La voluntad del molle


Hace exactamente diez años la antropóloga Karina Pacheco (Cusco, 1969) hizo su debut literario con la novela La voluntad del molle (2006), un extenso relato que abordaba el tema de la violencia política en el Perú de las últimas décadas del siglo XX; pero desde una perspectiva diferente, uniendo el melodrama con una documentada reflexión social. La novela obtuvo elogiosos comentarios críticos, y Pacheco continuó trabajando su obra con un ritmo sorprendente: desde entonces ha publicado otros siete libros, entre novelas y conjuntos de cuentos, que la han convertido en una de las más importantes narradoras peruanas de la actualidad. Recientemente el Fondo de Cultura Económica ha reeditado esa ópera prima, esta vez con un prólogo del escritor e historiador Fernando Iwasaki y una coda testimonial de la propia autora.

La voluntad del molle cuenta la historia de las hermanas cusqueñas de clase “alta”, Elena y Elisa. Ellas descubren, a la muerte de su madre, un baúl con cartas y documentos que revelan una serie de secretos familiares y la existencia de un hermano materno (Javier) del que ellas nada sabían. Al ir tras las huellas de ese hermano descubrirán toda la injusticia y la violencia —Javier fue militante senderista y murió muy joven— que rodean al amable mundo cusqueño en que viven. Como señala Gustavo Faverón en su antología Toda la sangre, en las ficciones narrativas los personajes subversivos suelen partir de una "filiación natural problemática" para llegar al "precipicio de la afiliación" partidaria. La voluntad del molle desarrolla solo la primera parte del proceso —el problemático origen de Javier—, poniendo siempre en relieve las emociones de las protagonistas.

El mayor acierto de Pacheco es la incorporación a este relato, y sin que pierda su carácter de melodrama eminentemente femenino, de una diversidad de temas a través de las historias de personajes secundarios como la tía Julia (racismo), la abuela Gema (prejuicios y autoritarismo) o la anciana Matilde (pobreza extrema). Al respecto, Fernando Iwasaki, en el ya mencionado prólogo, afirma que “esta novela podría ser un prolijo tratado de estratificación andina, de no ser porque Karina Pacheco empuña su bisturí literario para destripar sociológicamente a la familia tradicional cusqueña y así extraer sus cinismos, prejuicios, iniquidades, mentiras y vilezas”.

Con este recurso se logra superar los problemas de otras novelas que han abordado la violencia política desde el melodrama, como La hora azul (2005) de Alonso Cueto. Casi sin personajes secundarios, Cueto multiplica los roles de sus protagonistas, llegando a hacer que en esa novela padre e hijo se enamoren de una misma mujer. Pacheco evita esos retorcimientos de la trama y también los excesos costumbristas; y a pesar de ambientar su novela en el Cusco no abusa de los elementos de "color local" (fiestas tradicionales, lugares turísticos), abundantes en otras novelas de temática similar.

En la coda de esta edición de La voluntad del molle —el ensayo titulado “En la tierra más negra y fértil”—, la autora revela algunos detalles sobre el origen de esta su primera novela: “A través de Elena, esa madre que construyó otra vida sin que el resto de su familia asumiera el coraje para indagar en ella, pensaba también en el país que habitamos y que nos habita con sus luces y sombras, con sus vidas dobles…”. Y sobre el proceso mismo de su escritura: “De repente, del cajón más recóndito de los sentidos surgían personajes y situaciones que cinco minutos antes no hubiera imaginado… Y seguía escribiendo, sin darme cuenta de que así como Elena y Elisa escarban dolorosamente en el baúl que dejó su madre, yo estaba escarbando en mis propias preguntas”.