La última cacería



El polémico Plan Lector (iniciativa estatal para la promoción de la lectura entre los escolares) se ha convertido en una buena oportunidad para que algunos de nuestros escritores incursionen por primera en la “literatura para niños”. Es el caso del periodista y analista político Víctor Andrés Ponce (Lima, 1964), autor de cuatro novelas –entre las que destaca nítidamente De amor y de guerra (2004)– quien acaba de publicar La última cacería (Norma, 2012), una novela dirigida a los lectores más jóvenes.

El protagonista de este relato es Carlos, un travieso niño en la Lima de inicios de la década de 1970, quien a los seis años sufre un accidente de tránsito que lo deja lisiado para el resto de su vida. De la depresión y el aislamiento en que queda sumido, a consecuencia del accidente, solo logra salvarlo su abuelo, un carismático anciano que le da al niño todo el tiempo y dedicación que sus propios padres no pueden darle. El abuelo además ayudará al niño a superar los problemas propios de la niñez y adolescencia, desde el abuso de los compañeros de clase hasta las decepciones del primer amor.

Lejos de la temática política e ideológica de sus anteriores novelas, el autor parece abandonarse aquí al placer mismo de narrar. Se presenta, así, en La última cacería una interesante galería de personajes secundarios, y una fluida y amena (aunque un tanto caótica) serie de sucesos que van marcando el aprendizaje social de Carlitos. Sin lugar dudas, Ponce tiene la capacidad de fabulación propia de los buenos novelistas, aunque todavía le falta mejorar en aspectos como la estructura de la narración y el manejo del lenguaje.





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