Obsesión


Hace tres años la abogada y escritora Alina Gadea (Lima, 1966) hizo un promisorio debut literario con la novela Otra vida para Doris Kaplan, una mirada al mundo de la niñez y adolescencia de una limeña de clase alta. Cambiando radicalmente de tema y ambientes, Gadea acaba de publicar su segunda novela, Obsesión (Altazor, 2012) la oscura y trágica historia de amor del psiquiatra Marcelo Durand y su joven paciente Yvonne d’Argent.

A pesar de der una novela corta, se relatan en forma paralela las historias sentimentales de ambos protagonistas. Durand es un doctor exitoso, pero buena parte de ese éxito se debe a su matrimonio con Carola, perteneciente a una familia poderosa. Yvonne, por su parte, llega al consultorio del psiquiatra por sus problemas de pareja. “Casi todos los días me acuesto con un hombre que me repugna”, confiesa en la primera página. Lo más interesante de la narración es cómo la relación que establecen los protagonistas los lleva a extremos opuestos: a Yvonne a buscar una nueva pareja (Diego), mucho más saludable; a Marcelo a una profunda crisis que lo convierte en un asesino.

Gadea ha priorizado la fluidez del relato y el interés de la trama sobre la construcción de los personajes o la profundización en sus emociones. Son opciones muy propias de nuestro tiempo, pero que llevan a caer en estereotipos y facilismos. Por ejemplo, Carola y Diego son casi caricaturas de la mujer frívola y el joven bohemio, respectivamente. Y el crimen final no parece justificado ni es acorde con el desarrollo de las acciones. En suma, Obsesión es una novela interesante, pero no llega a estar a la altura de Otra vida para Doris Kaplan.