La redacción no se improvisa

Manual para escribidores


Los bajos rendimientos de los estudiantes peruanos en las pruebas de comprensión de lectura son noticia frecuente en nuestros medios. Lo que esos medios no dicen es que la noticia los afecta también a ellos mismos: las deficiencias en el manejo del lenguaje se dan tanto entre los lectores como entre los redactores. Algo que se puede comprobar fácilmente leyendo nuestros diarios o publicaciones de cualquier tipo; especialmente las páginas web, siempre llenas de “horrores” de redacción. Por eso resultan necesarios libros como el recién publicado La redacción no se improvisa. Guía para lograr textos de calidad (Artífice, 2016) del periodista y docente universitario Jesús Raymundo.

El libro se enfoca directamente en las dudas que puedan surgir al momento de redactar. El primer capítulo es “Normas de ortografía”, y se inicia con la acentuación, pero no de las palabras comunes y según su tipo (agudas, graves, etc.), sino con la acentuación diacrítica en los demostrativos “este”, “ese” y “aquel”, un tema que tiene dividida a la comunidad hispanohablante. Siguen acápites dedicados al uso de las mayúsculas en los nombres propios (que también es un tema difícil) y al de los símbolos; y todo un capítulo (de los cuatro que conforman el libro) sobre las diversas formas de expresiones numéricas: ordinales, cardinales, romanos, millares, decimales, etc. Los otros dos capítulos son “Signos de puntuación” y “Pautas de redacción”.

Una virtud, que también puede convertirse en un defecto, es el carácter eminentemente práctico del libro: resuelve las dudas yendo a lo seguro, sin detenerse a explicar los problemas que hay detrás. Por ejemplo, en el ya mencionado caso de la tilde diacrítica de los demostrativos, Raymundo simplemente dice “No llevan tilde”, cuando en realidad la Real Academia Española (RAE) dice: “La recomendación general es, pues, la de no tildar nunca estas palabras”. Una recomendación, no una norma. En otros casos se peca de excesiva sumisión a los dictados de la RAE, como en el uso del signo “%”. Raymundo, siguiendo a la RAE, afirma que debe haber un espacio entre el número y el signo (7 %). Sin embargo, todos sabemos que, por tradición, nadie usa ese espacio. Basta con tomar cualquier ejemplar de El Comercio o La República para comprobarlo. En este caso, como en muchos otros, el uso se ha impuesto sobre la norma.

A los múltiples detalles de ese tipo, se suma el que Raymundo se haya enfocado casi exclusivamente en los aspectos de ortografía y tipografía, dejando de lado otros tan o más importantes, como los gramaticales o los semánticos. Nos hubiera gustado, por ejemplo, encontrar aquí algunas recomendaciones sobre concordancia o el uso del subjuntivo, pero esos temas no son abordados aquí. Es más, el propio Raymundo parece tener problemas con la concordancia, como se puede apreciar en: “Tus crónicas periodísticas, ¡qué bien redactados!, son las mejores que he leído” (p. 57) y “No se acepta la formación del plural de sustantivos añadiendo ‘es’ porque son considerados usos anticuados” (p. 115).

En el prólogo, el periodista y escritor Eloy Jáuregui afirma que este libro “es más que un conjunto de preceptos y recetas, un pretexto para vigorizar el nexo: escritura, abstracción, comprensión”. Y efectivamente,el principal aporte de La redacción no se improvisa está en el énfasis que pone en el orden y la claridad de las ideas que debemos tener antes de emprender la redacción de cualquier tipo de texto. Esperemos que en las próximas entregas de esta muy útil guía se incorporen los temas gramaticales señalados.