Morir es un arte

La obra poética de Mariela Dreyfus (Lima, 1960) muestra una interesante evolución desde el erotismo ochentero de Memoria de Elektra (1984), cuando participaba en las actividades del grupo Kloaka, hasta la extensa meditación sobre la experiencia de embarazo de Pez (2005). En esa línea, Dreyfus aborda el otro extremo de la vida en Morir es un arte (Tranvías, 2010), poemario que ha figurado en todos los recuentos de lo mejor de la literatura peruana del año pasado.

En estos 21 poemas, la muerte parece acechar a la autora en todos los ámbitos: a través de los referentes culturales (las historias de escritoras suicidas), los recuerdos de parientes fallecidos (especialmente la madre), las enfermedades de las personas de su entorno más íntimo (el hijo recién nacido en “Sorber la vida”), y hasta las situaciones rutinarias (una visita al dentista en “Marfil”, el acto de cocinar en “El ojo”). El resultado es un sobrecogedor conjunto de textos que unen acertadamente lo narrativo, lo lírico y lo reflexivo.

Contribuyen decididamente al efecto final elementos como la imagen del ángel de la carátula (una típica escultura funeraria), las fotos en tono sepia y provenientes del álbum familiar de Dreyfus, y la propia edición artesanal (se trata de un “libro objeto”). Morir es un arte es un libro de madurez, que confirma el gran salto cualitativo dado por la poesía de Mariela Dreyfus a partir de Pez.


Enlaces relacionados
Se pueden leer poemas de Morir es un arte en las páginas Noticias del interior, Imánhattan, Palincestos.
Otros textos sobre el poemario: Camilo Fernández, Regina Martínez, Patricia de Souza.
Entrevistas: Ernesto Carlín.