La musa travestida

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Leonardo Aguirre. La musa travestida (Matalamanga, 2007)

El mundo de los escritores jóvenes limeños –su vida bohemia, sus amistades y rivalidades literarias– es el ambiente en el que se desarrollan los seis cuentos de La musa travestida, el nuevo libro de Leonardo Aguirre (Lima, 1975). Se trata de relatos entrelazados, protagonizados por los integrantes del grupo literario Psirrosis, y en los que incluso se llega a contar los mismos sucesos desde diferentes puntos de vista. La naturaleza de estos sucesos, entre lo paródico y lo grotesco, determina el carácter de este retrato de una generación de escritores que aspira a ocupar el lugar de los "letratenientes", la tantas veces denunciada mafia literaria limeña.

Aguirre no solo cuenta en clave irónica e irreverente esa bohemia juvenil que tantos otros escritores (Diego Trelles y Miguel Ildefonso, entre los más recientes) han querido presentar de una manera heroica y ejemplar; lo hace además combinando su habilidad para los juegos de palabras, la procacidad y agresividad propias de las conversaciones de cantina, e innumerables alusiones literarias. Cuentos como W.C., En el catre de Martín Adán y Backstage están conformados exclusivamente por estos diálogos pues, según ha confesado el autor, inicialmente fueron ejercicios para un curso de dramaturgia.

Ya con respecto al primer libro de Aguirre –Manual para cazar plumiferos (2005), también sobre aprendices de escritores– señalamos la originalidad y audacia en lo que respecta al lenguaje y las técnicas narrativas. En La musa travestida esos elementos están más subordinados a la propuesta central del libro, la de traer a tierra una serie de mitos relacionados con la literatura: el escritor maldito e incomprendido, el éxito literario o la figura del autor consagrado por la tradición. No se salvan ni Valdelomar ni Martín Adán, presentados como víctimas de una falsa musa: un travesti europeo al que hace referencia el título del libro.

Lo radical de las opciones narrativas de Aguirre termina llevándolo hasta los extremos opuestos: los juegos de palabras y el lenguaje escatológico son útiles para criticar los excesos de retoricismo, pero acercan demasiado el texto a lo trivial y vulgar; lo mismo sucede con su actitud de no tomar en serio ninguno de los elementos de la institución literaria, ni siquiera a sí mismo como autor. No obstante estos reparos, La musa travestida es un buen libro de cuentos y un necesario cuestionamiento a ciertas prácticas y vicios del ambiente literario limeño.


En internet se pueden leer dos cuentos de La musa travestida, Estás conmigo, estás con Dios y Sodomización mutua, aunque en versiones previas a las que figuran en el libro.
Otros textos sobre el libro: José Güich, Jack Martínez, Gabriel Ruiz-Ortega.
Entrevistas: Francisco Ángeles, Diario Siglo XXI, Raúl Mendoza, Luis Oropo, Gabriel Ruiz-Ortega.

Las falsas actitudes del agua

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Andrea Cabel. Las falsas actitudes del agua (Mesa Redonda, 2007)

Uno de los libros más y mejor comentados de los últimos meses es el poemario Las falsas actitudes del agua de Andrea Cabel (Lima, 1982). Algo poco usual, no sólo por tratarse de “poesía joven” (género literario que recibe poca atención de la crítica); también por ser una reedición, ligeramente corregida y aumentada por la autora, de un libro que fue publicado hace solamente un año. Aquella primera edición no tuvo la suficiente difusión (como sucede con la mayoría de libros de poesía joven), aunque sí la fortuna de llegar hasta las manos del reconocido poeta chileno Raúl Zurita, quien ha considerado este poemario como “uno de los libros más reveladores de la reciente poesía latinoamericana”.

La de Cabel es una poesía fresca, de versos breves, con abundantes imágenes y metáforas integradas a un discurso centrado en las emociones y en los recuerdos personales. El carácter de estas emociones determina las tres secciones en que está dividido el libro: el tema del amor de pareja se desarrolla en Fruta partida, la más extensa e importante; mientras que en Todas las mujeres han sido tú lo que priman son los homenajes a mujeres (reales o ficticias) importantes en la vida de la autora. Y en la sección Las falsas actitudes del agua están los poemas más reflexivos, aquellos en que la autora enfrenta más directamente su mundo interior. Como ella misma ha explicado, estas tres secciones corresponden a tres ejes temáticos: “desamor, desencuentro y soledad”.

Pero estos temas están tratados de una manera elíptica y sutil. Además, como anuncia el propio título del libro, casi todo aquí está visto como objeto y a la vez como representación. La mayoría de los artículos críticos sobre Las falsas actitudes del agua abordan el poemario desde esta perspectiva, poniendo énfasis en esas “falsas actitudes” y en la simbología asociada con el agua. A ello hay que sumar el original y acertado trabajo con las imágenes, en el que las metáforas y sinestesias se suman a las referencias a elementos naturales (sol, nubes, agua, cielo) para crear un universo irreal y personal. En ese mundo se desarrolla la peculiar historia de amor “narrada” en Fruta partida, que por eso adquiere dimensiones casi míticas.

Aun quedan muchos aspectos por resaltar de este libro, entre ellos el del lenguaje. La frescura y vitalidad de estos versos se debe en gran medida a que Cabel parece dejarse llevar por el propio impulso de sus palabras, por lo que la sonoridad de estas (asonancias, ritmos) determina ciertas imágenes y giros del discurso: “dócil medida de miedo”, “la escalera relumbrante se retuerce / las esferas los vigilan sigilosas…”. Aunque ese dejarse llevar la conduzca a veces a aludir, de una manera muy posmoderna, versos ajenos (de poemas o canciones) rompiendo un poco la unidad de su discurso. En suma, Las falsas actitudes del agua presenta a Andrea Cabel, sin lugar a dudas, como una de las voces poéticas más interesantes de la llamada “generación post 2000”.


Se pueden leer poemas de Las falsas actitudes del agua en: Axolotl, Destiempos, El Hablador, El rincón del diablo, Flora Tristán, Los noveles, Paralelo sur, Resonancias.
Otros textos sobre el libro: Edith Baltazar, Luis Fernando Chueca, Arturo Corcuera, Camilo Fernádez, Jorge Frisancho, Miguel Ildefonso, Héctor Hernández, Luis Martínez, Rossella di Paollo, Róger Santiváñez, Denisse Vega, Víctor Vich, Carlos Villacorta, José Carlos Yrigoyen, Raúl Zurita.
También las entrevistas de Enrique Planas, Carlos Sotomayor, T. Sinche López y Giancarlo Stagnaro.

Ciudad jardín

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Rómulo Acurio. Ciudad jardín (Nido de cuervos, 2007)

Diplomático y escritor, Rómulo Acurio (Cusco, 1965) ha reunido en Ciudad Jardín (Nido de Cuervos, 2007) un conjunto de poemas que describen, con versos breves y sencillos (ver primer comentario de este post), algunas de las calles y plazas más características de Lima. Los textos llevan los nombres de los lugares evocados –Plaza San Martín, Jirón Áncash, Plaza Mayor– y más que una mirada nostálgica al pasado de nuestra "tres veces coronada" capital (como parece sugerir el título del libro), muestran cómo la grisura del clima y el paisaje urbano limeño se corresponden con ciertos estados de ánimo y reflexiones del yo poético.

Ya en sus anteriores poemarios, Kalahari (1998) y Celeste romano (2001), Acurio había empleado esta estrategia literaria. Pero si en Celeste romano los monumentos de la capital italiana parecían reflejar la tristeza y soledad del poeta por la ausencia de la mujer amada, en Ciudad jardín el deterioro de las calles limeñas, así como la agresividad del desierto y el mar que rodean a la ciudad, lo llevan a abordar temas más interesantes, como el paso del tiempo, la fugacidad de la vida humana y lo inevitable y concluyente de la muerte: "como arcilla compacta / me agrieto / cada vez más inmóvil", "En los muros del Cercado / también la nada pierde su color".

Hacia la mitad del poemario el autor se anima a salir de Lima y a mirar otras regiones del Perú. Aparecen entonces textos como Isla Ballesta, Paracas, Huacachina. Y en la segunda sección del libro, titulada Jardines, los paisajes dejan de lado los referentes reales y se convierten en ámbitos de irrealidad casi abstractos: Jardín de agua, Jardín de grava, Jardín rojo. Pero los temas y motivos de los poemas se mantienen: "la nieve / se ha posado / sobre el musgo / de una vida / que no veré" (Jardín blanco). Así, Acurio agota el espectro paisajístico: el exotismo de Kalahari, la monumentalidad romana, la cotidianidad urbana limeña y los lugares irreales y de raigambre simbolista

A pesar de ser muy poco conocido entre el público lector, Acurio ya había llamado la atención de los críticos literarios, al punto que Mirko Lauer y Mario Montalbetti lo incluyeron en un eventual "dream team poético" en Post 2000. Nueva poesía peruana, el extenso y polémico artículo en que ambos pasaron revista a las nuevas voces de la poesía peruana del siglo XXI. Tres años después, Ciudad jardín –no obstante la reiteración de ciertas fórmulas y recursos– confirma el interés y calidad de la poesía de Rómulo Acurio.


Otras reseñas de Ciudad jardín: Abelardo Oquendo.

Salidas de emergencia

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César de María. Salidas de emergencia (Solar, 2007)

El escritor peruano César De María (Lima, 1960) ha publicado el libro Salidas de emergencia en el que reúne dos de sus obras teatrales: El último barco, llevada a escena por el TUC en el 2004 bajo la dirección de Alberto Isola; y Superpopper, ganadora del Festival de Teatro Peruano ICPNA 2006 y estrenada entonces en un montaje del grupo de Jorge Villanueva. Se trata, pues, de dos textos representativos de la dramaturgia peruana actual, de la que De María es uno de los principales representantes y más entusiastas impulsores.

Ambos textos están centrados en personajes de niños o adolescentes y ponen un énfasis especial en el imaginario y en los mitos propios de esas edades. En El último barco se parte del accidente que en 1987 costó la vida a los futbolistas del club Alianza Lima. Andrés, el protagonista, es un niño de nueve años, que tiene que enfrentar la crisis económica y familiar motivada por la muerte de su padre en ese accidente. Aparecen en escena los fantasmas de los futbolistas, el de Miguel Grau y el del bíblico Jonás, en un peculiar despliegue de iconos culturales que incluye hasta el trabajo de la madre de Andrés, bordadora de escudos patrios.

Igual de ecléctica e irreal resulta Superpopper, obra que el autor ha calificado de "tragicómic" y que está ambientada en un manicomio para adolescentes. Los protagonistas son Joe y Brunella, jóvenes enamorados recluidos en ese manicomio –y que en la obra son comparados implícitamente con Romeo y Julieta– que tienen que enfrentar a la peligrosa pandilla de Aguja, Badalada, El Mudo, Ansias y Ergum. También tienen que ayudar a Superpopper, un héroe de cómic, a enfrentar a los malvados Doctor Dreamer y El Zombie Maker, obvias alegorías de los mundos a los que suelen evadirse los adolescentes: las drogas y la TV. La realidad, el cómic y los sueños de los jóvenes se unen en la ficción teatral.

Esta preocupada aproximación a la problemática y la cultura adolescente en general lleva al autor a caer en un didactismo demasiado enfático y no exento de esquemas. A ello hay que sumar ciertos vicios de buena parte del teatro contemporáneo, como el abuso de los "nuevos" recursos escénicos audiovisuales (voces en off, apariciones de todo tipo), o la tendencia al efectismo y la grandilocuencia. Sin dejar de ser de interés por sí mismas, las obras reunidas en Salidas de emergencia muestran más que nada el afán experimental y la apertura a nuevos temas que caracterizan a la dramaturgia de César De María.


Sobre Salidas de emergencia se pueden leer las entrevistas de Ernesto Carlín, José Luis Gómez, César Nieri, Carlos Sotomayor, Rebeca Vaisman y el propio testimonio del autor.