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Entre mujeres solas
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Varias veces reeditado, el poemario Entre mujeres solas (1992) es sin lugar a dudas uno de los más exitosos de la literatura peruana reciente. En él su autora, la escritora y guionista de cine Giovanna Pollarolo (Tacna, 1952) continuaba las reflexiones acerca del rol de las mujeres en la familia y la sociedad, que había iniciado en Huerto de los Olivos (1987) y que culminarían en La ceremonia del adiós (1997), un desgarrador testimonio sobre la experiencia del divorcio. Pollarolo acaba de reunir estos tres poemarios en el libro Entre mujeres solas. Poesía reunida (Punto de lectura, 2013).
Aparecida en pleno apogeo de la violenta poesía femenina de los ochenta, la poesía de Pollarolo comparte la temática de sus colegas, pero su enfoque es opuesto: las mujeres que hablan en sus poemas no son trasgresoras ni rebeldes, sino sumisas seguidoras de las normas más tradicionales, aunque eso solo las haya llevado a la infelicidad y amargura. Como en el poema “S.L.A.M. El cuaderno de los sueños”, en el que un grupo de compañeras de un colegio religioso, casi todas amas de casa, se reúnen después de veinte años y se cuentan sus vidas. O en la dependencia extrema y la subordinación al infiel esposo en La ceremonia del adiós.
A pesar de esta perspectiva un tanto anacrónica, la obra de Pollarolo ha tenido éxito entre los lectores debido a la intensidad emotiva de los textos y a su lenguaje sencillo y directo, casi sin adornos retóricos, similar al habla cotidiana de sus personajes. La propia autora confiesa en el prólogo de este libro que trabaja sus poemas “… para darles mayor fluidez, para que la lectura sea más limpia, más segura, más leve y fácil”.
Se pueden leer las primeras páginas del libro en Prisa Ediciones.
Aguas ejemplares
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El poeta Carlos López Degregori (Lima, 1952) se inició formando parte, a fines de los setenta, del grupo La Sagrada Familia. No obstante, su poesía siempre mantuvo una saludable distancia de las tendencias dominantes en aquellos años, y más bien recogía y actualizaba el legado del simbolismo y el surrealismo. Con motivo de cumplir sesenta años de edad, en diciembre pasado, el poeta acaba de publicar el libro Aguas ejemplares (Borrador, 2012) que reúne los que, según la crítica, son sus tres mejores poemarios: Las conversiones (1983), Cielo Forzado (1988) y Aquí descansa nadie (1998).
Las constantes y los cambios que se presentan en los tres poemarios son comentados en los ensayos interpretativos que los acompañan en este libro, y que están a cargo de reconocidos críticos. Peter Elmore comienza señalando la presencia, en esta poesía, de lo sobrenatural y lo espectral, provenientes de “una imaginería que el poeta, laboriosamente y sin aspavientos, destila en una dicción sobriamente oscura”. Luis F. Chueca comenta también las imágenes, pero caracterizándolas por su “turbidez y descomposición… sus ocultamientos y provocadoras contradicciones”.
Por su parte, Américo Ferrari señala que los poemas de CLD son “desrealizantes… apólogos sin moraleja y sin lugar ni sujeto cierto, historias que parecen haber saltado fuera de la historia”. Sin duda se trata de una poesía un tanto hermética, aunque con los años parece hacerse más simple y directa. En todo caso, Aguas ejemplares es una excelente oportunidad para descubrir o releer la obra de López Degregori, una de las más originales e importantes de la poesía peruana actual.
César Vallejo: Poesía y narrativa
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En su extensa y reconocida labor como crítico literario, Ricardo González Vigil (Lima, 1949) siempre ha dado prioridad a las investigaciones sobre las figuras emblemáticas de la literatura peruana. Especialmente a la obra de César Vallejo, sobre la que ha escrito numerosos prólogos y ensayos, además de ser responsable de importantes ediciones críticas. Su más reciente contribución en esta área son las nuevas ediciones, corregidas y aumentadas, de los libros César Vallejo. Poesía completa y César Vallejo. Narrativa completa que acaba de publicar Petroperú.
En cuanto a la poesía vallejiana, las principales novedades son la inclusión de 26 “poemas juveniles”, escritos antes de Los heraldos negros (1919), algunos de ellos publicados en libro por primera vez. Y también el nuevo orden que se ha dado a los poemas póstumos, conocidos como “Poemas humanos”, que aquí están divididos en cinco secciones, de acuerdo a sus afinidades temáticas y formales. A ello se suma la actualización de muchos de los datos consignados, así como las abundantes notas que aclaran, en gran medida, el significado de los textos.
En el libro dedicado a la narrativa se incluyen las dos versiones de Escalas (1923) y las novelas Fabla salvaje (1923), según RGV el mejor relato de Vallejo, y El tungsteno (1931). Además hay de una sección de “Cuentos no recogidos en libros”, entre los que figura el conocido “Paco Yunque”, y otra de narraciones y microrrelatos incluidos en libros como Contra el secreto profesional (póstumo). Buena parte de estos textos son analizados en profundidad por el propio RGV en el extenso y documentado prólogo de este volumen.
Imitación de la vida
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Sociólogo y profesor universitario, Isaac León Frías es más conocido por su labor como crítico de cine en los más importante medios locales y por haber sido director de la revista Hablemos de cine y de la Filmoteca de Lima. León Frías acaba de publicar el libro Imitación de la vida. Crónicas de cine (Universidad de Lima, 2012) una muy amplia recopilación de sus textos críticos, especialmente los correspondientes a la última década del siglo XX.
El libro se inicia con una serie de doce artículos que a propósito del centenario del cine repasan toda su historia, desde Lumiére y Méliès hasta los años noventa. Son textos sencillos, amenos y sumamente didácticos. Esta serie se complementa con otra dedicada a la historia del cine en el Perú y un capítulo completo (una veintena de textos) al cine latinoamericano, desde Gardel hasta las más exitosas películas de los noventa: Como agua para chocolate (1992), La estrategia del caracol (1993) y Estación central (1998), entre otras. La mayoría de los otros capítulos están dedicados a géneros específicos del cine: musicales, westerns, terror, melodramas, ciencia ficción, comedias, aventuras, etc.
También hay series dedicadas a las obras de directores tan importantes como Hitchcock, De Palma, Coppola, Scorsese, Allen, Hanks y Eastwood. Por supuesto, la brevedad y el carácter periodístico de todos estos textos limitan el desarrollo de las ideas y puntos de vista. Pero, como señala el propio Isaac León, de lo que se trata en Imitación de la vida es “de ofrecer información, contribuir a dar una imagen de cada película y situarla en su contexto… a la manera de una guía de consulta”.
Escritos mariateguianos
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El filósofo David Sobrevilla (Huánuco, 1938) es uno de nuestros intelectuales más prolíficos y atentos al quehacer cultural actual, y en su abundante obra tienen un lugar muy especial la reflexión sobre la historia de las ideas y nuestros pensadores, con obras como Las ideas en el Perú contemporáneo (1980), Repensando la tradición occidental (1986) y La filosofía contemporánea en el Perú (1996). En esa línea, ha dedicado una parte importante de su trabajo al análisis de la obra de José Carlos Mariátegui, a través de numerosos artículos, conferencias y ensayos. Buena parte de ese material ha sido reunida en Escritos mariateguianos. Artículos y reseñas en torno a José Carlos Mariátegui y su obra (Universidad Inca Garcilaso de la Vega, 2012) libro en el que Sobrevilla continúa las reflexiones iniciadas en El marxismo de Mariátegui y su aplicación a los 7 Ensayos (2005).
Este nuevo libro se inicia con un ensayo bastante conocido sobre la visión estética y de la literatura de su tiempo que tuvo Mariátegui. En él se explican los tres principios básicos en los que basaba el Amauta sus valoraciones estéticas y literarias. Resumiéndolos algo esquemáticamente, diríamos que esos criterios son: realismo (el arte como “signo” de su tiempo), novedad (originalidad) y que la obra “opere sobre la realidad”. Como el propio Sobrevilla señala, hay acaso en los juicios estéticos de Mariátegui un exceso de carga en los aspectos sociales y políticos del arte, además de una constante apelación a términos discutibles (como “nacionalismo”). Pero en general se reconoce “la amplitud, conocimiento y fina percepción de la literatura de su época”.
Cerca de esa temática también está el ensayo “La visión del mito en José Carlos Mariátegui, Mariano Iberico y Luis Alberto Sánchez”. Como se sabe, el Amauta se basaba en la idea de mito de los llamados marxistas románticos (especialmente de Gorges Sorel), como “una construcción de imágenes capaces de guiar a los revolucionarios”.
Otros dos ensayos están dedicados al análisis de las posturas e ideas políticas mariateguianas: “La visión de la política mundial en La escena contemporánea” y “Amauta como revista política y su visión de los problemas políticos internacionales”. Entre los méritos del libro La escena contemporánea se mencionan la solidez de la perspectiva materialista histórica en que se basan los análisis de los problemas políticos mundiales relacionados con La Primera Guerra Mundial, y la diversidad de movimientos políticos que se estudian.
Más en el campo de la sociología y la historia están los artículos “La recepción de los 7 Ensayos en las ciencias sociales peruanas” y “La tesis de Mariátegui sobre el carácter feudal de la economía colonial peruana”, sin lugar a dudas el texto más polémico de este libro. Por último, complementan estos valiosos Escritos mariateguianos dos artículos en los que se comparan las ideas de Mariátegui con las de otros dos intelectuales peruanos de su tiempo –Gonzales Prada y Mariano Iberico– así como una serie de siete reseñas críticas a libros dedicados a analizar la obra de Mariátegui.
Al vaivén fluctuante del verso
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Larga y difícil ha sido la trayectoria literaria de Paolo de Lima (Lima, 1971): desde sus inicios como poeta en el cuestionado grupo Neón (1990-1995) hasta su reciente doctorado en Literatura por la Universidad de Ottawa; desde los ingenuos versos de Cansancio (1995) hasta los neo-barrocos de Silenciosa algarabía (2009). Consciente de esa radical transformación, De Lima acaba de publicar Al vaivén fluctuante del verso (Hipocampo, 2012), libro que reúne todos sus poemarios, además de algunos textos inéditos y un prólogo del poeta Jorge Frisancho.
Hasta Mundo Arcano (2002), esta poesía estuvo más caracterizada por el entusiasmo y la vocación que por la calidad. Había una evidente superficialidad, muchos lugares comunes retóricos y una cuestionable actitud de rechazo a la tradición poética. A pesar de ello, Frisancho encuentra que en esos poemas ya aparece como germen algo que será dominante en la segunda etapa: la reflexión metaliteraria como elemento central de la relación del poeta con el mundo. Es recién cuando el tema pasa a un primer plano que esta poesía adquiere una cierta relevancia.
Los trece poemas de esta nueva etapa resultan claramente lo más destacado de Al vaivén fluctuante del verso. En ellos el escritor se hace de una imaginería propia (los espejos, la arena, la fauna marina) y de un lenguaje poético personal, en el que el fluir de los versos es la prioridad. Así llega incluso a “experimentar” con los cortes de los versos, como en los poemas “Una historia que no se puede fijar…” y “Huella descaminada”. Esperemos que el peregrinaje poético de Paolo de Lima continúe en esa dirección.
Enlaces relacionados
Se pueden leer poemas de Paolo de Lima en El Hablador, Urbanotopía, Arte y Cultura.
Otros textos sobre Al vaivén fluctuante del verso: Jorge Frisancho, José Carlos Yrigoyen.
G. K. Chesterton. Obras esenciales
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Destacado representante de la gran tradición literaria inglesa, Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) debe buena parte de su fama en el mundo de habla hispana a los elogiosos ensayos que le dedicó Jorge Luis Borges y a dos libros: El hombre que fue jueves (novela, 1907) y El candor del padre Brown (cuentos, 1911). Sin embargo fue un escritor sumamente prolífico, autor de más de 80 libros y numerosos poemas, artículos y ensayos. La parte más importante de esa literatura ha sido reunida en los dos tomos de G. K. Chesterton. Obras esenciales, que acaba de publicar la Universidad Católica.
En estas 1500 páginas podemos encontrar los dos libros ya mencionados, en traducciones realizadas por el mexicano Alfonso Reyes (1889-1959), también autor del prólogo y las notas de esta edición. Para el resto de las obras se han elegido versiones de renombrados escritores: Jorge L. Borges, Julio Cortázar, Eliseo Diego, etc. Además de los cuentos protagonizados por el padre Brown se han incluido los ensayos de Ortodoxia (1908), los cuentos de El hombre que sabía demasiado (1922) y el extenso poema Lepanto (1911), entre otros. Faltaron, eso sí, algunos textos de crítica literaria, género que Chesterton cultivó desde muy joven.
Existen muchos vínculos entre los cuentos de Chesterton y los de Borges: el gusto por las paradojas, la racionalidad extrema de los narradores, el carácter abstracto (sin caer en lo alegórico) de sus personajes y situaciones. Esta edición de las Obras esenciales de Chesterton es una buena oportunidad para que los nuevos lectores descubran una literatura que no ha perdido vigencia ni interés.
En estas 1500 páginas podemos encontrar los dos libros ya mencionados, en traducciones realizadas por el mexicano Alfonso Reyes (1889-1959), también autor del prólogo y las notas de esta edición. Para el resto de las obras se han elegido versiones de renombrados escritores: Jorge L. Borges, Julio Cortázar, Eliseo Diego, etc. Además de los cuentos protagonizados por el padre Brown se han incluido los ensayos de Ortodoxia (1908), los cuentos de El hombre que sabía demasiado (1922) y el extenso poema Lepanto (1911), entre otros. Faltaron, eso sí, algunos textos de crítica literaria, género que Chesterton cultivó desde muy joven.
Existen muchos vínculos entre los cuentos de Chesterton y los de Borges: el gusto por las paradojas, la racionalidad extrema de los narradores, el carácter abstracto (sin caer en lo alegórico) de sus personajes y situaciones. Esta edición de las Obras esenciales de Chesterton es una buena oportunidad para que los nuevos lectores descubran una literatura que no ha perdido vigencia ni interés.
Libro del sol
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En casi todas las generaciones de escritores hay un poeta, talentoso y carismático, muerto trágicamente en plena juventud y que por eso se vuelve un personaje emblemático de su tiempo. En la generación del sesenta, esa figura fue, Javier Heraud; en la del noventa lo más próximo fue Josemári Recalde (Lima, 1973-2000), poeta que hizo del fuego su elemento más característico y que murió en un incendio en su propia casa. Publicó un solo poemario, que recientemente se ha reeditado, sumándole algunos otros textos, con el título de Libro del sol y otros poemas.
Lo que más llama la atención en la poesía de Recalde es precisamente el uso de símbolos y alegorías, poco frecuente en la posmoderna estética de hoy. Dentro de estos símbolos, ocupa un lugar central el sol con todos sus atributos: fuego, calor, luz. El sol como generador de vida “natural” es evocado constantemente ya sea en forma directa o a través de alegorías (pájaros, velas, elementos luminosos); pero más que nada tiene una función de guía espiritual, el que nos permite salir de la oscuridad de la noche hacia la plenitud del día.
El libro se inicia con un extenso poema en prosa titulado “Antimediodía” en el que el yo poético se encuentra en la mitad de una noche tan estática y silenciosa como la muerte. Pronto los poemas se vuelven diurnos, vitales y hasta optimistas, y van apareciendo la ciudad de Lima con sus veranos y sus poetas (Eguren, Hernández, Cisneros), y los recuerdos de infancia del autor. En suma, Libro del sol y otros poemas es una excelente oportunidad para descubrir la significativa obra de Josemári Recalde.
Enlaces relacionados
Otros textos sobre el libro: José Donayre, José Güich, José Carlos Picón.
Ceremonia comentada
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Jorge Eduardo Eielson es autor de una extensa obra poética, publicada bajo el título de Poesía escrita, que representa una de las aventuras literarias más radicales y valiosas de las letras peruanas del siglo XX. Pero Eielson fue, además de escritor, un destacado artista plástico, actividad a la que dedicó buena parte de su vida. Entre esas dos facetas, Eielson también destacó como ensayista, como se puede comprobar en el libro Ceremonia comentada. Textos sobre arte, estética y cultura (1946-2005), que hace poco publicó el Fondo Editorial del Congreso.
Son alrededor de 50 ensayos los aquí reunidos, y van desde los comentarios a exposiciones de artistas peruanos en los años 40 –Sérvulo Gutiérrez, Carlos Quíspez Asín, Ricardo Grau, etc.– hasta reflexiones sobre temas como “El arte italiano de los años 90” (1991), “El respeto por la dignidad humana” (1988) o “Cuál es el futuro del arte” (1998). A ello se suman un número similar de entrevistas que Eielson concedió a lo largo de más de medio siglo a personalidades de las letras y el arte como Julio Ramón Ribeyro, Juan Acha, Antonio Cisneros o Achille Bonito Oliva.
Como señala Luis Rebaza Soraluz en el extenso prólogo de esta Ceremonia comentada, “Eielson es el primer artista visual peruano que ha dejado un minucioso testimonio escrito, racional y emotivo de su labor… con la agudeza y profundidad que se esperan únicamente de un escritor”. Esa agudeza y profundidad se extienden aquí a una buena cantidad de ámbitos de la vida y el arte “posmodernos”.
Gérard de Nerval. Obras esenciales
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El Rectorado de la Universidad Católica realiza desde hace años una importante contribución a la difusión de lo mejor de la literatura, peruana y universal, a través de las colecciones "Obras esenciales" y "El manantial oculto", ambas dirigidas por el crítico y poeta Ricardo Silva-Santisteban. La más reciente de estas entregas es también una de las más ambiciosas: Gérard de Nerval. Obras esenciales (PUCP, 2010), una edición bilingüe y en tres tomos de lo mejor de la producción del gran escritor francés.
Narrador, dramaturgo y poeta, Gérard de Nerval (1808-1855) llevó una vida bastante difícil, especialmente por sus crisis de locura. Pero esas crisis también le inspiraron algunas de sus mejores obras, como la novela Aurelia (1855), uno de los textos claves del romanticismo francés. Sueños y alucinaciones se mezclan ahí con mitos y relatos cosmogónicos de diversas culturas, un conjunto que solo pudo ser debidamente apreciado medio siglo después, a partir de las propuestas del psicoanálisis.
Esta extensa selección de las Obras esenciales de Gérard de Nerval se debe al trabajo de Ricardo Silva-Santisteban, quien ha dedicado varios años a la recopilación de los textos (incluso en bibliotecas francesas) y a su traducción, además de ser el autor del ensayo prologal (de casi cien páginas) y la minuciosa cronología de la vida del escritor francés. Se incluyen también las ilustraciones de las ediciones originales, así como una amplia “iconografía” de retratos y fotografías de manuscritos.
Narrador, dramaturgo y poeta, Gérard de Nerval (1808-1855) llevó una vida bastante difícil, especialmente por sus crisis de locura. Pero esas crisis también le inspiraron algunas de sus mejores obras, como la novela Aurelia (1855), uno de los textos claves del romanticismo francés. Sueños y alucinaciones se mezclan ahí con mitos y relatos cosmogónicos de diversas culturas, un conjunto que solo pudo ser debidamente apreciado medio siglo después, a partir de las propuestas del psicoanálisis.
Esta extensa selección de las Obras esenciales de Gérard de Nerval se debe al trabajo de Ricardo Silva-Santisteban, quien ha dedicado varios años a la recopilación de los textos (incluso en bibliotecas francesas) y a su traducción, además de ser el autor del ensayo prologal (de casi cien páginas) y la minuciosa cronología de la vida del escritor francés. Se incluyen también las ilustraciones de las ediciones originales, así como una amplia “iconografía” de retratos y fotografías de manuscritos.
Un manantial literario
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Los tres libros contienen valiosos estudios críticos y, los dos primeros, también la versión de los poemas en su idioma original. En el caso del Himno al Sol, el estudio ha sido realizado por el mexicano Francisco Escalante y se reproduce la versión esculpida en el muro de la tumba de Nefertiti. En el caso del Himno a la natividad, el ensayo y la traducción son del argentino Mariano de Vedia y Mitre; además del texto en castellano e inglés se incluyen las ilustraciones que el inglés William Blake (1757-1827) hiciera para este poema.
El estudio introductorio de Cantilenas y otros poemas ha sido escrito por el propio Ricardo Silva-Santisteban, quien nos recuerda que los poemas de Ventura García Calderón “se desarrollan con equilibrado buen gusto, con expresión refinada, sin la grandilocuencia ni la opulencia que tantas veces ahogan a los poemas modernistas”. Los textos reunidos pertenecen a los libros Cantilenas (1920) y Rubayat (1925), a los que se suman aquellos que VGC atribuyó a su heterónimo Jaime Landa.
Antología personal
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Carlos Eduardo Zavaleta. Antología personal (Editorial San Marcos, 2009)
El gran aporte de Carlos Eduardo Zavaleta (Caraz, 1928) a la narrativa peruana todavía no ha sido reconocido en su verdadera magnitud. No solo fue el primero en usar las modernas técnicas creadas por Joyce y Faulkner (como ha afirmado reiteradas veces el propio Mario Vargas Llosa), también es uno de nuestros mejores y más versátiles cuentistas, solo comparable con Julio Ramón Ribeyro. Algo que se hace especialmente evidente en el libro Carlos E. Zavaleta. Antología personal (San Marcos, 2009).
Integrante de la llamada “generación del 50”, a Zavaleta se le suele asociar con el surgimiento de la narrativa urbana limeña, a mediados del siglo XX. Pero su producción literaria es mucho más amplia, pues abarca seis décadas y una veintena de libros –desde El cínico (1947) hasta Huérfano de mujer (2008)–, entre novelas y conjuntos de cuentos. Además, Zavaleta conoce bien el mundo y la cultura andina, lo que le ha permitido ser considerado como uno de nuestros más destacados narradores “neo-indigenistas”.
Los 21 relatos reunidos en este libro demuestran la calidad y diversidad de registros de esta narrativa. Figuran, por ejemplo, las novela cortas Los Íngar (1955), a la que ha dedicado un elogioso ensayo el escritor Miguel Gutiérrez, y El padre del tigre (1986), presente en todas las antologías de literatura sobre la violencia política de las décadas pasadas. Con sus 600 páginas y acertada selección de textos, esta Antología personal resulta una excelente ocasión para descubrir o releer a Carlos E. Zavaleta.
Cuentos incompletos
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Rodolfo Hinostroza. Cuentos incompletos (Lustra, 2009)Rodolfo Hinostroza (Lima, 1941) es reconocido como uno de los poetas fundamentales de nuestra generación del 60; pero además ha incursionado en casi todos los géneros literarios: novela, teatro, ensayo, cuento. Es en este último en el que más ha destacado (después de la poesía), llegando a obtener, en 1987, el Primer Premio en el Concurso Internacional de Cuento Juan Rulfo, organizado por Radio Francia. Hinostroza acaba de reunir toda su narrativa corta en el libro Cuentos incompletos (Lustra, 2009).
La mitad de este volumen está constituida por los siete cuentos publicados en el libro Cuentos de extremo occidente (2002), relatos escritos a lo largo de 20 años. En “El señor de París” y “Memorándum”, aparentemente los cuentos más antiguos, Hinostroza (ya un poeta premiado y reconocido internacionalmente) asume el género casi como un mero ejercicio literario, tomando prestados temas y recursos de otros narradores, aunque poca o ninguna relación tuvieran con su propia obra. “El señor de París” es un inverosímil divertimento borgiano (Borges es la figura literaria más gravitante en estos cuentos) sobre condenados a muerte y verdugos en la Francia de hoy; “Memorándum” fue publicado originalmente en la edición española de Playboy y logra asimilar, apenas con el suficiente decoro literario, la estética kitsch y efectista de la revista con un motivo clásico de la literatura fantástica. Una especie de versión en video-clip de “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”. Lo mismo sucede con el cuento “Variante Pasamayo”.
El juego con los referentes culturales y las estéticas ajenas es llevado hasta los límites de lo carnavalesco en “Las memorias de Drácula” una versión paródica de la famosa “Entrevista con un vampiro”. Es un divertido texto formado por doce viñetas que fueron publicándose semanalmente en este diario; y que marca la etapa menos feliz de la relación entre Hinostroza y el cuento. Afortunadamente, después invertiría la fórmula de sus relatos: en lugar de hacer una parodia en clave moderna de temas literarios clásicos, decide tomar como tema la propia literatura moderna y hacer sobre ella un relato lo más clásico y tradicional posible. El resultado fue “El Benefactor”, la historia de Francisco Orihuela, un exitoso novelista, ganador de premios como “el Planeta, el Rómulo Gallegos, el Médicis y... candidato de fuerza para el Premio Nobel”, quien depende de un anónimo y misterioso benefactor, el verdadero autor de las novelas de Orihuela.
Narrado linealmente y con una prosa sobria, el cuento se centra más que en los apuros de Orihuela por mantener su secreto, en la descripción de los libros que escribe y le obsequia su benefactor, entre ellos una novela histórica, muy a la manera “posmoderna”, titulada “Pavo a la Moctezuma”. Se trata de un relato redondo, interesante y bien contado, y que además lleva implícita una fuerte crítica a todos los elementos que componen la institución literaria: las modas, el mercado, los grandes premios, las opiniones de la crítica, y en especial el culto a la figura del autor. Hinostroza continuó en esta línea narrativa con “El muro de Berlín”, un cuento no tan bien logrado como el anterior.
La otra mitad del libro (en realidad la primera) reúne una veintena de “Cuentos casuales”, relatos que están más cerca de la crónica periodística que del cuento literario. Son textos menores –retratos de personajes extravagantes y contradictorios que seguramente Hinostroza conoció en sus largas andanzas por toda América y Europa– pero que de alguna manera complementan a los “Cuentos de extremo occidente”.
Edgar Allan Poe. Poemas
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Edgar Allan Poe. Poemas (PUCP, 2009)
Con motivo del bicentenario del nacimiento de Edgar Allan Poe (1809-1849), creador del cuento policial y paradigma del escritor maldito, se están realizando este año diversos homenajes, tanto en Estados Unidos (su patria) como en todo el mundo. Por supuesto, el mejor homenaje es la reedición de sus obras, para que estén al alcance de las nuevas generaciones de lectores. Eso es lo que ha hecho el Rectorado de la Universidad Católica, celebrar la efemérides publicando dos libros de Poe, Poemas y El derrumbe de la casa Usher, ambos en ediciones bilingües y dentro de la colección El manantial oculto.
Poemas es una recopilación de la obra poética de Poe realizada por el escritor argentino Carlos Obligado (1890-1949), autor de la traducción, el prólogo y las notas del libro. Poe confesó reiteradamente preferir este género literario y publicó un par de poemarios en su juventud; pero el reconocimiento como poeta recién le llegaría con “El cuervo”, aparecido en el diario Evening Mirror en enero de 1845. El éxito de este texto lo animó a reunir, ese mismo año, toda su obra poética en el libro The raven and other poems, del que parte el trabajo de Obligado. A estos textos se suman aquí todos los poemas que el norteamericano escribió posteriormente.
La poesía de Poe busca siempre la originalidad “formal”, especialmente en lo que respecta a la métrica y las estrofas, como explicó él mismo en su ensayo Filosofía de la composición. También está presente el afán de racionalizarlo todo, uno de los rasgos principales de sus cuentos de terror y relatos policiales, y que lo diferencia de los escritores románticos, sus coetáneos. Por ese afán Poe renuncia (según Obligado) a algunos de los más potentes recursos del género (el símil y la metáfora); a pesar de ello, la calidad de poemas como “El cuervo”, “Anabel Lee” y “Las campanas” resulta innegable.
El derrumbe de la casa Usher es un conocido relato de Poe en el que encontramos muchos elementos propios de la novela gótica, como afirma el crítico Ricardo Silva-Santisteban (autor de la traducción y el prólogo de esta edición): una mansión ruinosa y apartada, un héroe mentalmente perturbado, un personaje agonizante y una noche tormentosa. Pero Poe conjuga todo ese desgastado material con sus obsesiones y experiencias más personales (la muerte de su madre y de su esposa, p.e.), elevándolo al plano simbólico. De ahí que tanto este como otros de sus relatos cuenten con diversas y valiosas interpretaciones psicoanalíticas.
César Vallejo. Poesías completas
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César Vallejo. Poesías completas (Colección Visor de poesía, 2009)
Siempre es una buena noticia la publicación de la obra poética de César Vallejo (1892-1938), tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Más aún si se trata de una de las más prestigiosas colecciones de poesía del mundo de habla hispana, como es el caso del reciente libro César Vallejo. Poesías completas (Colección Visor de Poesía, 2009) una completa recopilación de la obra de nuestro poeta que ha contado con el cuidado, prólogo, cronología y notas de Ricardo Silva-Santisteban (Lima, 1941), reconocido editor, profesor universitario y Miembro de Número de la Academia Peruana de la Lengua.
Partiendo de las primeras ediciones de cada poemario (especialmente de aquellas cuidadas por el propio autor) RSS reúne todos los libros de César Vallejo: Los heraldos negros (1919), Trilce (1922), Poemas 1923-1938 y España, aparta de mí este cáliz (1939). A esos títulos suma secciones de textos no recogidos en libros: “Poemas juveniles y de circunstancias” (20 textos), “Poemas para niños” (6), “Poemas de circunstancias” (3) y “Poemas publicados en revistas” (6). Y también varias primeras versiones de los poemas más conocidos, como parte del ensayo prologal “César Vallejo y su creación poética”.
El aspecto polémico del libro es, sin duda, la manera en que se presenta el conjunto de poemas que solo se conocieron después de la muerte de Vallejo, y que en muchas ediciones se presentan bajo el título de “Poemas humanos”. RSS se resiste a hacer lo mismo, pues “en este conjunto se encuentran varios núcleos creativos, de diferente aliento”, y por eso divide los textos en dos grupos: los poemas en prosa (“de composición más antigua”) y los poemas en verso. A su vez, este último conjunto lo divide en “Poemas publicados”, “Poemas sin fechar” y “Poemas fechados”. Seguramente no es la mejor solución, pero acaso sí “la forma menos insatisfactoria de ordenarlos”.
En el ensayo prologal, RSS analiza con acierto y en detalle un buen número de poemas (“Los heraldos negros”, Trilce II y XV, “La cólera que quiebra al hombre en niños…”, “La paz, la avispa, el taco, las vertientes…”, entre otros) y también intenta vincular las diferentes etapas de esta obra con importantes autores que pudieron influir en Vallejo. En el caso de los poemas iniciales, se menciona a Baudelaire, Rubén Darío y Herrera Reising; en el análisis de Trilce (el libro más minuciosamente estudiado), a Mallarmé, Apollinaire, Nerval y Whitman; y en el de los poemas póstumos a Malraux, Reverdy, Blok y San Juan.
(Artículo publicado en La República)
Poesía de William Ospina
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William Ospina. Poesía (Norma, 2008)
El colombiano William Ospina (Tolima, 1954) acaba de ganar el prestigioso Premio de Novela Rómulo Gallegos con El país de la canela, segunda parte de su ambiciosa saga sobre la conquista de América. Escritor culto y perfeccionista (el propio García Márquez le consulta sobre problemas de estilo y corrección) Ospina comenzó a escribir narrativa recién a los 50 años de edad; pero entonces ya tenía una amplia y reconocida obra como ensayista y poeta. En paralelo con la publicación de su novela premiada (que ya hemos comentado en esta columna) Ospina reunió su amplia obra poética en el libro Poesía (Norma, 2008).
Acaso el referente más cercano a esta poemas sean aquellos textos de Borges sobre temas históricos o literarios. Como en ellos, Ospina apela a las formas clásicas de la poesía hispana (metros, rimas, estrofas) y a un lenguaje sobrio y tradicional para reflexionar sobre una gran diversidad de temas, sucesos, personajes y obras literarias. En Hilo de arena (1984) el primer poemario incluido en este libro encontramos hasta sonetos perfectos, como “El efebo de Marathon”, que se inserta en la larga tradición de sonetos sobre la fugacidad de todo lo humano, pues las alusiones y la intertextualidad son otras de las constantes.
Todas esas características se acentúan en La luna del dragón (1991), segundo poemario de Ospina. En cambio, País del viento (1992) es un proyecto completamente diferente: un conjunto de textos que, a propósito del quinto centenario del viaje de Colón, pasaba revista a diferentes personajes (y sus respectivas culturas) de la América prehispánica, así como a los descubridores y conquistadores del continente. Los títulos de los poemas son elocuentes: “El jefe sioux”, “El condenado en la pirámide”, “Lope de Aguirre”. Aquí está, sin duda, el origen de la saga novelesca que el autor inició con Ursúa (2005).
¿Con quién habla Virginia Wolf caminando hacia el agua? (1995) es el más extenso y personal de los poemarios de Ospina. Los referentes culturales se actualizan, y con ellos también los temas, mientras que la métrica tradicional se combina con versos libres y de largo aliento. Además, el poeta da una mayor libertad a sus recursos y divagaciones, por lo que el medio centenar de poemas necesitó de una sección de notas explicativas, a la manera de las de Borges. El libro Poesía se completa con el poema “África” (1999) y un conjunto de textos inéditos, pertenecientes a un futuro poemario cuyo título tentativo es La prisa de los árboles.
(Artículo publicado en La República)
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Se pueden leer poemas buena parte del libro en Google Libros.
Otros textos sobre Poesía: Jorge Boone, Álvaro Salvador, Nelson Sánchez, Addison de Witt.
Casa de zurdos
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Alessandra Tenorio. Casa de zurdos (Lustra, 2009)
Alessandra Tenorio (Lima, 1982) es una de las principales impulsoras de publicaciones y actividades literarias de la llamada generación “post-2000”. Ha participado en innumerables revistas y proyectos (reales, virtuales y hasta radiales), y dirigió la colección “Dípticos”, serie de plaquetas que –a semejanza de la legendaria colección “La rama florida” de Javier Sologuren– intentó dar a conocer a toda una nueva promoción de escritores peruanos, tanto poetas como narradores. Pero tan destacable como esa labor es su propia obra poética, que acaba de reunir en el libro Casa de zurdos (Lustra, 2009).
El primer poemario de Tenorio fue Porta / Retrato (2005), un conjunto incluido en la primera sección de este nuevo libro. Se trata de textos en los que, ante la soledad e inestabilidad afectiva del presente, el yo poético vuelve la mirada al mundo de la infancia, al calor de hogar y el afecto de los parientes más cercanos (padres, hermanos abuelos). Por eso en estos “Retratos” priman el recuerdo y la nostalgia; así como la ternura, la inocencia y la simpleza de la vida cotidiana. “Mi madre deshoja la lechuga / inocente al paso de los días. / Mi papá lee el periódico / buscando buenas nuevas...”.
Otros temas presentes en esos poemas iniciales son el lenguaje (como vínculo entre el presente y el pasado) y la muerte como destino final de todo lo humano. Ambos se desarrollan mejor en los textos de la segunda mitad del libro –titulada “Casa de zurdos”– que reúne lo más reciente de la producción de Tenorio. En la sección “En el país del norte”, la muerte se convierte en el tema central: “La muerte es un avión / golpeando la estructura de una casa / Y en cualquier momento te encuentra”. En la sección “Del lado de acá”, lo es más bien el lenguaje, las “palabras torpes” con las que los poemas pretenden “tentar a la memoria”.
¿Y el amor?, se preguntarán los lectores de la poesía de Tenorio. A pesar de ser una palabra que aparece en casi todos los poemas, desde el primero hasta el último, el amor (adulto, de pareja) se presenta siempre como algo imaginado y muy deseado, aunque aparentemente imposible. “El amor es llenar un balde repleto de huecos...” dice la poeta en la última página del libro, a manera de conclusión sobre el tema. El hijo no nacido (“Retrato. Milena”) y el amante inexistente (“El boceto de mi amor”) son fantasías, casi mitos personales de una joven que anhela fundar su propia familia para reencontrarse con la felicidad que conoció en su infancia.
(Artículo publicado en La República)
Enlaces relacionados:
Se puede leer poemas de este libro en: Agenda de poesía, El Hablador y en la página web de la autora.
Sobre Casa de zurdos: Piedra sangre, Gabriel Rimachi.
Entrevistas: Carlos Sotomayor, Giancarlo Stagnaro.
Incluimos el video de la entrevista de Presencia Cultural.
Canto villano
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Blanca Varela. Canto villano (FCE, 1996)
Blanca Varela (Lima, 1926-2009) ha sido, sin lugar a dudas, la poeta peruana más importante del siglo XX. Con motivo de la publicación de una de las ediciones de Canto villano, libro que reune toda su obra poética, pasamos revista brevemente a toda la trayectoria literaria de esta escritora. Reproducimos ese artículo, en el que resaltábamos la constante renovación poética de Varela (“No se complace en sus hallazgos” afirmó de ella Octavio Paz) y su voluntad para entender y asimilar las contribuciones de los autores más jóvenes.
Este puerto existe (1959) fue el tardío primer poemario de Blanca Varela, en el que describe el mundo de su infancia, pasada en Supe (puerto peruano de significativo nombre). Lo que más llama la atención en este libro son las imágenes que van desde el dato directo (”Está mi infancia en esta costa / bajo el cielo tan alto…”) hasta las construcciones de evidente estirpe surrealista (”Un astro estalla en una pequeña plaza y un pájaro pierde los ojos y cae…”). Aparecen también algunas de las constantes temáticas de esta poesía: la búsqueda existencial que parte de la observación del entorno físico, la belleza y su corrupción por obra del tiempo y la muerte: “Ni una sola hora de paz en este inmenso día. / La luz crudelísima devora su ración…”. Luz de día (1963) se presentó como una continuación formal y temática del primer libro. Extensos poemas en prosa en los que la poeta hace alarde de racionalidad, como “Del orden de las cosas”, son acompañados por otros en los que la brevedad y lo simbólico resultan determinantes.
Valses y otras falsas confesiones (1972) trajo un gran cambio en esta obra, La excelente poesía que en aquellos años hacían los jóvenes de la generación del 60 permitió a la autora desarrollar mejor ciertos elementos de su propia lírica: la presencia de lo cotidiano, el sentido del humor y la ironía, además de la apelación a textos de la más diversa procedencia, desde los más triviales a los más prestigiosos, dan como resultado una nueva poética. Esta nueva etapa alcanza su mejor expresión en Canto villano (1978), en el que enconramos algunos de los poemas más reconocidos de la autora. “Curriculum vitae”, “Monsieur Monod no sabe cantar”, “Camino a Babel” y “Canto villano”.
Durante el decenio de 1980 surgió en el Perú un interesante grupo de escritoras (Carmen Ollé, Rocío Silva Santisteban, Patricia, Alba, etc.) que desarrolló una poesía agresiva, anticonvecional y con mucho énfasis en la sexualidad y los aspectos fisiológicos. Varela se sumó a esa renovación con su libro Ejercicios materiales (1991), título que con su directa alusióna los ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola nos habla de una inversión de la tradicional visión poética de lo femenino. Poemas como “La noche viste de novia”, “Casa de cuervos” (un acercamiento, sin sentimentalismo, al tema de la maternidad) y “Ternera acosada por tábanos” son representativos de esta nueva perspectiva. Tampoco aquí la autora renuncia a los aspectos más esenciales de su obra, como lo demuestran ciertos tópicos poéticos (las ventanas, los paseos, el hombre como un desconocido o un fantasma) que ya estaban presentes en Este puerto existe. Poemas como “La ventana” del primer poemario y “Malevitch en su ventana” de ejercicios materiales prueban felizmente esta continuidad.
Con El libro de barro (1993) Blanca varela completa un ciclo, volviendo nuevamente al mundo de la infancia. Pero no se trata de un retorno circular sino de algo así como la vuelta de una espiral, que con cada ciclo abarca más. El libro de barro es una especie de Génesis poético en el que las imágenes, cargadas de mitos y arquetipos, parecen corresponder a los albores de la humanidad. La poeta está “…mirando a los dioses borrarse en el muro y a los hombres sangrar en el libro de barro”, Y en esta mirada lúcida, irónica y netamente femenina, sentimos la presencia de toda su obra anterior.
Concierto animal (1999) es una brillante obra de madurez y llena de sabiduría, en el que el rigor y la contención formal son la contraparte necesaria para la amplitud de los temas y la complejidad de las reflexiones. Los animales habían aparecido en la obra de Varela como elementos que, paradójicamente, llevaban al yo poético de los temas más materiales y terrestres hacia el plano espiritual. En Concierto animal esta idea es desarrollada a plenitud, y tanto por la coherencia de los textos como por la unidad estructural, resulta uno de los mejores poemarios escritos por Blanca Varela.
Lo mejor del 2008
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El libro más importante ha sido, sin lugar a dudas, la novela Bombardero de César Gutiérrez, tanto por lo ambicioso y original de su propuesta como por las encendidas polémicas que generó entre la crítica y los propios escritores. La siguiente es la tradicional lista de Libros de lo más destacado de la producción literaria peruana del año que acaba de concluir.
Novela:
1 Bombardero. César Gutiérrez (Tomahawk)
2 La iluminación de Katzuo Nakamatsu. Augusto Higa (San Marcos)
3 La noche humana. Carlos Calderón Fajardo (Copé)
4 Diario de Santa María. Edgardo Rivera Martínez (Alfaguara)
Cuento:
1 Playas. Carlos Calderón Fajardo (Underwood)
2 Crónicas de amores furtivos. Sandro Bossio (San Marcos)
3 Sur y Norte. José de Piérola (Norma)
Poesía:
1 8 cuartetas contra el caballo de paso peruano. Mario Montalbetti (AUB)
2 Los desmoronamientos sinfónicos. Miguel Ildefonso (Hipocampo)
3 Aves de la ciudad y alrededores. Rafael Espinosa (AUB)
4 Labranda. Róger Santiváñez (Hipocampo)
Crítica:
1 El viaje a la ficción. Mario Vargas Llosa (Alfaguara)
2 Alegoría y nación en la novela peruana del siglo XX. Juan Carlos Galdo (IEP)
3 Sueños reales. Alonso Cueto (Seix Barral)
Reediciones, antologías, obras reunidas:
1 Obras completas. Washington Delgado (Universidad de Lima, 4 tomos)
2 Poesía completa. José Watanabe (Pre-textos)
3 Las palabras no pueden expresar lo que yo experimenté entonces. Oswaldo Chanove (AUB)
4 Comentarios Reales de los Incas. Inca Garcilaso de la Vega (Universidad IGV, 3 tomos)
Otros recuentos: Alonso Cueto, Pedro Escribano, Camilo Fernández, Ricardo González Vigil, José Güich, Paul Guillén, Maribel de Paz, Hildebrando Pérez, Gabriel Ruiz Ortega, Tomacini Sinche, Carlos Sotomayor.
José Watanabe. Poesía completa
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José Watanabe. Poesía completa (Pre-textos, 2008)
La reciente publicación de la Poesía completa (Pre-textos, 2008) de José Watanabe (1945-2007) es una buena oportunidad para releer, en conjunto, la obra de este poeta peruano, uno de los más queridos y respetados de los últimos tiempos. Y lo primero que se puede comprobar es la fidelidad del autor a ciertos temas y motivos, así como la particular evolución de su poesía, que se hizo cada vez más lacónica, intimista y despojada de ornamentos retóricos.
La reflexión en torno a la muerte es una de las constantes en esta obra, pero se vuelve marcadamente dominante a partir de El huso de la palabra (1989), poemario escrito después de que el autor superó una terrible enfermedad. Lo efímero de la vida humana es expresado por Watanabe a través de imágenes (la suya es una poesía eminentemente “visual”) y situaciones que remiten frecuentemente a la naturaleza y los recuerdos de su infancia (otra de sus constantes) pasada en la hacienda Laredo (La Libertad). Incluso los poemas que dieron título a sus últimos libros –La piedra alada (2005) y Banderas detrás de la niebla (2006)–comparten ese rasgo.
Pero, como ha señalado el crítico Carlos Garayar, el mayor aporte de Watanabe a la literatura peruana es “la configuración de un hablante poético diferente”. En este hablante se unen la capacidad de observación (que algunos explican por los ancestros orientales del poeta), un lenguaje que no se aleja nunca de la norma coloquial del habla, y una búsqueda de la verdad y la sabiduría oculta detrás de los detalles más pequeños. A partir de estos elementos se logran poemas que, sin perder la densidad, resultan accesibles a todo tipo de lectores, pues apelan a las emociones y afectos más universales. A la manera de las parábolas bíblicas, como el propio poeta resaltó en el libro Habitó entre nosotros (2002).
En el prólogo de esta hermosa edición de la Poesía completa de José Watanabe, el escritor colombiano Darío Jaramillo hace un inventario de las técnicas y recursos que utiliza en su obra y coincide con lo ya señalado: “Una poesía que se dice, que se conversa, que se susurra casi, que no hay manera de declamarla”. Pero el elemento que más destaca es la propia mirada del poeta (”El ojo de este hombre sabía hablar”, afirma al inicio de su ensayo); una mirada que se transfigura en contemplación y que encuentra “la belleza más refinada en lo más humilde, en lo más deslucido”. Imposible dejar de relacionar estas palabras con poemas como “El lenguado”, “La higuera” o “A tus orejas”.
(Artículo publicado previamente en La República)
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