca a todos sus descendientes.

La forma en que estos dos narradores han afrontado esta historia muestra las diferencias entre la modernidad y la posmodernidad. Vargas Llosa, no obstante sus audacias técnicas y estructurales, se centra en el “sacrificio” de la hija por parte del padre, casi como si se tratara de una tragedia griega. Díaz integra esta anécdota a su divertida saga familiar, vinculándola con un episodio de la serie televisiva La dimensión desconocida, comparando constantemente a Trujillo con Sauron (el oscuro personaje de El señor de los anillos), apelando a mitos ancestrales dominicanos y, por supuesto, aludiendo reiteradamente a la novela de Vargas Llosa.

A pesar de ciertos desbalances (la historia de Óscar pierde importancia ante las de sus parientes) y lo repetitivo de algunos recursos, La maravillosa vida breve de Óscar Wao es una muy buena novela, que merece todos los reconocimientos y premios que ha obtenido. Díaz ha sabido unir lo posmoderno, la historia y el verdadero trabajo literario; toda una lección para aquellos escritores que intentan ser actuales copiando descaradamente temas y personajes del cine o la televisión.
(Artículo publicado previamente en La Primera)

Se pueden leer fragmentos de la novela en Casa del libro y El Cultural.
Otros textos sobre La maravillosa vida breve de Óscar Wao: Frank Báez, Nuria Barrios, Cristina Castrillón, El Confidencial, José Antonio Gurpegui, Julio Ortega, Asima Saad.