El solar de los tres patios



Abogado de profesión, Gonzalo Mariátegui (Lima, 1943) tiene otras dos pasiones: las artes plásticas (como pintor, escultor y galerista) y la literatura, pues es autor de seis libros de narrativa. El más reciente de ellos es El solar de los tres patios (El Nocedal, 2012), una interesante novela que aborda el mundo de las artes plásticas (el solar al que se refiere el título es la vieja casona de la Escuela Nacional de Bellas Artes, en el centro de la Lima) a través de una ficción “en clave”, en la que aparecen retratadas (aunque con nombres cambiados) algunas de las más importantes personalidades de la plástica limeña.

En un tono un tanto grandilocuente, Mariátegui nos cuenta aquí la historia del enfrentamiento entre dos artistas completamente opuestos: un joven y talentoso estudiante, en la plenitud de su capacidad creativa, y el viejo director de la ENBA quien (a pesar de haber sido también un joven talentoso) ha dedicado las últimas décadas de su vida a labores burocráticas. La trama, que da muchas vueltas antes de centrarse en el enfrentamiento entre los dos protagonistas, combina situaciones cotidianas de la vida de los estudiantes con algunos momentos de exagerado dramatismo, especialmente el hamletiano final.

Entre lo más destacable de la novela está el intento del autor de hacer una narrativa “estética”, tratando de conjugar la sonoridad del lenguaje con una cierta retórica “clásica” y tradicional, que en algunos pasajes resulta acaso un poco anacrónica. Y también los polémicos retratos que se hacen del más renombrado artista plástico peruano de la actualidad (“Víctor Farkas”, un poseur que debe su fama a su amistad con intelectuales y escritores) y de la más importante galerista del medio (“Irene Sotomayor”), quien explota a los artistas cobrándoles altísimas comisiones por sus ventas. En suma, El solar de los tres patios es una irreverente y polémica mirada al ambiente artístico limeño.


1 comentario:

eduardo dijo...

lei el libro.
soy de bellas artes
muy pero muy bueno
en realidad plasma el diario luchar, el diario odiar, el diario amar de todos nosotros los artistas...
lectura sublime y provechosa