El poema argumentativo de Wáshington Delgado



El crítico Camilo Fernández Cozman (Lima, 1965) está dedicado desde hace más de veinte años al estudio académico de la poesía peruana del siglo pasado. Doctor en Literatura y miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua, ha publicado libros sobre Westphalen, Moro, Eielson, Varela, Hinostroza y Watanabe, entre otros. Su más reciente libro es El poema argumentativo de Wáshington Delgado (Ornitorrinco, 2013), en el que a partir de la obra de Delgado (1927-2003), hace un balance de las tendencias poéticas dentro de la brillante generación peruana del cincuenta.

Son seis las tendencias encontradas por Fernández, y van desde la instrumentalización política del poema (Romualdo, Valcárcel) hasta la neovanguardia nutrida del legado simbolista (Eielson, Sologuren). Delgado estaría en una línea que recoge los aportes de la generación española del 27 “incorporándoles una buena dosis de cotidianidad narrativa”. Pero lo que lo diferencia de otros autores afines (Rose, por ejemplo) es su carácter eminentemente argumentativo, pues en su obra siempre el yo poético (“locutor” según la terminología aquí empleada) estaría tratando de persuadir e influir al lector (“alocutario”).

Fernández aborda dos poemarios –Para vivir mañana (1961) y Cuán impunemente se está uno muerto (2003)– empleando su ya conocida metodología, basada en el análisis retórico y de la “visión del mundo del autor”, y la minuciosa revisión de la bibliografía existente. Y en este caso también se suma el estudio de dos importantes libros de crítica escritos por Delgado: Historia de la literatura republicana (1980) y Literatura colonial: de Amarilis a Concolorcorvo (2002).