Mostrando entradas con la etiqueta Antología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antología. Mostrar todas las entradas

Cervantes en el Perú

1 comentario:
Cep
Carlos Eduardo Zavaleta. Cervantes en el Perú (Biblioteca Nacional del Perú)

La obra de Cervantes siempre ha interesado a los peruanos. Los primeros ejemplares del Quijote llegaron a nuestro país en 1605, el mismo año de la publicación de la edición princeps; sin embargo, la primera edición peruana de este libro se publicaría recién en 1992. Estos datos y muchos otros más se pueden encontrar en el libro Cervantes en el Perú (Biblioteca Nacional, 2009) amplia recopilación realizada por el reconocido escritor y crítico Carlos Eduardo Zavaleta.

Son casi 40 los textos aquí reunidos y abarcan desde ficciones inspiradas en la obra de Cervantes –un cuento de Carlos E. Ledgard, dos poemas de Jorge E. Eielson y fragmentos de una obra de teatro de Juan Ríos– hasta detallados estudios sobre la relación de la vida y ficciones de Cervantes con nuestro país. Entre los autores de estos estudios figuran escritores tan importantes para nuestra literatura como Ricardo Palma, José de la Riva Agüero, Raúl Porras Barrenechea y Ciro Alegría.

Por supuesto, los ensayos más interesantes son aquellos que aportan novedosas interpretaciones de la obra de Cervantes: Vargas Llosa lee el Quijote desde su conocido liberalismo (un fragmento del prólogo que escribió para la reciente edición “oficial” de la novela), Carlos García-Bedoya emplea las herramientas de la narratología y Aníbal Quijano las de la sociología. Dentro de los márgenes más tradicionales del ensayo literario, habría que destacar en Cervantes en el Perú los aportes de Edgardo Rivera Martínez, Marco Martos y el propio Carlos E. Zavaleta.

Antología personal

7 comentarios:
cez
Carlos Eduardo Zavaleta. Antología personal (Editorial San Marcos, 2009)

El gran aporte de Carlos Eduardo Zavaleta (Caraz, 1928) a la narrativa peruana todavía no ha sido reconocido en su verdadera magnitud. No solo fue el primero en usar las modernas técnicas creadas por Joyce y Faulkner (como ha afirmado reiteradas veces el propio Mario Vargas Llosa), también es uno de nuestros mejores y más versátiles cuentistas, solo comparable con Julio Ramón Ribeyro. Algo que se hace especialmente evidente en el libro Carlos E. Zavaleta. Antología personal (San Marcos, 2009).

Integrante de la llamada “generación del 50”, a Zavaleta se le suele asociar con el surgimiento de la narrativa urbana limeña, a mediados del siglo XX. Pero su producción literaria es mucho más amplia, pues abarca seis décadas y una veintena de libros –desde El cínico (1947) hasta Huérfano de mujer (2008)–, entre novelas y conjuntos de cuentos. Además, Zavaleta conoce bien el mundo y la cultura andina, lo que le ha permitido ser considerado como uno de nuestros más destacados narradores “neo-indigenistas”.

Los 21 relatos reunidos en este libro demuestran la calidad y diversidad de registros de esta narrativa. Figuran, por ejemplo, las novela cortas Los Íngar (1955), a la que ha dedicado un elogioso ensayo el escritor Miguel Gutiérrez, y El padre del tigre (1986), presente en todas las antologías de literatura sobre la violencia política de las décadas pasadas. Con sus 600 páginas y acertada selección de textos, esta Antología personal resulta una excelente ocasión para descubrir o releer a Carlos E. Zavaleta.

Julio Ramón Ribeyro: penúltimo dossier

No hay comentarios:
Ribeyro
Néstor Tenorio / Jorge Coaguila. Julio Ramón Ribeyro: penúltimo dossier (Tierra Nueva, 2009)

Ante la ausencia de cierto tipo de libros de crítica literaria, se está optando por publicar antologías, reuniones de ensayos e interpretaciones críticas sobre obras de un determinado escritor. El más reciente de estos libros es Julio Ramón Ribeyro: penúltimo dossier (Tierra Nueva, 2009) en el que Jorge Coaguila y Néstor Tenorio, destacados “ribeyristas”, han compilado un importante número de textos dedicados a analizar la vida y obra de este escritor.

El principal atractivo del libro es la recuperación de artículos publicados en revistas académicas o especializadas (y por eso de escasa difusión), escritos por los más destacados críticos peruanos: desde Ricardo González Vigil y Tomás Escajadillo hasta Peter Elmore, Marcel Velásquez y los propios Tenorio y Coaguila. A ello se suman las remembranzas de escritores amigos de Ribeyro, tanto sus compañeros de generación (Carlos Eduardo Zavaleta, Wáshington Delgado) como aquellos que lo tomaron como maestro (Guillermo Niño de Guzmán, Alonso Cueto).

Se mantienen en Julio Ramón Ribeyro: penúltimo dossier algunos de los problemas de estas antologías: la dispersión de los temas y enfoques, el excesivo material proveniente de publicaciones “no especializadas” (en especial periódicos) y la escasez de nuevos aportes (solo hay un par de textos “inéditos”). Hoy que el “copy & paste” es un recurso tan socorrido, acaso una buena manera de trascenderlo hubiera sido pedir a algunos de los críticos antologados que amplíen o actualicen sus propios trabajos.

Poetas peruanas de antología

No hay comentarios:
poetas
Ricardo González Vigil. Poetas peruanas de antología (Mascapaycha Editores, 2009)

El crítico y catedrático Ricardo González Vigil (Lima, 1949) es responsable de algunas de las más amplias antologías de la literatura peruana publicadas en las últimas décadas, como los dos tomos de la Poesía peruana del siglo XX (1999) o los nueve de El cuento peruano (1983-2000). A ellas se suma ahora Poetas peruanas de antología (Mascapaycha, 2009), que reúne poemas de 90 escritoras peruanas, desde las poetas anónimas de inicios del siglo XVII hasta las jóvenes voces surgidas en lo que va del siglo XXI.

Como siempre, RGV se muestra generoso en su selección, tanto de autoras como de textos (se incluyen algunos poemas inéditos), especialmente con las más recientes generaciones. Ya en otras antologías había “rescatado” a un grupo de escritoras del 50 (Julia Ferrer, Rosa Cerna, Sarina Helfgott), labor que continúa aquí con las siguientes promociones (1980, 1990, 2000), cada una con por lo menos una docena de representantes. A pesar de ello hay algunas notorias ausencias, como las de Magdalena Chocano (señalada por José Güich) o Esther Castañeda.

Esa misma generosidad lleva a González Vigil a un cierto exceso en los elogios a casi todas las escritoras; lo que se refuerza con las frecuentes citas de los prólogos y notas de presentación de los poemarios, que suelen inflar bastante los méritos literarios. Pero eso no afecta el aporte de Poetas peruanas de antología, un libro que contribuye a la recuperación de la producción poética de escritoras peruanas injustamente olvidadas o postergadas.


Enlaces relacionados
Otros textos sobre Poertas peruanas de antología: José Güich.

Poesía vanguardista peruana

1 comentario:
pvp
Poesía vanguardista peruana (PUCP, Vols. I y II)

El rectorado de la Universidad Católica, a través de la colección Obras Esenciales, está publicando vastas antologías de importantes autores, tanto peruanos (Vallejo, Eielson, Martín Adán, entre otros) como extranjeros (Apollinaire, Kafka). Ampliando acertadamente su propuesta, esta colección acaba de presentar dos tomos (1100 páginas) dedicados a la Poesía vanguardista peruana (PUCP, 2009) y que reúnen, en ediciones facsimilares, los diez más destacados poemarios dentro de esta corriente literaria.

Trilce (1922) de César Vallejo, 5 metros de poemas (1928) de Carlos Oquendo de Amat, Cinema de los sentidos puros (1931) de Enrique Peña Barrenechea, Abolición de la muerte (1935) de Emilio A. Westphalen y La tortuga ecuestre (1938) de César Moro son solo la mitad de los libros aquí incluidos. Los otros acaso sean menos conocidos, pero muestran la diversidad, calidad y trascendencia de nuestra poesía vanguardista, como en el caso de Ande (1926) de Alejandro Peralta o Descripción del cielo (1928) de Alberto Hidalgo.

Los poemarios se presentan acompañados de una generosa recopilación de “Documentos” (artículos relacionados con la vanguardia y publicados en revistas de la época), una bibliografía de y sobre los autores antologados, y un extenso ensayo introductorio del poeta y crítico Luis Fernando Chueca. En suma, Poesía vanguardista peruana es un invalorable aporte a la difusión de la literatura peruana y figurará, sin duda, entre las más destacadas publicaciones del año que está por terminar.


Enlaces relacionados
Sobre el libro: Ricardo González Vigil.

Voy a hablar de la esperanza

No hay comentarios:
Vallejo

DEMASIADO HUMANO (i)

César Vallejo. Voy a hablar de la esperanza (Norma, 2009)

La obra del escritor peruano César Vallejo (1892-1938) es cada vez más valorada y difundida en el mundo entero. Prueba de ello es la reciente publicación del libro Voy a hablar de la esperanza / César Vallejo. Vida y obra, una amplia antología de la poesía y narrativa escrita por Vallejo, acompañada de valiosos ensayos interpretativos, que la editorial Norma acaba de publicar como parte de su didáctica colección “Cara y sello”.

Los más de 60 poemas aquí reunidos abarcan toda la trayectoria del autor, desde sus inicios hasta su obra póstuma, incluyendo completo el libro España aparta de mí este cáliz (1939), la más universal de sus obras. Ese material se complementa con ocho cuentos, una detallada cronología de la vida de Vallejo y apreciaciones de importantes escritores. Por el lado de los ensayos, el crítico Rubén Silva Pretel sigue la huella del poeta en “César Vallejo, demasiado humano”, interpretando acertadamente algunos de los principales poemas de cada uno de sus libros.

Pero la mayor sorpresa de Voy a hablar de la esperanza la constituye el ensayo “Vallejo: una lectura permanente” un ambicioso y documentado estudio del novelista Miguel Gutiérrez sobre las constantes y la evolución de toda la obra del autor de Trilce (1922). En este extenso texto Gutiérrez reconoce la admiración y la gran deuda literaria que tiene con el poeta, que lo llevó a darle a su más importante novela el título de La violencia del tiempo, en alusión al poema vallejiano “La violencia de las horas”.

Aquí no falta nadie

1 comentario:
Bedregal
Walter Bedregal. Aquí no falta nadie. Antología de poesía puneña (LagOculto, 2008)

En plena era de la globalización y de las comunicaciones instantáneas, resulta increíble lo poco que los limeños sabemos del resto de nuestros compatriotas. Y no sólo en lo político y económico, como han mostrado los sucesos de las últimas semanas, sino en todos los ámbitos. En literatura, por ejemplo, es muy difícil que un libro publicado en provincias llegue a difundirse en Lima o que sea comentado en los medios capitalinos. No lo logró Aquí no falta nadie. Antología de poesía puneña (LagOculto Editores, 2008), libro muy bien editado y elegido, en una encuesta virtual, como la “Mejor antología poética del 2008”.

El periodista y escritor Walter Bedregal (Tacna, 1965) es el responsable de la selección de autores, textos y prólogo de esta antología que se inicia con Alejandro Peralta (1899-1973), uno de los más reconocidos escritores vanguardistas y cuya obra poética ha sido reeditada hace poco. Alejandro y su hermano Arturo (quien usaba el seudónimo de Gamaliel Churata) fueron el núcleo del grupo Orkopata y la importante revista Boletín Titikaka, sin duda el mejor momento de la literatura de la región. Sin embargo, Churata no figura en esta antología. Una omisión imperdonable, especialmente por el categórico título del libro.

De las dos siguientes generaciones de escritores (las llamadas del 30 y del 50) se incluye sólo a dos poetas: Carlos Oquendo de Amat (1905-1936) y Efraín Miranda (1927). Los otros 18 escritores antologados pertenecen a promociones más recientes, con una mucho mayor presencia de los más jóvenes. Acaso el propósito del libro haya sido precisamente ése: dar a conocer a un interesante grupo de doce poetas puneños, o que radican en esa región, nacidos entre mediados de los 60’s y 1974. Una generación sumamente productiva (han publicado numerosos libros y revistas), a la que pertenece el propio Bedregal.

A la ausencia de Churata se suman otros problemas, especialmente la desigual calidad de los textos y el extenso (26 páginas) y caótico prólogo. Bedregal se esfuerza en citar teorías y pensadores de moda (Genette, Deleuze, Guattari) pero su texto, entre el ensayo y la prosa poética, tiene errores –p. e. hace de Poe un escritor surrealista (tal vez se trata de una “licencia” poética)– y traspiés como “el arte posmoderno… utiliza un modo de hacer particular conforme al denominado estilo posmoderno” (p.20), entre muchos otros. En fin, el viejo “provincianismo”, que es algo así como la contraparte del tan cuestionado “centralismo” limeño.


Enlaces relacionados
Tanto Walter Bedregal como Aquí no falta nadie tienen sus propios blogs. En el segundo de estos blogs se pueden leer muchos comentarios sobre el libro.

Mi cuerpo es una celda

No hay comentarios:

Andrés Caicedo. Mi cuerpo es una celda (Norma, 2008)

Andrés Caicedo (1951-1977) es ya un mito de las letras colombianas. Un adolescente talentoso y precoz, ganador de varios premios de narrativa y muerto prematuramente; también un joven con serios problemas para relacionarse con su entorno, tartamudo, aficionado a las drogas y los universos artificiales: la literatura, el rock y especialmente el cine, su mayor pasión. Se suicidó a los 25 años de edad, dejando una gran cantidad de textos: relatos, guiones, cartas, diarios y escritos de todo tipo. A partir de este material, el escritor Alberto Fuguet ha elaborado el libro Mi cuerpo es una celda. Una autobiografía de Andrés Caicedo (Norma, 2008).

Las páginas elegidas por Fuguet abarcan desde apuntes de un diario escrito en 1966 hasta las dos cartas que Caicedo redactó el 4 de marzo de 1977, momentos antes de morir por mano propia, y en las que no menciona su trágica determinación. Son las cartas (muchas de ellas editadas) el material dominante en este libro, pues Caicedo, a la manera de Kafka “algunas veces escribía tres o cuatro cartas largas en un mismo día”. A las epístolas y páginas de diarios se suman algunos poemas, un pequeño relato y muchas críticas y artículos sobre cine que Caicedo publicó tanto en Ojo al cine (revista que fundó y dirigió), como en la recordada revista peruana Hablemos de cine.

Este peculiar collage, cronológicamente ordenado, nos permite seguir la evolución del lado “oscuro” de Caicedo, desde los típicos problemas de adolescencia hasta las crisis de su drogadicción y los intentos de suicidio, pasando por la tentación homosexual y la epilepsia. Y también su lado “luminoso”: las tiernas cartas a sus hermanas, los intentos de convertirse en guionista en Hollywood, la labor de infatigable promotor cultural y, especialmente, sus agudas y bien fundamentadas críticas de cine. Las diferencias entre estos dos caicedos las descubrirían pronto Isaac León y Desiderio Blanco, cuando viajaron a Cali y conocieron al joven colaborador de Hablemos de cine.

Aunque no estemos de acuerdo con algunas de las opciones de Fuguet (a comenzar por el propio título del libro, tomado de una canción de hace dos años), su meritorio trabajo hace de Mi cuerpo es una celda un conmovedor testimonio sobre la vida de Caicedo. Quienes todavía no conozcan a este original escritor colombiano, “el hermano mayor de McOndo, el link perdido al siglo XXI, el fan de Vargas Llosa que escribía guiones de westerns y películas de terror”, pueden iniciarse en la caicedomanía con este muy buen libro, y luego continuar con la obra del autor, casi toda editada por Norma.
(Artículo publicado previamente en La República)

En Internet se pueden leer elgunos textos de Andrés Caicedo.
Otros artículos sobre Mi cuerpo es una celda: Juan Andrade, Cine con Chile, José Noé Mercado, Iván Thays.

Lo mejor del 2008

7 comentarios:
cgutierrez
El libro más importante ha sido, sin lugar a dudas, la novela Bombardero de César Gutiérrez, tanto por lo ambicioso y original de su propuesta como por las encendidas polémicas que generó entre la crítica y los propios escritores. La siguiente es la tradicional lista de Libros de lo más destacado de la producción literaria peruana del año que acaba de concluir.



Novela:

1 Bombardero. César Gutiérrez (Tomahawk)

2 La iluminación de Katzuo Nakamatsu. Augusto Higa (San Marcos)

3 La noche humana. Carlos Calderón Fajardo (Copé)

4 Diario de Santa María. Edgardo Rivera Martínez (Alfaguara)



Cuento:

1 Playas. Carlos Calderón Fajardo (Underwood)

2 Crónicas de amores furtivos. Sandro Bossio (San Marcos)

3 Sur y Norte. José de Piérola (Norma)



Poesía:

1 8 cuartetas contra el caballo de paso peruano. Mario Montalbetti (AUB)

2 Los desmoronamientos sinfónicos. Miguel Ildefonso (Hipocampo)

3 Aves de la ciudad y alrededores. Rafael Espinosa (AUB)

4 Labranda. Róger Santiváñez (Hipocampo)



Crítica:

1 El viaje a la ficción. Mario Vargas Llosa (Alfaguara)

2 Alegoría y nación en la novela peruana del siglo XX. Juan Carlos Galdo (IEP)

3 Sueños reales. Alonso Cueto (Seix Barral)



Reediciones, antologías, obras reunidas:

1 Obras completas. Washington Delgado (Universidad de Lima, 4 tomos)

2 Poesía completa. José Watanabe (Pre-textos)

3 Las palabras no pueden expresar lo que yo experimenté entonces. Oswaldo Chanove (AUB)

4 Comentarios Reales de los Incas. Inca Garcilaso de la Vega (Universidad IGV, 3 tomos)




Otros recuentos: Alonso Cueto, Pedro Escribano, Camilo Fernández, Ricardo González Vigil, José Güich, Paul Guillén, Maribel de Paz, Hildebrando Pérez, Gabriel Ruiz Ortega, Tomacini Sinche, Carlos Sotomayor.

El hilo negro

No hay comentarios:
lopez
Carlos López Degregori. El hilo negro (Borrador, 2008)

Carlos López Degregori (Lima, 1952) es una de las voces más originales de nuestra generación poética del 80. Entre las peculiaridades de su obra lírica están el empleo de recursos propios del simbolismo y surrealismo, así como la conjunción de textos en verso y en prosa. Hilo negro, el más reciente libro de López Degregori, es precisamente una antología de textos en prosa incluidos en seis de sus poemarios, desde Una casa en la sombra (1986) hasta Flama y respiración (2005).

Las tres secciones en que se divide Hilo negro corrresponden a tres tipos claramente diferenciados de prosas. En la primera, "Voces", se reúnen textos de evidente origen onírico, ya sea por la naturaleza de los sucesos narrados o por las metamorfosis de objetos y personas. Incluso se hace explícito este origen: "Entra la voz en tu sueño como una aguja o un golpe de mar" ("Voces"), "En el sueño había un hombre trabajando encorvado. Era carpintero" ("En esta muez"), "Comienza sin prisa el viaje que durará hasta el amanecer" ("Esas palabras que se escuchan en la noche").

La segunda sección, "La piedra en la cabeza", corresponde a textos más extensos y propiamente narrativos. Son relatos extraños, ambientados en lugares irreales, algunos de ellos desarrollados en torno a algún personaje, como en el caso de "Asunta", "Hombre de Arán" o "El testamen de Amelia". Finalmente, en la tercera sección, "Cruces de la carretera", se reúnen los textos más "poéticos", ya sea porque apelan a la retórica propia de este género literario, o por la libertad imaginativa y creatividad que muestra el autor.

La poesía de López Degregori ha sido calificada por la crítica de hermética y difícil, pues exige un lector atento y con cierta formación literaria. Hilo negro es una breve y pequeña (las dimensiones del libro son 15cm. y 10 cm.) antología que resulta una buena introducción al universo literario de López Degregori, pues en estas prosas podemos encontrar sus principales temas y motivos: desde las reflexiones sobre el sujeto hasta los cuestionamientos a la creación literaria. Después de todo, El hilo negro del título no es otra cosa que el trazo de la propia escritura.

Otros textos sobre El hilo negro: Camilo Fernández, José Güich, Enrique Sánchez Hernani, Niki Tito.

La aldea encantada

3 comentarios:
valdelomar
Abraham Valdelomar. La aldea encantada (Alfaguara, 2008)

El narrador y poeta iqueño Abraham Valdelomar (1888-1919) está considerado entre los fundadores de la literatura moderna en el Perú tanto por ser uno de los iniciadores del cuento como género literario en nuestro país, como por haberse constituido en uno de nuestros primeros escritores “profesionales”. Su prematura muerte, a los 31 años de edad, truncó una obra sumamente valiosa, pero también lo convirtió en un mito. La editorial Alfaguara, dentro de su Serie Roja (dirigida a los lectores jóvenes) acaba de publicar el libro La aldea encantada, una amplia antología de la obra de Valdelomar, con selección y estudio de los textos a cargo del crítico y miembro de la Academia Peruna de la Lengua Ricardo González Vigil.

El título de esta antología corresponde al de un proyecto frustrado de Valdelomar, un libro en el que pensaba reunir algunos de sus relatos más famosos, los conocidos como “cuentos criollos”, aquellos que remiten a su infancia pasada en la aldea de San Andrés (cerca de la ciudad de Pisco) y que están protagonizados por un niño que descubre, entre asombrado y asustado, los misterios de la vida y la muerte, del amor y la venganza, la realidad y la fantasía. RGV sostiene que esta “aldea encantada” de la infancia es el eje de las obras más importantes de Valdelomar y se contrapone a otro eje, el de la modernidad y el cosmopolitismo, que se manifiesta en sus obras menores, en las que prima el exotismo, lo irónico y lo grotesco: los cuentos “chinos” y “yanquis”, narraciones como La ciudad de los tísicos.

Acorde con esta elección RGV inicia su selección con una serie de textos autobiográficos en los que Valdelomar recuerda el mundo de su infancia: prosas, poemas, conferencias y la extensa y conmovedora carta que escribió a su hermana Jesús y que fue publicada en la revista Vesperal, en mayo de 1916, como el prólogo de libro “… La aldea encantada, que aparecerá en estos días”. Por supuesto, la segunda sección del libro está constituida por los cuentos criollos: “El caballero Carmelo”, “El vuelo de los cóndores”, “Los ojos de Judas”, “El buque negro”, etc. En las siguientes secciones se incluyen muestras de los otros tipos de relatos: cuentos andinos, cinematográficos, maravillosos, humorísticos,chinos y yanquis.

Un elemento importante en los libros de la Serie Roja de Alfaguara son los estudios sobre El autor y su obra. En esta oportunidad el ensayo de Ricardo González Vigil tiene más de 50 páginas, y en ellas el crítico analiza tanto la trayectoria vital como la obra literaria de Valdelomar, exponiendo sus propuestas acerca de los ya mencionados dos grandes ejes dentro de esta narrativa, y haciendo el deslinde entre el escritor real y su ya legendaria imagen pública de “dandy”. La aldea encantada cuenta además con un breve, pero sumamente interesante, prólogo del maestro Luis Jaime Cisneros, en el que reflexiona acerca de la prosa y el estilo de Valdelomar.


Otros textos sobre La aldea encantada: José Güich.

El autómata y otros relatos

No hay comentarios:
abril
Xavier Abril. El autómata y otros relatos (PUCP, 2008)

Continuando con su labor de rescate de importantes obras literarias, la colección El manantial oculto, del rectorado de la Universidad Católica, acaba de publicar el libro El autómata y otros relatos, una recopilación de textos narrativos escritos por el peruano Xavier Abril (1905-1990). Más conocido por su poesía surrealista, Abril es autor de la “novela poemática” Hollywood (1931) y una serie de relatos que la crítica considera entre lo más destacado de la narrativa vanguardista peruana, junto con libros como La casa de cartón de Martín Adán o Escalas melografiadas de César Vallejo.

El autómata es una novela corta que Abril escribió entre 1929 y 1930 y de la que, por mucho tiempo, se conocieron apenas algunos fragmentos publicados en revistas. Tiene solo dos personajes, Sergio y su padre (el primero, el autómata, está encerrado en un manicomio; el segundo es un alcohólico), y ambos están en el umbral entre la vida y la muerte. En los ocho capítulos de la novela, el narrador omnisciente más que contar, describe esas extrañas agonías –desde el aspecto físico de los personajes hasta sus pensamientos y emociones– apelando a recursos netamente poéticos: “El aire serpentea la lengua de la llama que es una voz, tal vez la última palabra en la cueva de los ojos.”

En el estudio prologal de este libro, Xavier Abril y la experiencia de la vanguardia, el escritor Jorge Valenzuela (responsable de esta antología) afirma que esa “concatenación de imágenes”, a pesar de sus semejanzas con el fluir de la conciencia joyceano o la escritura automática surrealista, se diferencia por la “mediación conceptual e ideológica” del autor, su cuestionamiento de “los decadentes valores de la burguesía”. Abril recurre, como Breton en Nadja, al tópico de la locura, para describir “la conciencia errática y desintegrada de los retoños de esa clase social”. Hay que recordar que este escritor formó parte del grupo de intelectuales y artistas congregados por J. C. Mariátegui en torno a la revista Amauta.

Valenzuela ha rastreado en la obra de Abril, tanto en prosa como en verso, aquellos textos en los que se cumple con la diégesis, “narración de estados o acontecimientos en el tiempo, seguida de una transformación de la situación plateada en el inicio”. Por eso ha incluido en El autómata y otros relatos un capítulo completo de Hollywood –Prosas para una dama de Europa– y fragmentos de otros dos; así como Dos relatos (1930) y una Radiografía de Charles Chaplin (1929).
(Artículo publicado previamente en La República)


El libro Poesía soñada reúne la obra poética completa de Xavier Abril.
Otros textos sobre El autómata y otros relatos: Christian Elguera, Abelardo Oquendo.

Antología general de la traducción en el Perú

No hay comentarios:
silva-santisteban
Ricardo Silva-Santisteban. Antología general de la traducción en el Perú I. Prosa: siglos XVI-XIX (Universidad Ricardo Palma, 2007)

Además de escritor, traductor y miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua, Ricardo Silva-Santisteban (Lima, 1941) es responsable de algunos de los proyectos más interesantes de nuestro medio editorial, como la colección El Manantial Oculto, de la que nos ocupamos hace poco. Uno de estos proyectos editoriales, acaso el más personal de RSS, por fin se hace realidad para los lectores con el libro Antología general de la traducción en el Perú I. Prosa: siglos XVI-XIX, primer tomo de una amplia recopilación de textos traducidos al español por peruanos o extranjeros radicados en el Perú.

Al ser nuestro país consecuencia del encuentro de culturas producido por la conquista, esta antología se inicia acertadamente con una serie de relatos y testimonios originalmente escritos en quechua y traducidos por cronistas como Juan de Betanzos, Pedro Cieza de León o Cristóbal de Molina. La mayoría de estos textos se refieren al mundo prehispánico: su historia, costumbres y especialmente mitos, desde el de Manco Cápac hasta los recopilados en Dioses y hombres de Huarochirí, libro escrito por Francisco de Ávila en 1608 y traducido por José María Arguedas en 1966.

Los textos literarios aparecen con los Diálogos de amor de León Hebreo, escritos en latín y que el Inca Garcilaso de la Vega tradujo y publicó en 1586. Aquí se reproduce íntegramente el primero de esos diálogos, además de fragmentos de otros dos; así como traducciones anónimas de obras narrativas de Alfred de Musset y Washington Irving. En el campo del ensayo, se incluyen textos de Michel de Montaigne y Joseph Joubert (traducidos por Ignacio Noboa) y una extensa sección del Laocoonte de G.E. Lessing, en la versión de Nemesio Vargas (publicada en 1895), además de fragmentos de obras de Lamartine, Voltaire, Bossuet y Michelet.

Este primer volumen se inicia con el ensayo Sobre la traducción literaria, en el que RSS confiesa sus opciones personales para el ejercicio de esta actividad: privilegiar las imágenes y el sentido de los textos sobre la sonoridad, el ritmo del lenguaje y las traducciones "literales". Son opciones con las que no todos estarán de acuerdo, pero que están basadas en su constante trabajo como traductor, reconocido por libros como Stéphane Mallarmé en castellano (1998, tres tomos), El ciervo en la fuente (1990) y La música de la humanidad (1993), y las versiones en español de obras de Pound, Joyce y Shelley, entre otros.


Otros textos sobre Antología general de la traducción en el Perú: Abelardo Oquendo.

Colección minúscula

4 comentarios:
sumalavia
Ricardo Sumalavia. Colección minúscula (Copé, 2007)

Radicado desde hace algunos años en Francia, Ricardo Sumalavia (Lima, 1968) es el escritor peruano más identificado con la narrativa breve, pues a sus tres libros de prosas y microrrelatos –Habitaciones (1993), Retratos familiares (2001) y Enciclopedia mínima (2004)– se suma su página web Gambito de peón, dedicada a la difusión del cuento breve en idioma español. Esta última labor debe ser el origen de su más reciente libro Colección minúscula. Cinco espacios de la ficción breve una amplia antología que reúne textos de 15 escritores hispanohablantes, diez de ellos peruanos.

En el prólogo, Sumalavia explica que en lugar de reunir a un gran número de autores, como hizo Giovanna Minardi en Breves, brevísimos, ha convocado a reconocidos escritores para que escojan, dentro de su propia obra, un conjunto de cuentos breves, en promedio unos 15 textos. Desde Carlos Eduardo Zavaleta (1928) hasta Mónica Belevan (1982), los seleccionados abarcan varias generaciones de escritores, destacándose aquellos que han publicado libros dedicados a la narrativa breve: Antonio Gálvez Ronceros (Historias para reunir a los hombres), Carlos Herrera (Crónicas del argonauta ciego) y Fernando Iwasaki (Ajuar funerario).

Los extranjeros convocados son el español José María Merino, el venezolano Luis Britto García y los argentinos Raúl Brasca, Ana María Shua y Andrés Neuman. Cada uno de ellos se presenta en un grupo con dos escritores peruanos (Gálvez Ronceros-Brasca-Iwasaki, por ejemplo) generándose así los "cinco espacios" mencionados en el título del libro. Lástima, Sumalavia no define ni delimita esos espacios; solamente dice que en ellos hay "algunas afinidades, preocupaciones estéticas que en algunos casos serán más obvias que en otros". Esta ambigüedad y la falta de propuestas acerca de la ficción breve y de los textos reunidos son los puntos débiles del breve prólogo y del libro en general.

El cuento corto es una forma narrativa de mucha actualidad, pues une la rapidez y la exactitud, dos de las propuestas de Italo Calvino para la literatura del tercer milenio. Gracias a la acertada selección de los autores, Colección minúscula se constituye en una muestra representativa de las diversas tendencias dentro de este género; tendencias que van desde el realismo y la temática social de los escritores de las generaciones del 50 y 60, hasta lo fantástico y libresco de los cuentos de Enrique Prochazka, César Silva Santisteban y Carlos Herrera.


Otros textos sobre Colección minúscula: adonde.com, El Comercio, José Güich, Abelardo Oquendo, Rocío Silva Santisteban, Giancarlo Stagnaro.
Entrevista: Carlos Sotomayor.

Memorias in santas

No hay comentarios:
crisologo
Roxana Crisólogo y Miguel Ildefonso (comp.) Memorias in santas. Antología de poesía escrita por mujeres sobre la violencia política (Flora Tristán, 2007)

Roxana Crisólogo (Lima, 1966) y Miguel Ildefonso (Lima, 1970), dos poetas identificados con la generación del 90, son los compiladores y responsables de Memorias in santas. Antología de poesía escrita por mujeres sobre la violencia política, libro que ya ha generado fuertes polémicas en nuestro medio literario, tan proclive a este tipo de cosas. Y no por lo complejo o problemático del tema de la antología, sino por lo arbitrario de ciertas inclusiones y exclusiones.

Desde el prólogo, ambos antologadores confiesan ciertas carencias de su trabajo: "la ausencia de voces poéticas provenientes de las provincias, a simple vista puede considerarse una de las principales limitaciones..."). Y aunque dicen que han dejado a estas poetas ("las afectadas directamente por la violencia") para otra recopilación que harán "en un futuro próximo", la autora a la que aquí dedican más páginas es la puneña Gloria Mendoza Borda, presente con dos largos poemas, uno de ellos el testimonial Muchos años después Accomarca (14 de agosto de 1985. 69 campesinos muertos entre ellos 23 niños).

Algunos detalles parecen indicar que los compiladores cedieron el control de este proyecto a las instituciones que los financiaron: el Centro Peruano para la Mujer Flora Tristán, y Demus, Estudio para la defensa y los derechos de la mujer. De ahí el exceso (tratándose de un libro breve) de los tres prólogos: uno escrito por los compiladores, otro por Carmen Ollé (poeta e integrante del Centro Flora Tristán), y por último María Ysabel Cedano, abogada y directora de Demus, Y también la presencia dominante de las poetas de la generación del 80, relacionadas con esas instituciones. Textos de algunas de ellas son precisamente los cuestionados, y con razón, por los críticos Paolo de Lima y Gustavo Faverón en sus blogs literarios.

A esas objeciones hay que sumar que ninguno de los prólogos presenta aportes sustanciales al debate sobre las representaciones literarias de la violencia; o que, como ha señalado Abelardo Oquendo, el propio planteamiento de la antología mantiene una anacrónica "división de la poesía según el sexo de quienes la escriben". De todas maneras, Memorias in santas contribuye a llamar la atención sobre algunos poemarios de interés publicados recientemente, dentro del renacimiento post CVR de la producción literaria centrada en el tema de la violencia, como Ya nadie incendia el mundo de Victoria Guerrero o Las hijas del terror de Rocío Silva Santisteban.



Poetas antologadas en Memorias in santas: Patricia Alba, Montserrat Álvarez, Violeta Barrientos, Doris Bayly, Grecia Cáceres, Esther Castañeda, Rosella di Paolo, Mariela Dreyfus, Ericka Ghersi, Victoria Guerrero, Luisa Fernanda Lindo, Isabel Matta Bazán, Gloria Mendoza Borda, Doris Moromisato, Carolina O. Fernández, Cecilia Podestá, Dalmacia Ruiz Rosas, Milagros Salcedo, Rocío Silva Santisteban, Mary Soto y Rosina Valcárcel Carnero.

En internet se encuentran los prólogos de Ildefonso y Crisólogo y de Carmen Ollé.

Otros textos sobre Memorias in santas: Gustavo Faverón, José Güich, Paolo de Lima (con segunda parte), Abelardo Oquendo, Alessandra Tenorio.

Disidentes

1 comentario:
disidentes
Gabriel Ruiz-Ortega. Disidentes. Muestra de la nueva narrativa peruana (Revuelta, 2007)

Si toda antología genera inevitablemente algún tipo de polémica, la de Gabriel Ruiz-Ortega, Disidentes. Muestra de la de la nueva narrativa peruana, básicamente una selección de cuentos (aunque incluye algunos fragmentos de novelas), lleva esa posibilidad hasta el extremo por varios motivos. En primer lugar porque el antologador no es un crítico ni un observador neutral, sino alguien que fácilmente podría figurar entre los antologados: escritor limeño (o al menos con un libro publicado en Lima) nacido después de 1974 y con un libro de narrativa publicado en los últimos 3 años. En el caso de Ruiz Ortega (Lima, 1977) ese libro es su también polémica novela La cacería (2005).

En segundo lugar están los criterios de la selección, pues a los ya mencionados (¿por qué sólo escritores limeños o publicados en Lima?) se suma la opción por un cierto tipo de narrativa que se aleje del “realismo sucio”, heredero de Bukowski y de Reynoso, que para Ruiz-Ortega “fue la tendencia narrativa que imperó mayoritariamente en los noventa” (como ha señalado Abelardo Oquendo, en la prosa de Ruiz-Ortega abundan los errores de redacción). En otras palabras, de esta “muestra de la nueva narrativa peruana” quedan excluidos, sin importar la calidad de sus relatos, autores como Diego Trelles (Lima, 1977), Julio César Vega (Lima, 1976) o Sergio Galarza (Lima, 1976).

Ruiz-Ortega enfoca entonces su trabajo sólo en un sector limitado de nuestra narrativa joven, en aquellos autores “disidentes” del realismo sucio de los años 90 (¿no es más bien el realismo sucio una disidencia ante la narrativa tradicional?) y que han publicado sus primeros libros en editoriales también jóvenes. El primer grupo de estos autores es el vinculado a la editorial estruendomudo: Luis Hernán Castañeda (1982), Johann Page (1979), Edwin Chávez (1984). A ellos se suman Alexis Iparraguirre(1974) y Carlos Gallardo (1983), aunque este último ha sido inexplicablemente excluido de la antología. Son autores con propuestas claramente vinculadas y signadas, según Ruiz-Ortega, “por la exploración de un mundo poquísimas veces tratado en nuestra literatura: el mundo del escritor y su acto creativo”.

Otro grupo de antologados es el de aquellos autores que para marcar su disidencia con respecto a la narrativa peruana de los 90 “se han valido de fuentes literarias foráneas como base principal de sus trabajos": Christopher van Ginhoven (1979), Ezio Neyra (1980), Claudia Ulloa (1979) Carlos Yushimito (1977), Susanne Noltenius (1974) y Augusto Effio (1977). Un tercer grupo es el de aquellos narradores que han logrado crear un “vitalismo con sentido” mediante “el uso inteligente del humor, la mirada introspectiva y un marcadísimo cuidado por el lenguaje”: Víctor Falcón (1979), Pedro Llosa (1975), Miguel Ruiz (1977), Antonio Moretti (1977) y Leonardo Aguirre (1975). Menos fáciles de ubicar en alguna tendencia resultan Daniel Soria, Juan Manuel Chávez (1976), Daniel Alarcón (1977), Santiago Roncagliolo (1974) y Marco García Falcón (1970).

No obstante nuestros reparos, Disidentes tiene la gran virtud de llamar la atención sobre la interesante renovación que se está produciendo en la narrativa peruana, y sobre la gran cantidad de novelas y libros de cuentos que están publicando nuestros escritores jóvenes. Y si bien se le puede cuestionar a Ruiz-Ortega tanto las ausencias de algunos narradores como las marcadas deficiencias del prólogo y exageraciones de las breves notas de presentación de cada autor, hay que reconocer su competencia como lector, pues la mayoría de los textos que ha seleccionado son de calidad ya reconocida (relatos ganadores de premios literarios, cuentos incluidos en libros bastante comentados) y verdaderamente “antologables”.


Otras reseñas de Disidentes: Alonso Cueto, La vaca profana, Jack Martínez y Abelardo Oquendo además de la entrevista y la serie de artículos (1, 2, 3, 4, 5) de Francisco Ángeles en la revista virtual El Hablador. Gabriel Ruiz-Ortega tiene un blog llamado La fortaleza de la soledad.

El pacto con el diablo

No hay comentarios:
gutierrez
Miguel Gutiérrez. El pacto con el diablo. Ensayos 1966-2007 (San Marcos, 2007)

El reconocido novelista Miguel Gutiérrez (Piura, 1940) es también un muy buen ensayista y crítico literario. Se inició en esta actividad en los años 60, con una serie de polémicos artículos publicados en la revista del Grupo Narración y escritos desde una perspectiva estrictamente marxista. Este enfoque llegaría a su punto más radical en Generación del 50. Un mundo dividido (1988), balance del aporte de ese grupo de escritores e intelectuales peruanos. Desde entonces Gutiérrez ha publicado una decena de libros de crítica literaria, a los que ahora se suma su antología personal El pacto con el diablo. Ensayos 1966-2007.

Son 27 los textos reunidos en esta antología, y la mayoría de ellos analizan una novela, la obra de una novelista o la producción de novelas en un cierto contexto histórico. De ahí que las secciones más extensas del libro estén dedicadas a novelistas peruanos y extranjeros, respectivamente. En la primera figuran ensayos sobre Joyce, Kafka, Onetti y Faulkner; en la segunda sobre Arguedas, Ribeyro, Vargas Llosa, Bryce y un buen número de autores de las siguientes generaciones. En la tercera y última se incluyen textos más personales, en los que Gutiérrez reflexiona sobre su propia narrativa.

Destacan claramente en el conjunto los dos extensos ensayos dedicados a la Narrativa de la guerra, ( I: 1980-2006, II: La novela (1ra parte) y II: La novela (2da parte) ) que ocupan 90 de las 560 páginas del libro. Gutiérrez realiza en ellos un informado y detallado balance de los cuentos y novelas que hacen referencia a "la guerra interna... de la década del 80 y primeros años del 90". No falta el análisis de las novelas más exitosas y reconocidas (La hora azul y Abril rojo), pero la opción del ensayista es por libros como Rosa Cuchillo de Oscar Colchado, Retablo, de Julián Pérez, y dos que él califica de marginales: Incendiar la ciudad de Julio Durán y Ciudad enferma de Rafael Inocente.

El pacto con el diablo es un amplio y acertado resumen de la trayectoria ensayística de Miguel Gutiérrez, pues reúne sus textos más polémicos –Mito y aventura en La casa verde, Ribeyro y su poética del cuento– con aquellos otros de madurez, en los que lo ideológico se armoniza mejor con lo literario, como en La novela, un fabular incesante. Además, estos ensayos proporcionan valiosas claves para entender la propia obra narrativa de Gutiérrez. Es el caso de Esteban Dédalus, un héroe transgresor, texto que no puede dejar de relacionarse con los temas y personajes de la novela El viejo saurio se retira (1969).


En internet se puede leer el prólogo del libro, además de los ensayos Narrativa de la guerra I: 1980-2006, Narrativa de la guerra II: La novela (1ra parte) y Narrativa de la guerra II: La novela (2da parte). También las reseñas de Ricardo González Vigil, Olga Rodríguez y Carlos Villanes; y las entrevistas de Gonzalo Pajares y Carlos M. Sotomayor con Miguel Gutiérrez.

Lo mejor del 2006

No hay comentarios:


Hay consenso en que los libros más importantes publicados durante el 2006 en nuestro país son Guerra a la luz de las velas de Daniel Alarcón y Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa. El primero es seguramente el más auspicioso debut literario en muchos años; el segundo la ratificación de la calidad de la obra de uno de nuestros mayores narradores del siglo XX.

La lista que sigue no es precisamente de los mejores libros del año (eso siempre queda a criterio personal), pero sí de los más importantes, los que recibieron más comentarios y elogios de la crítica.


Novela:

1 Travesuras de la niña mala. Mario Vargas Llosa (Alfaguara).

2 El fondo de las aguas. Peter Elmore (Peisa).

3 Abril rojo. Santiago Roncagliolo (Alfaguara).

4 La segunda visita de William Burroughs. Carlos Calderón Fajardo (F.E. de San Marcos).

5 Órbitas. Tertulias. Mirko Lauer (Hueso Húmero).



Cuento:

1 Guerra a la luz de las velas. Daniel Alarcón (Alfaguara).

2 Danzantes de la noche y de la muerte. Edgardo Rivera Martínez (Alfaguara).

3 El pez que aprendió a caminar. Claudia Ulloa (estruendomudo)

4 El mascarón de proa. José Güich (Mesa Redonda)

5 El sentido de los límites. Carlos Schwalb Tola. (RSE)



Poesía:

1 Banderas detrás de la niebla. José Watanabe (Peisa)

2 Hospital. Pablo Guevara (San Marcos)

3 Aunque es de noche. Marco Martos (Hipocampo)

4 Simulación de la máscara. Tulio Mora (Hora Zero)

5 Octubre. Manuel Fernández (estruendomudo)



Antologías, obras completas, ensayo:


1 Toda la sangre. Gustavo Faverón, compilador (Matalamanga)

2 Poesía soñada. Xavier Abril (F. E. de San Marcos)

3 Cinco historias de mujeres y otra sobre Tamara Fiol. Miguel Gutiérrez (F. E. del Congreso)

4 En la comarca oscura. Chueca, Güich y López Degregori (U de Lima)

5 Narrativa completa. Clemente Palma (Rectorado de la U. Católica)


.

Cinco historias de mujeres y otra sobre Tamara Fiol

No hay comentarios:

Miguel Gutiérrez. Cinco historias de mujeres y otra sobre Tamara Fiol (FEC, 2006)

Miguel Gutiérrez (Piura,1940) ha escogido a los personajes femeninos de sus novelas como eje del libro Cinco historias de mujeres y otra sobre Tamara Fiol, una antología personal que reúne fragmentos de seis novelas y que abarca más de 40 años de su producción literaria. El más antiguo de los textos seleccionados es Monólogo de Blanca –fragmento de su primera novela El viejo saurio se retira (1968), ambientada en la Piura de los años 60–, en que el autor reproduce, sin interrupciones de ningún tipo ni signos de puntuación, el peculiar discurso de una solterona ante su amante secreto, un adolescente que además es su sobrino.

Este monólogo –que ya fuera incluido, con el título de Ejercicios espirituales, en la antología Narrativa peruana 1950/1970 (1973)– anuncia varias de las características de los relatos incluidos en el libro. En primer lugar, que se trata de textos “completos” (no editados) que cuentan la historia de algún personaje femenino. También el carácter transgresor de estas mujeres que “desbordan las convenciones del género y se apartan del estereotipo fijado por la sociedad para ellas”, como se afirma en el prólogo del libro. Y, por último, que estos textos demuestran la versatilidad y el dominio de las técnicas narrativas alcanzados por Gutiérrez en sus novelas.

Del monólogo faulkneriano se pasa al romancero popular con el relato El cantar de la Zarca, “una de las historias más admirables que podamos hallar en la narrativa peruana y latinoamericana” (según el crítico Ricardo González Vigil), extraído de la novela La destrucción del reino (1992). Aquí se cuenta la vida de una mítica piurana, una “capitana de bandoleros” conocida como la Zarca por el color azul de sus ojos, desde su nacimiento en un establo (amamantada por una chiva y una cerda) hasta su muerte a manos del bandolero Carmen Domador, su rival y amante. Toda la narración se hace siguiendo y comentando las coplas de un anciano trovador popular.

Con esta historia de violencia social y trasfondo histórico ya estamos en el universo narrativo más propio a Gutiérrez, el que alcanzó su mejor expresión en La violencia del tiempo (1991), considerada en una encuesta entre escritores, editores y críticos como la más importante de la literatura peruana del decenio de los 90. De ese libro se extrae La leyenda de Visitación Cabrera, ambientada también en Piura, pero en los años de la ocupación chilena. Además, la antología incluye los relatos El acompañante insólito de Babel, el paraíso (1993); y Muerte de Xóchitl, de El mundo sin Xóchitl (2001), aunque este último se salga de las propuestas del libro, pues su verdadero protagonista es Wenceslao, hermano y amante de la adolescente Xóchitl.

Cierra el libro el relato Juventud de Tamara, fragmento de la novela inédita Confesiones de Tamara Fiol, que cuenta, a partir de una conversación telefónica, la vida de una izquierdista y feminista limeña. Formalmente mucho menos lograda (se nota que aún está en etapa de corrección), el interés de esta historia parece radicar en las revelaciones acerca de conocidas personalidades de la izquierda peruana. Cinco historias de mujeres... es una buena antología y una destacable contribución del Fondo Editorial del Congreso a la difusión de la narrativa de Miguel Gutiérrez, escritor reconocido por la crítica (más allá de toda polémica literaria) como uno de los mayores novelistas peruanos de la actualidad.

.

Breves, brevísimos

No hay comentarios:

Giovanna Minardi. Breves, brevísimos (Santo Oficio, 2006)

La investigadora italiana Giovanna Minardi (Palermo, 1958) continúa sus controvertidas aproximaciones al cuento peruano con el libro Breves, brevísimos. Antología de la minificcion peruana, un recuento de obras y autores relacionados con este peculiar género. Y aunque Minardi hace referencia repetidas veces a la “escasa atención que ha merecido este género literario en el Perú”, su antología logra reunir más de un centenar de textos tanto de autores esenciales de la historia literaria peruana (el Inca Garcilaso, Palma, Vallejo, Valdelomar, Ribeyro, Arguedas) como de escritores de la actualidad: Luis Loayza, Guillermo Niño de Guzmán, Fernando Iwasaki, Carlos Herrera, entre otros.

Para pasar de la escasa producción a la abundancia de textos y autores (casi 50) seleccionados, Minardi apela a varios recursos. Uno de ellos es extraer relatos breves insertos en libros mayores, como la historia de Pedro Serrano que el Inca Garcilaso interpola en sus Comentarios reales. Otro recurso es la inclusión de textos que no corresponden exactamente a la definición de cuento corto: un par de Prosas apátridas de Ribeyro; poemas o fragmentos de poemas, como los dos de Antonio Cisneros extraídos del poemario Como higuera en un campo de golf; una breve sección dedicada a la Literatura oral popular y hasta “chistes” de temática erótica, como “Escuchando tras la pirca”, de Sócrates Zuzinaga.

Pero lo más sorprendente es el carácter de inéditos de muchos de los textos seleccionados. Al parecer Minardi ha solicitado a un grupo de escritores, amigos o conocidos suyos, que le proporcionen cuentos breves expresamente para ser incluidos en el libro. Una práctica poco ortodoxa, tratándose de una antología que quiere abarcar toda la historia de la literatura peruana; y que se comprueba en la sección Dialogando con los escritores, en la que 12 de los antologados –en su mayor parte autores de textos inéditos– responden a tres preguntas sobre minificción.

Como consecuencia de esa práctica, hay en la antología ausencias inexcusables, como la de Ricardo Sumalavia, actualmente uno de los más importantes y entusiastas impulsores del cuento breve en nuestro país, tanto por la calidad de su labor creativa –su libro Enciclopedia mínima (2004) está integrado únicamente por cuentos cortos, muchos de ellos “antologables”– como por la difusión de este tipo de textos que realiza en su blog Gambito de peón. A esta notoria ausencia se pueden sumar muchas otras. Señalaríamos las de Gamaliel Churata, Gregorio Martínez y Enrique Prochazka.

En el prólogo, el ensayo Ars breve, vita longa (también breve), Minardi da algunas características de lo que ella considera minificciones: textos de una extensión menor a 500 palabras y que puedan ser catalogados como cuentos, relatos, parodias, aforismos, parábolas, greguerías o adivinanzas; una definición demasiado abierta y que incluiría casi cualquier prosa breve. Salvo por el valor de algunos de los autores y textos antologados, Breves, brevísimos resulta un libro sumamente cuestionable y que no contribuye a recuperar la imagen de Minardi de la polémica académica generada en torno a su libro La cuentística de Julio Ramón Ribeyro (2002).