La barrera del pudor

Pablo Simonetti. La barrera del pudor (Norma, 2009)

El escritor chileno Pablo Simonetti (Santiago, 1961) tiene muchas cosas en común con el peruano Jaime Bayly: pertenecen a la misma generación, son autores de novelas que se convierten rápidamente en best sellers internacionales –y en las que se abordan polémicos temas sexuales– y sus obras no son muy elogiadas por la crítica. La diferencia es que la narrativa de Simonetti es más serena y tiende al intimismo y al melodrama, como en sus exitosos libros Madre que estás en los cielos (2004) y La razón de los amantes (2007). En esa misma línea se encuentra La barrera del pudor (Norma, 2009), su más reciente novela, publicada simultáneamente en todo el mundo de habla hispana.

La protagonista y narradora de este relato es Amelia, una exitosa arquitecta chilena, que acaba de separarse de su esposo Ezequiel, un respetado crítico literario. Ella vive ahora sola, en la casa de playa de la pareja, donde recibe visitas de parientes y amigos (por eso los capítulos del libro llevan como títulos "Primera visita", "Segunda visita", etc.), con los que conversa entre árboles y aves. A través de esos diálogos el lector se va enterando, de manera gradual y con sutileza, de los motivos de la ruptura: la impotencia sexual de Ezequiel y la consecuente búsqueda de soluciones para este problema, incluyendo la presencia de terceras personas (hombres) en el lecho conyugal.

Por supuesto, en un melodrama con esta temática, los resultados dependen en gran medida de la densidad psicológica que se logre otorgar a los personajes. Por ahí están los problemas de la novela, en lo que respecta a la protagonista, peró más todavía en los demás personajes, pues se apela a estereotipos y simplificaciones. Ezequiel, por ejemplo, encaja en el lugar común del "crítico eunuco", con el que los escritores suelen responder a los comentarios negativos que reciben sus obras. Además, desde el borde del abismo del erotismo más oscuro, Amelia se pierde constantemente en recatadas descripciones de paisajes hermosos y decorados de hoteles lujosos.

No obstante, el proceso de degradación y posterior recuperación de la protagonista resulta convincente; y también el retrato "actualizado" de la activa vida sexual de nuestro tiempo, con el empleo de las novedosas opciones (celulares, chats, contacto a través de las redes sociales) que ahora brinda la tecnología. La barrera del pudor es, por eso, una novela interesante, de esas que se leen de un tirón.


Enlaces relacionados
Sobre La barrera del pudor: Patricia Espinosa (un comentario en contra).
En Internet se pueden leer las primeras páginas de la novela.


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