El gol de la muerte



El año 1964 fue especialmente turbulento para el Perú. Los precios de las subsistencias se disparaban y el descontento crecía en el país, con huelgas de bancarios, metalúrgicos y universitarios. En ese contexto se produjo la mayor tragedia de la historia del fútbol peruano; la muerte de más de 300 personas en el Estadio Nacional, a consecuencia de los disturbios producidos durante un partido entre las selecciones de Perú y Argentina. Todo lo relativo a ese trágico partido y sus protagonistas es rememorado por el periodista Efraín Rúa (Lima, 1954) en el libro El gol de la muerte. La leyenda del negro Bomba y la tragedia del Estadio Nacional (Ruta Pedagógica, 2014).

El partido se jugó el 24 de mayo de 1964, como parte de un certamen sudamericano realizado en Lima. El equipo peruano estaba integrado por Héctor Chumpitaz, Kilo Lobatón, Javier Castillo y Armando Lara, entre otros. En el argentino figuraban el arquero Cejas, Perfumo, Manfredi y Mallea. Ante un estadio lleno, y con un público enfervorizado, el equipo argentino estaba ganando por 1-0. Poco antes de finalizar el partido, Lobatón marcó el gol del empate; pero las airadas protestas de los jugadores argentinos hicieron que el árbitro uruguayo Ángel Eduardo Pazos anulara ese gol, ante las protestas generalizadas del público. Fue entonces que hizo su ingreso a la cancha un espectador (Víctor Vásquez Campos, el “negro Bomba”) para agredir a Pazos.

Ese fue el inicio de la gran tragedia, como cuenta detalladamente Rúa. Pronto se lanzaron otros espectadores a la cancha, para agredir al árbitro o a los jugadores argentinos, los que fueron reprimidos con bastante crueldad, incluso con perros policías. En este punto una parte de los espectadores, los más cautelosos decidieron salir del estadio. Entre ellos estaban algunas personalidades del mundo futbolístico, como Roberto Challe y Humberto Martínez Morosini, cuyos testimonios personales enriquecen esta valiosa crónica. Finalmente, sintiéndose amenazados por la multitud, los policías lanzaron bombas lacrimógenas a las tribunas, ante lo cual la gente intentó salir en estampida del estadio, lo que produjo los centenares de muertes.

Las páginas más emotivas de El gol de la muerte son las que describen estos dramáticos momentos a partir de los recuerdos de algunos de los sobrevivientes: “La masa humana me llevó hasta la puerta. Quise regresar y no pude. Caí en las gradas. Sobre mí cayó un joven con la cara ensangrentada y que no podía respirar porque tenía las costillas rotas. Él fue quien me salvó: me cubrió con su cuerpo y soportó todas las pisadas. Cuando la puerta se abrió, la gente salió pasando por encima de nosotros. Arrastrándome logré salir a la calle. El que me cubrió con su cuerpo quedó en las gradas”.

Efraín Rúa —autor del reconocido libro El crimen de la Cantuta— estructura un relato fluido y a la vez un logrado retrato de la época, a través de la reconstrucción de las vidas de algunos de los protagonistas de estos trágicos sucesos: el negro Bomba, Kilo Lobatón, el comandante De Azambuja (policía encargado de la seguridad del estadio). Con todo ello (a lo que se suma una interesante serie de fotografías), El gol de la muerte resulta una lectura sumamente interesante y reveladora.