tag:blogger.com,1999:blog-7556765.post834018591854554474..comments2007-11-08T14:45:11.865-05:00Comments on Libros: Un millón de solesJavier Ágredahttp://www.blogger.com/profile/01851156812378926104noreply@blogger.comBlogger2125tag:blogger.com,1999:blog-7556765.post-35973708935051897492007-11-08T14:45:00.000-05:002007-11-08T14:45:00.000-05:002007-11-08T14:45:00.000-05:00Si bien es cierto, que Benavides se aleja un poco ...Si bien es cierto, que Benavides se aleja un poco de su personaje principal, otorgando protagonismo a otros; a mi opinión es una novela elaborada y la narrativa de Benavides me agrada mucho.<BR/><BR/>Un saludo Javier.Gabrielahttp://www.blogger.com/profile/02084976129488845956noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-7556765.post-52444159122974681952007-11-07T11:14:00.000-05:002007-11-07T11:14:00.000-05:002007-11-07T11:14:00.000-05:00Aquellos que piensan encontrarse con una crónica f...Aquellos que piensan encontrarse con una crónica fiel a los hechos, pueden irse olvidando de "Un millón de soles", la novela de Jorge Eduardo Benavides,<BR/>en cuya preparación afirma haber empleado casi tres años. Como el propio autor lo afirmó en el acto de presentación de su libro, debe entenderse que se trata de un <BR/>trabajo de ficción. Por ello no se le puede reprochar haberse tomado ciertas libertades, como la inclusión del capitán Montesinos, el suicidio de uno de los <BR/>ministros luego de la caída de Velasco, etc. El modelo tiene ciertos puntos comunes con "Conversación en la Catedral": en lugar de dos personas bebiendo en un bar del Rímac, en la novela de Benavides tenemos a un cuarteto de militares jugando una partida de poker. El novelista hace uso de la prerrogativa que tiene para cambiar nombres, añadir supuestos diálogos y reuniones, incluir personajes no históricos, y demás artificios que son precisamente lo que distinguen a una novela de un reportaje. Lo que no se le puede perdonar es que, al emplear nombres y lugares reales, lo haga con tal descuido que no parece que realmente hubiera investigado las cosas tal como afirma.<BR/>Así, tenemos que en la página 45 indica que "el Gobierno Revolucionario (...) había <BR/>tomado el control del IPD". El IPD no existía, recién se creó en 1,981, es decir cuando Velasco no solo había sido depuesto, sino que estaba muerto. Lo que había era el Consejo Nacional del Deporte, transformado por el propio Velasco en el INRED.<BR/>Otro error imperdonable es haber confundido la tendencia política de las centrales sindicales. Cuando ocurre una reunión de los directivos con "Ya sé que la CGTP de los apristas todavía tiene mucha fuerza..." (pág. 181), "el dirigente de la CTP pertenece a la línea más radical de la izquierda..." (pág. 312). El error se repite en la pág. 286, y no son errores de imprenta, hay que aclararlo. Cualquier peruano sabe<BR/>que es al revés.<BR/>Asimismo, luego de hablar sobre la manifestación de Miraflores, posteriormente hay una "reunión" en la que se discute dicha manifestación: en esa misma escena se habla de la expropiación de los medios de prensa que debería realizarse para el 28 de <BR/>julio. Pero, Sr. Benavides, si precisamente la manifestación del 29 de julio de 1,974 fue por haberse producido la toma de los medios. Es decir, invirtió Ud. los hechos: primero la protesta y después el motivo que la originó. Se nota una falta de seriedad <BR/>investigativa verdaderamente alarmante en la confección de la obra.<BR/>Otra de las cosas que se podrían reprocharle a esta novela es la desaparición de<BR/>Velasco al final de la novela. No hay un retrato del dictador en los últimos días del poder. Son los personajes secundarios los que toman la acción en sus manos, <BR/>incluida la dramática aparición de un recaído general "Ravines". No se menciona la pérdida de la pierna de Velasco, tal vez por temor a especular. También se muestra el autor temeroso al no tratar los posibles planes de Velasco respecto a Chile.<BR/>En resumen, terminada la lectura, uno tiene la impresión de que la gran novela de ficción sobre el septenato aún no ha sido escrita. Pero esta es, por supuesto, mi opinión.Anonymousnoreply@blogger.com