El nudo



La socióloga Teresa Cabrera (Lima, 1981) debutó como poeta con el libro Sueño de pez o neblina (2010) una original incursión en el mundo de los barrios marginales limeños; en las emociones, pensamientos o sueños de sus habitantes. Un par de años después, Cabrera nos entrega un segundo poemario, El nudo (Álbum del Universo Bakterial, 2012), en el que radicaliza esa propuesta, pues ambienta los textos en la periferia de Lima, donde la pobreza extrema se une a la inclemencia del desierto que rodea a la ciudad.

Son trece los poemas aquí reunidos y en todos ellos hay un cierto aire de indefinición: entre el día y la noche, entre la ciudad y el desierto, entre la vigilia y el sueño. En el primer texto el yo poético se encarna en un perro que intenta cruzar una de las carreteras de ingreso a la ciudad, en el siguiente texto será un ave; pero en ambos casos parece tratarse de sueños en los que los animales grafican las dificultades del hablante para convertir sus pensamientos en palabras. Una idea recurrente en el libro, ya que el nudo del título alude al entrecruzamiento de las cuerdas vocales: “un nudo va cerrándose y unas cuerdas en mi interior se enroscan… (un nudo) que acumula / una carga explosiva un mensaje secreto”.

Todas esas reflexiones líricas se contraponen a las descripciones de la Lima marginal, que muchas veces son simples enumeraciones de elementos como comedores de camioneros, torres de alta tensión, granjas clandestinas de pollos y acequias desbordadas. Como en su anterior poemario (aunque acaso en menor medida), en El nudo el mayor logro de Teresa Cabrera es precisamente el equilibrio alcanzado entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo real y lo simbólico.