Adormecer a los felices

Los cuentos de Diego Trelles


El escritor Diego Trelles (Lima, 1977) alcanzó el reconocimiento, tanto dentro como fuera de nuestro país, con la novela Bioy (2012), ganadora del Premio Internacional Francisco Casavella y finalista del prestigioso Premio Rómulo Gallegos. Se trataba de la segunda novela de Trelles, quien había debutado en el género con El círculo de los escritores asesinos, un relato fallido y centrado en el mundo de los escritores. Mucho más interesante resulta su primer libro de cuentos, Hudson el redentor (2001), que ahora releemos en forma conjunta con su segunda incursión en la narración breve, el libro Adormecer a los felices (2015).

Hudson el redentor

Son siete los relatos reunidos en este libro y todos ellos giran en torno a un grupo de adolescentes, amigos del barrio de Magdalena. En los diferentes relatos vemos a estos jóvenes (a veces como protagonistas, a veces como personajes secundarios), inmersos en la pobreza y la violencia urbana (pandillas, drogas, delincuencia) y, en ese contexto, enfrentar todas las experiencias propias de la adolescencia. En “El ritual del cómputo”, el Chato hace, para impresionar a Laurita, su primera incursión en el peligroso callejón en el que venden drogas. En el siguiente cuento, leemos directamente el “diario” de Laurita. Hudson, el intelectual del grupo, toma su nombre del bohemio actor Hudson Valdivia.

Evidentemente el modelo narrativo de este libro es Los inocentes (1961) de Oswaldo Reynoso, esa ya legendaria primera aproximación del realismo urbano peruano al universo adolescente. Como Reynoso, aquí Trelles logra recrear literariamente la forma de hablar de los jóvenes limeños, incluso empleando el vocabulario más lumpenesco. A ello se suma la unidad del conjunto, la forma en que vemos evolucionar a los personajes (desde su infantil inocencia hasta, en algunos casos, la irreversible caída en el mundo de las drogas); en suma (y a pesar de la debilidad de algunos relatos) un buen libro de cuentos

Adormecer a los felices

Catorce años después, Trelles nos entrega este segundo libro de cuentos, mucho más diverso que el primero. Ya no hay unidad de ambiente ni de personajes, pero todo el conjunto está articulado en torno a dos temas. El primero es la violencia, especialmente la violencia política que padeció el Perú en las décadas pasadas. Al respecto son bastante explícitos los cuentos “Nunca he sabido cómo hacer para odiarla” y “El azar de Melody”, sobre los abusos de la represión gubernamental. El segundo tema es la crítica a cierto tipo de escritores; como en “Los farsantes” un irónico relato acerca de las miserias de algunos escritores limeños.

Resulta curioso este insistente retorno de Trelles a esta vertiente del tema “literario”. Incluso en Bioy, el interesante retrato de la violencia en el Perú planteado en la primera mitad del libro se pierde en la segunda, cuando la narración da un giro hacia las disputas y discusiones entre jóvenes aspirantes a escritores, el tema de la novela El círculo de los escritores asesinos. Igual sucede en este libro de cuentos, en el que los relatos sobre la violencia (aun sin alcanzar los niveles de Hudson el redentor), son muy superiores a los de temática “literaria”.