Muertos de amor

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Jorge Lanata. Muertos de amor (Alfaguara, 2007)

El reconocido y polémico periodista argentino Jorge Lanata (Mar del Plata, 1960), fundador del diario Página /12, estuvo hace poco en Lima presentando su novela Muertos de amor, una ficción basada en testimonios sobre el Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), movimiento que en los años 60 inició una fallida insurrección en el norte de Argentina. El libro es una interesante reflexión sobre la violencia política y la relación entre esas guerrillas –en las que participaron jóvenes idealistas y carismáticos– y los sangrientos movimientos subversivos que después tomarían las banderas de la revolución.

Lo que Lanata narra es cómo se realizó ese proceso en los miembros del EGP, especialmente su jefe, Jorge Ricardo Masetti (1929-¿1964?), un periodista argentino que alguna vez entrevistó al Che en Cuba y quedó tan deslumbrado con la prédica de este que se convirtió en su "Comandante Segundo". Entre las primeras tareas de Masseti estuvo la redacción de una carta (incluida en la novela), cargada de amor y solidaridad humana, que intentó despertar la conciencia revolucionaria de los campesinos de Salta, sumidos en la peor pobreza; una de las últimas, en cambio, fue el ajusticiamiento de dos de sus subordinados, aparentemente sin motivos. Ellos son los "muertos de amor" a los que alude el título.

A pesar de tener una prosa fuerte y de verdadera calidad literaria, Lanata prefiere dejar hablar a sus propios personajes, reproduciendo largos pasajes de entrevistas realizadas a los sobrevivientes de esa guerrilla. También incluye documentos de todo tipo, ya sea fragmentos de las Instrucciones para la represión de contrarrevolucionarios de Mao, o de los manuales de uso de armas empleadas entonces. El resultado es un collage narrativo que podría funcionar bien en un relato de largo aliento, pero que en esta novela breve deja la impresión de dispersión y desorden, y no permite desarrollar algunos elementos importantes dentro de la ficción.

La crítica argentina ha señalado algunos otros problemas en Muertos de amor, como las transgresiones a la verdad histórica, la falta de empatía del autor con sus personajes, el efectismo de ciertas frases y el oportunismo de la publicación, en medio de un resurgimiento del interés periodístico sobre el tema. Nada de ello resta validez a los cuestionamientos que hace Lanata a estos movimientos revolucionarios, a su pensamiento utilitario, crueldad y excesos de autoritarismo, tan opuestos al aura de gesta heroica que el tiempo ha generado en torno suyo.


Se pueden leer las primeras páginas de la novela bajándolas de este enlace.
Otros textos sobre Muertos de amor: Hugo Acevedo, Jaime Correas, Juan Ensuncho, Escrito en el viento, Leandro Fanzone, Jorge Fernández Díaz, Hugo Montero, Edmundo Paz Soldán, Luis Rodeiro, Juan Terranova,
Entrevistas: Claudia Bazán, El Nuevo Día, Manuel Eráusquin y Carlos Sotomayor, Ángel Páez, Enrique Planas, Susana Reinoso, Virginia Rioseco, Emanuel Rodríguez, Fernando Vidal.

En el siguiente video el propio Jorge Lanata presenta Muertos de amor.

Algo que nunca serás

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Guillermo Niño de Guzmán. Algo que nunca serás (Planeta, 2007)

Los dos primeros libros de Guillermo Niño de Guzmán (Lima, 1955) –Caballos de medianoche (1984) y Una mujer no hace un verano (1995)– lo consagraron como uno de los mejores cuentistas peruanos y también como un escritor que asume su trabajo sin ningún tipo de apuros, dados los once años transcurridos entre su publicación. Luego de otra larga espera, Niño de Guzmán acaba de publicar Algo que nunca serás (Planeta, 2007), su tercer libro de cuentos, un sólido conjunto de relatos que unen la sobriedad y ciertos temas de la narrativa de Julio Ramón Ribeyro con sucesos y personajes de carácter fantástico.

Tanto el título como el epígrafe del libro (una cita de Ribeyro) anuncian una de las constantes de los cuentos: los protagonistas son hombres maduros que han vivido muchas decepciones y están renunciando a sus últimos sueños de juventud. En La cometa, el primero de los relatos, Santiago parece estar a punto de suicidarse, saltando desde el techo de su casa; en Café y cigarrillos Mauricio se resigna a que su esposa tenga un amante. Lo más interesante en ambos casos es la concisión y precisión de las descripciones y los diálogos. Niño de Guzmán logra así relatos breves y fáciles de leer, pero a la vez intensos y de alta calidad literaria.

Otra constante es lo fantástico: Montblanc y El desierto celeste narran encuentros con ángeles y demonios; Desnudos y La vida sexual de Borges están en el límite entre la realidad y el sueño; y en Historia del zoo y La cometa los protagonistas parecen tener facultades sobrenaturales. Son elementos que se conjugan con la presencia de niños, hijos de los protagonistas, que renuncian a sus fantasías infantiles para aprender acerca de las decepciones, el dolor y la muerte inherentes al mundo real. La presencia de los niños, de esa fantasía sin maldad y la marcada tendencia a la claridad narrativa, hacen pensar que estos relatos han sido escritos teniendo como referencia a los lectores más jóvenes.

Acaso por eso algunos textos resulten, para los lectores adultos, algo inocentes y demasiado apegados a sus modelos: Montblanc remite explícitamente a Ridder y el pisapapeles de Ribeyro, El desierto celeste a los tradicionales relatos de pecadores arrepentidos, La vida sexual de Borges a Ojos bien cerrados. No obstante este leve reparo, Algo que nunca serás es un muy buen libro de cuentos, una confirmación del dominio alcanzado por Niño de Guzmán en este género narrativo.


Otros textos sobre Algo que nunca serás: Jeremías Gamboa, José Güich, La vaca profana, Jack Martínez, Gabriel Ruiz-Ortega, Moisés Sánchez Franco.
Entrevistas: Gonzalo Pajares, Enrique Planas, Carlos M. Sotomayor.

Té con pastas

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Félix Grande. Té con pastas (Editorial San Marcos, 2007)

El escritor español Félix Grande (Badajoz, 1937) es ampliamente conocido por su obra poética, publicada casi toda en los años 60 y 70, que le mereció en 1978 el Premio Nacional de Poesía de su país. Desde entonces ha estado más dedicado al ensayo, la crítica literaria –fue director de la revista Cuadernos Hispanoamericanos–y también a la narrativa, tanto con novelas como con libros de cuentos. Entre estos últimos figura Té con pastas (2000), que en nuestro país acaba de ser publicado por la editorial San Marcos.

Los cuatro relatos de este libro abordan el tema del amor de pareja desde la perspectiva de la vejez. El primero de ellos, Como una flor vieja, es una carta de despedida de una madura intelectual a su joven amante extranjero. La protagonista reconoce, en un monólogo dramático y cargado de imágenes, que ya no es "aquella mujer parsimoniosa de madurez y altiva de silencio..." sino "una flor vieja... que ya no amas". El cuento que da título al libro también trata de dos amantes "eventuales", aunque de la misma edad, cuyos vehementes encuentros sexuales se transforman, con el paso de los años y el peso de la culpa (traiciones, infidelidades conyugales, un aborto) en tediosas citas para tomar Té con pastas.

Más extensos, mejor trabajados y más apropiadamente "narrativos" resultan los otros dos cuentos. En Sara lo real y lo onírico se confunden ante el desconcierto de dos viejos amigos que no pueden entender la libertad con que la joven esposa de uno de ellos encara la experiencia sexual. El marido de Alicia es un relato metaliterario: un anciano escribe sobre sus enfrentamientos con su peor enemigo: el recuerdo de su propia juventud. El protagonista se angustia ante el inexorable paso del tiempo y busca inútilmente consuelo en ensayos y libros de filosofía: "¿Por qué no rugen estos libros? ¿Por qué no lloran... ¿Por qué no me hablan despacito, con pena, con un poco de espanto?"

En todos los protagonistas encontramos una actitud reflexiva y honesta con respecto a la vejez y el inevitable deterioro que significa todo lo humano, incluyendo el amor y la sexualidad. Una problemática que suelen abordar los escritores al acercarse a esta etapa de la vida, no siempre con buenos resultados, como en el caso de Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez. A pesar de ser mejor poeta y ensayista que narrador, Félix Grande logra en los cuentos de Té con pastas una valiosa e interesante aproximación a estos difíciles temas.

Otros textos sobre Té con pastas: Antonio Ruiz Vega,

Para leer a Ciro Alegría

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Tomás G. Escajadillo. Para leer a Ciro Alegría (Mantaro, 2007)

Reconocido crítico literario y maestro universitario, Tomás Escajadillo ha dedicado gran parte de su trabajo al estudio de la narrativa peruana. Su libro La narrativa indigenista peruana (1994) es uno de los más importantes sobre este tema y a él se suman otros como La narrativa de López Albújar (1972), Narradores peruanos del siglo XX (1994) o Ciro Alegría y el mundo es ancho y ajeno (1983). Basándose en este último trabajo, Escajadillo acaba de publicar Para leer a Ciro Alegría, libro que analiza e interpreta la obra de nuestro gran novelista.

La crítica considera a El mundo es ancho y ajeno (1941) una de las cumbres de la narrativa peruana, aunque este juicio suele acompañarse de reparos a las deficiencias de construcción de la novela, aparentemente desordenada y con historias y personajes secundarios que aportan poco al relato central. Escajadillo refutó esas críticas con dos excelentes ensayos Los principios estructuradores de EMAA y Trayectoria y sentido de la peripecia de los ‘comuneros emigrados’ en EMAA. Estos textos, escritos hace 30 años e incluidos en el libro que reseñamos, se mantienen vigentes hasta hoy y son un referente ineludible en todos los estudios sobre la obra de Ciro Alegría.

Posteriormente Escajadillo realizó otros aportes para la interpretación de una novela tan amplia y diversa. Dedicó ensayos a cada uno de los protagonistas (Rosendo Maqui, Benito Castro y el fiero Vásquez), así como a otros personajes (Amadeo Illas, Calixto Páucar, Demetrio Sumallacta, etc.); también a elementos de la ficción (El símbolo de la construcción de la escuela en EMAA) y a las técnicas empleadas por el narrador ("Un monólogo interior en EMAA"). Todo ello a partir de una lectura integral de la novela que la liga ideológicamente no con las propuestas de Haya de la Torre (Alegría era entonces militante aprista) sino con el indigenismo de Mariátegui.

Son pocas las diferencias entre Para leer a Ciro Alegría y su versión previa –el ya mencionado Ciro Alegría y EMAA– y no llegan a justificar el cambio de título, pues este libro sigue conformado únicamente por textos sobre esa novela. Algunas referencias internas no han sido actualizadas y los comentarios del autor remiten constantemente a ciertas polémicas literarias de los años 80. Incluso, en la página 39, Escajadillo escribe sobre su gran amistad con el crítico Antonio Cornejo Polar (1936-1997), aunque prefiere mantener en reserva "...lo que en la actualidad estamos tramando".