Puro cuento


En el libro Puro cuento (Fauno, 2012), Alberto Gálvez Olaechea reúne una serie de relatos que tienen como tema común la difícil vida en las prisiones de Lima. Como se sabe, Gálvez Olaechea cumple desde hace 25 años una condena por ser parte del MRTA, y desde la prisión ha escrito y publicado (después de su renuncia al partido, en 1992) estos cuentos, así como el libro de ensayos Desde el país de las sombras (2009), con la misma temática.

Por supuesto, los cuentos más interesantes son los de carácter testimonial, como “El chato”, sobre la torturas en los interrogatorios a los presos políticos. En ellos el mayor acierto el autor es dejar de lado los detalles “exteriores” de los sucesos para centrarse en los cambios en la subjetividad del protagonista. En la misma línea están los pequeños relatos de la segunda parte del libro (“Celda”, “Patio”, “Paila”) y los cuentos “Motín” y “Obsesión”, el más extenso y ambicioso del conjunto. Aunque en este último, cercano al ensayo, las propuestas centrales del libro (mostrar las “huellas” que deja la experiencia de la prisión) se exponen de una manera demasiado programática.

Gálvez Olaechea aborda también otros ámbitos del mundo de las cárceles limeñas, como el de los delincuentes comunes en “Ajuste de cuentas”, o el de las reclusas en “Sonata en mí”. Ambos cuentos muestran también la versatilidad del autor, pues el primero está escrito en el lenguaje lumpen de los delincuentes, mientras que el segundo está formado por las reflexiones de una mujer culta, lectora de Kundera y Durrell. Sin dejar de ser polémico y cuestionable en algunos aspectos, Puro cuento resulta un muy buen libro de relatos.

Se puede leer el cuento "El Chato" en la página web Wayra al día.