Alicia, esto es el capitalismo


Profesor de Literatura Latinoamericana en Hobart and William Smith Colleges (New York), Carlos Villacorta Gonzales (Lima, 1976) se hizo conocido en los años noventa, como uno de los miembros del grupo poético Inmanencia. Ha publicado tres poemarios y varias antologías de poesía; pero recientemente ha dado el salto a la narrativa, con la novela Alicia, esto es el capitalismo (Intermezzo Tropical, 2014). Un retorno a la problemática Lima de los noventa, a través de la historia de una pareja de jóvenes (el Tigrillo y Alicia, provenientes de barrios populosos) que se inician en la vida laboral.

La intención del autor es mostrarnos los aspectos más duros e inhumanos del llamado “capitalismo salvaje” que se comenzó a implantar entonces en nuestro país. Las paupérrimas condiciones de trabajo (Tigrillo es ayudante de cocina en Pizza Jat; Alicia, maquilladora de cadáveres) son descritas con una minuciosidad que remite al más radical realismo urbano de los años cincuenta (Congrains, por ejemplo). Además, casi toda la narración se basa en los diálogos de los protagonistas con sus compañeros de trabajo, por lo que la novela siempre remite a esos ámbitos.


Lamentablemente, con este énfasis en lo inhumano del trabajo de los más pobres, Villacorta Gonzales deja de lado todos los otros elementos de la novela: casi no hay trama, los personajes no evolucionan y, lo peor de todo, se nos cuenta muy poco de la relación entre Alicia y el Tigrillo, que debería ser uno de los ejes del relato. En las antípodas de los excesos retóricos y simbólicos de las “novelas de poetas”, Alicia, esto es el capitalismo nos recuerda que el “realismo fotográfico” nunca ha sido una buena opción literaria.