José Watanabe. Poesía completa

watanabe
José Watanabe. Poesía completa (Pre-textos, 2008)

La reciente publicación de la Poesía completa (Pre-textos, 2008) de José Watanabe (1945-2007) es una buena oportunidad para releer, en conjunto, la obra de este poeta peruano, uno de los más queridos y respetados de los últimos tiempos. Y lo primero que se puede comprobar es la fidelidad del autor a ciertos temas y motivos, así como la particular evolución de su poesía, que se hizo cada vez más lacónica, intimista y despojada de ornamentos retóricos.

La reflexión en torno a la muerte es una de las constantes en esta obra, pero se vuelve marcadamente dominante a partir de El huso de la palabra (1989), poemario escrito después de que el autor superó una terrible enfermedad. Lo efímero de la vida humana es expresado por Watanabe a través de imágenes (la suya es una poesía eminentemente “visual”) y situaciones que remiten frecuentemente a la naturaleza y los recuerdos de su infancia (otra de sus constantes) pasada en la hacienda Laredo (La Libertad). Incluso los poemas que dieron título a sus últimos libros –La piedra alada (2005) y Banderas detrás de la niebla (2006)–comparten ese rasgo.

Pero, como ha señalado el crítico Carlos Garayar, el mayor aporte de Watanabe a la literatura peruana es “la configuración de un hablante poético diferente”. En este hablante se unen la capacidad de observación (que algunos explican por los ancestros orientales del poeta), un lenguaje que no se aleja nunca de la norma coloquial del habla, y una búsqueda de la verdad y la sabiduría oculta detrás de los detalles más pequeños. A partir de estos elementos se logran poemas que, sin perder la densidad, resultan accesibles a todo tipo de lectores, pues apelan a las emociones y afectos más universales. A la manera de las parábolas bíblicas, como el propio poeta resaltó en el libro Habitó entre nosotros (2002).

En el prólogo de esta hermosa edición de la Poesía completa de José Watanabe, el escritor colombiano Darío Jaramillo hace un inventario de las técnicas y recursos que utiliza en su obra y coincide con lo ya señalado: “Una poesía que se dice, que se conversa, que se susurra casi, que no hay manera de declamarla”. Pero el elemento que más destaca es la propia mirada del poeta (”El ojo de este hombre sabía hablar”, afirma al inicio de su ensayo); una mirada que se transfigura en contemplación y que encuentra “la belleza más refinada en lo más humilde, en lo más deslucido”. Imposible dejar de relacionar estas palabras con poemas como “El lenguado”, “La higuera” o “A tus orejas”.
(Artículo publicado previamente en La República)

Barrunto

sandoval
Juan José Sandoval. Barrunto (Urbania, 2008)

La tercera edición de Barrunto (Urbania, 2008) nos entrega este peculiar relato de Juan José Sandoval (Lima, 1976) acompañado de una nueva serie de cuentos y convertido en todo un símbolo de la narrativa limeña reciente, dentro del ámbito de lo urbano marginal. “Barrunto”, el cuento, fue publicado originalmente en 2001; en 2004 Mauricio Franco Tosso hizo una versión fílmica que obtuvo diversos reconocimientos internacionales y por ello el cuento fue vuelto a publicar por la editorial Sarita Cartonera.

La historia centrada en el mundo de las barras bravas –con toda la miseria, violencia y drogas que imperan en ese ambiente– no llama tanto la atención por sus temas y personajes como por la frescura y originalidad de la narración. A diferencia de Bayly y sus émulos (toda una generación de escritores surgidos en los años 90), dedicados casi exclusivamente a narrar los excesos de los jóvenes de clase media y alta, Sandoval escoge sus personajes entre los pobladores más pobres de la ciudad, reflejando su forma de hablar, sus mitos y su cultura en general. Y en ese sentido, remite inevitablemente a Los inocentes, el polémico libro de cuentos de Oswaldo Reynoso, todo un hito en nuestra narrativa.

Pero hasta ahí llegan los referentes literarios, pues buena parte de la vitalidad de la narrativa de Sandoval proviene precisamente de su innovador empleo de elementos propios de las ficciones narrativas que más consumen sus personajes. Es decir, de la cultura audiovisual y masiva en la que hoy viven inmersos los jóvenes de todo el mundo: cine, televisión, cómics, etc. De ahí la brevedad de las secuencias, los continuos cambios de ambientes y tiempo en la mayoría de los cuentos, los diálogos (más cerca del guión que de la narrativa literaria) y las constantes apelaciones a referentes como transmisiones de radio y avisos comerciales.

La empatía con esa subcultura urbana, sin embargo, genera también varios problemas, desde la tendencia a hacer de los personajes más caricaturas que seres humanos (con sus inherentes complejidades y contradicciones), hasta pretender que el lenguaje reproduzca lo más directamente posible el habla de la calle. Y eso es bastante notorio, no tanto en “Barrunto”, el más logrado de estos textos –ni “Vato loco” o “Nacida para ser virgen”– sino en los cuentos que están centrados en el mundo de la drogadicción: “Luz verde para morir” y “Tolquin limeñian blues”. Tampoco son muy logrados los relatos sobre historias de amor adolescente y trágico, como “Talvezmente enamorado”.

En el otro extremo están aquellos cuentos en los que la narrativa de Sandoval (marginal y casi antiliteraria) enfrenta su mayor disyuntiva: ¿hasta que punto puede asimilar técnicas y procedimientos literarios sin traicionarse ni alejarse demasiado de su propio universo? Es una disyuntiva similar a la que en su momento enfrentó el escritor Domingo de Ramos, con su poesía también marginal y enfocada en la cultura de los limeños más pobres. En los cuentos “Nada que contar” y “Niña diario”, Sandoval incorpora como tema al propio acto de narrar, de una manera irónica y lúdica. Una alternativa creativa con la que este escritor enriquece su narrativa sin dejar de lado los ambientes y personajes más característicos de su obra.


En Internet se puede ver el corto Barrunto. Juan José Sandoval tiene un blog llamado también Barrunto.
Otros textos sobre el libro: La página de los cuentos.
Entrevistas: Grace Gálvez, Porta9.

La línea en medio del cielo

angeles
Francisco Ángeles. La línea en medio del cielo (Revuelta, 2008)

El crítico y escritor Francisco Ángeles (Lima, 1977) se ha hecho conocido a través de medios “virtuales” como la revista El Hablador y el novedoso portal literario Porta9, que él dirige y para el que ha entrevistado a los más importantes escritores de todo el Perú. El salto a la palabra impresa (todavía imprescindible) lo acaba de dar con su primer libro La línea en medio del cielo (Revuelta, 2008), una novela corta pero compleja, en la que el contexto real se confunde constantemente con las obsesiones y fantasías de Ignat, el paranoico protagonista de esta ficción.

Ambientada en un país innominado, que remite al Perú de los peores momentos de Fujimori, la narración tiene como eje la historia de amor de Ignat y Virginia, aunque esta historia es presentada de una manera fragmentada y elíptica. Virginia además forma parte de un extraño grupo de activistas políticos, junto con Zeta, “el hombre de las patillas” y “el hombre de las gafas”. Hay mucha violencia y represión, asesinatos y desapariciones (especialmente en los primeros capítulos), que crean una atmósfera opresiva de inseguridad y desconfianza. Para Ignat, todos, incluyendo a Virginia, son siempre sospechosos de espionaje y dobles juegos.

En paralelo a esa historia se cuenta otra, también con personajes bellatinianos como “el joven de la cabeza rapada” y “el viejo que escribe”. Este último está encerrado en un manicomio, obsesionado con la muerte, y escribe compulsivamente y sin ningún orden en un cuaderno usado. No hay que ser muy suspicaz para darse cuenta de que ese viejo es en realidad Ignat, y que el resultado de su escritura es la novela que estamos leyendo. Las dos líneas narrativas se complementan bien y logran integrar aspectos como el contexto político y las obsesiones personales, la acción y la reflexión, la realidad y la ficción.

Sin embargo, la novela presenta algunos defectos y problemas. La brevedad impide el adecuado desarrollo de personajes y situaciones (por ejemplo, Ignat tiene dudas acerca de Virginia desde el primer momento, pero pronto se casa con ella); hay también un exceso de ambigüedad e indefinición en todo el relato (los personajes nunca ven claramente, solo “vislumbran” las cosas) y, principalmente, una prosa demasiado pobre, áspera y falta de precisión. La línea en medio del cielo presenta a Francisco Ángeles como un narrador inteligente y original, pero al que aún le falta trabajar mucho todo lo relativo al lenguaje, el elemento más importante de la obra literaria.
(artículo publicado previamente en La República)


Se puede leer fragmentos de la novela en Puente Aéreo y Quipu.
Otros textos sobre La línea en medio del cielo: Fernando Ampuero, Jeremías Gamboa, José Güich, Martín Palma.
Entrevistas: Juan Carlos Gambirazo, Rafael Robles, Tomacini Sinche.

El viaje a la ficción

vargas
Mario Vargas Llosa. El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti (Alfaguara, 2008)

En El viaje a la ficción (Alfaguara, 2008), Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) realiza un minucioso y sistemático estudio de la obra del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909- 1994), desde los primeros cuentos, publicados en 1933, hasta la novela Cuando ya no importe (1993). Y el elemento más significativo que encuentra en esta narrativa es “la voluntad de fuga hacia lo imaginario” (las ficciones, los sueños, la locura), tanto de los personajes como del propio autor; un rasgo que MVLL liga a sus conocidas propuestas sobre las ficciones literarias: las del “elemento añadido” y La verdad de las mentiras.

A esta línea de reflexión, desarrollada en el primer capítulo (que remite a las secuencias iniciales de 2001, Odisea espacial, de Stanley Kubrick), se van sumando otras, como la que plantea la “modernidad” del autor de El astillero. Para MVLL Onetti es el primer novelista moderno en lengua española, “el primero en romper con las técnicas ya agotadas del realismo naturalista”, y en aprovechar “las lecciones de Faulkner, de Joyce, de Proust, de Céline…”. Otra tiene que ver con el “estilo crapuloso” (el adjetivo no parece acertado) de Onetti, su prosa tan propensa a los excesos formales, a las agresiones y a la “suciedad”.

Pero estas otras líneas no llegan a desarrollarse plenamente, pues MVLL prefiere hacer un libro ameno y de fácil lectura. Para ello alterna las reflexiones literarias con interesantes anécdotas de la vida de Onetti, breves descripciones del contexto histórico y político (con algunas afirmaciones polémicas, como en la pág. 166) y hasta paralelos con importantes autores de su tiempo: Arlt, Borges, Mallea. Y a pesar de su admiración por Onetti, no deja de reconocer las imperfecciones y errores presentes en casi todas sus novelas, especialmente en las últimas. Solo se anima a calificar de obras maestras a algunos cuentos: “Un sueño realizado”, “Bienvenido, Bob” y “El infierno tan temido”.

No hay aquí grandes aportes críticos ni originales lecturas de los aspectos oscuros de la narrativa de Onetti (lo femenino, la locura, la “desgracia”). Más bien se trata de un valioso trabajo de integración de los estudios y análisis existentes, a los que se suman los sólidos conocimientos de técnica narrativa de MVLL, su muy buena prosa, magnífica formación intelectual y pasión por la literatura. El viaje a la ficción resulta, por todo esto, un saludable rencuentro de MVLL con lo mejor de su producción ensayística, que retorna a su alto nivel después del decepcionante La tentación de lo imposible (2004).
(Artículo publicado originalmente en La República)


Se puede leer el primer capítulo del libro en la página web de Alfaguara.
Otros textos sobre El viaje a la ficción: A. Astorga, Miguel García-Posada, Joaquín Marco, Carlos Villanes.

Aquí murió el payaso

robles
Envenenado por una pastilla roja

Rafael Robles. Aquí murió el payaso (estruendomudo, 2008)

¿Qué tienen en común El hombre araña, Bob Esponja, las actrices porno Silvia Saint y Jenna Jameson y el “Cuto” Guadalupe. Además de ser mencionados reiteradamente en el primer poemario de Rafael Robles, Buena suerte, Peter Parker, todos ellos son verdaderos íconos de una cierta cultura audiovisual y masiva, muy propia de los jóvenes peruanos. En aquel poemario Robles se mostraba como un adolescente típico: un poco solitario, un poco incomprendido, un poco enamorado platónicamente, un poco payaso. Pero eso sí, más inmerso en esa cultura mediática y masiva, que en su propia experiencias y vida personal.

Todo eso cambia radicalmente en su segundo poemario, que ya desde el título anuncia la ruptura: Aquí murió el payaso (estruendomudo, 2008). Estos nuevos poemas parecen referirse a personas reales y a experiencias verdaderamente vividas por el autor. Y la experiencia más importante, sobre la que giran la mayoría de estos textos, es la del amor y la relación de pareja. En especial en la primera sección y la más extensa del libro: “Como Koalas en una piscina”, título que acaso alude a la principal razón por la que los Koalas están extinguiéndose (su supuesta falta de interés sexual).

En “Como Koalas en una piscina” se cuenta completa, aunque en forma un tanto desordenada, una historia: desde que el “yo poético” (el joven personaje que supuestamente habla en el poema) se enamora de una muchacha, hasta la ruptura de la pareja. El primer poema lleva el apropiado título de “Primer intento” y en él se puede leer: “Intentar algo contigo es irse de cara contra el puño de tu hermano”. El último poema de esta sección es la inevitable despedida y concluye con estos versos:

No tengo adónde irme de ti
más que un extraño libro de papel
que todavía no escribo
pero que me gustaría leyeras
cuando los terribles caballeros negros
vengan por mí.
Y así será.


En medio, por supuesto, está lo más interesante, el desarrollo de esta relación, que a diferencia de las del anterior poemario es mucho más carnal que plátónica:

“Dejando de lado lo demás, evoco tu vagina con ternura. Como un beso de hipopótamo amarillo. Como una trampa que me agarra de las mechas. Imagino tu cuerpo, tus nalgas, tus tetas. Dejando de lado todo lo demás, evoco tu vagina con amor.”

Erotismo y sentimientos, pero también imágenes y un empleo bastante creativo de la prosa, pues la mayoría de estos poemas no están escritos en verso sino en una prosa bien trabajada, que incorpora todos los recursos rítmicos y sonoros propios del verso. Es una tendencia de la poesía peruana actual, especialmente la escrita por jóvenes, y que con toda seguridad tiene su mejor expresión en Bombardero el vanguardista y polémico libro de César Gutiérrez. Una influencia reconocida en el propio libro, en el poema “Hacer el amor”, un divertido guiño literario.

Las otras dos secciones del libro son más breves: “El plástico de los edificios” tiene seis poemas y “De vuelta al ruedo” solamente uno, y ambas parecen ser una especie de despedida del mundo de la infancia, visto a la distancia que dan los años y con un tono irónico que sólo esa distancia permite. Robles nos dice que si la formación de una persona es como la construcción de un edificio, nosotros en realidad seríamos edificios bastante endebles, pues nuestros padres emplearon no materiales “nobles” (fierro, cemento, concreto) sino simplemente plástico. En esta línea crítica, el poema más fuerte es “Arenga familiar”. El contexto parece ser el de un joven que se entera que ha embarazado a su enamorada y decide hacerla abortar. Cito un par de fragmentos:

“Usted que ha vencido en tantas batallas, usted que siempre ha salido bien parado, que ha cagado a tantas personas sin despeinarse un pelo. Vamos, vaquero, no me diga que le asusta un niño de quince días de eyaculado, un pedazo de semen innato, un escupitajo de placer que no cayó en la alfombra… Vamos, soldado, no sea cabro que ya no hay marcha atrás. Nunca hay marcha atrás con los días en los que hasta parece bonito matar para vivir tranquilo.”

En líneas generales, Aquí murió el payaso nos muestra que Rafael Robles está en pleno proceso de maduración, tanto literaria como personalmente. Ha salido de ese mundo de cómics, televisión e Internet que nos mostró en Buena suerte, Peter Parker y está haciendo sus primeras incursiones en el mundo adulto: trabajo, relaciones de pareja, decisiones que afectarán todo su futuro. Ya no es el escritor adolescente, sino un poeta joven con una mayor diversidad de recursos y mucho más consciente de lo que es el trabajo literario.

Pero el mayor cambio es que Robles ahora manifiesta una mirada mucho más crítica y cuestionadora. Y eso es precisamente lo que diferencia a la poesía, a la literatura en general, del entretenimiento y la diversión. Volviendo a la cultura audiovisual y masiva antes mencionada, diríamos que el payaso murió envenenado, seguramente por una de esas pastillas rojas que le ofreció Morpheus a Neo en la película Matrix; esas pastillas que nos permiten romper con todos los mitos y fantasías que adormecen nuestra conciencia, y descubrir nuestra verdadera realidad.
(Resumen del texto leído en la presentación del libro)


Se puede leer poemas del libro en el blog Aquí murió el payaso y también en Lado B y Zona de noticias.

Una morada tras los reinos

vega
Denisse Vega. Una morada tras los reinos (Lustra, 2008)

Con Una morada tras los reinos la escritora Denisse Vega (Trujillo, 1986) obtuvo recientemente el Premio Poesía Joven del Perú, otorgado por el Centro Cultural de España. El libro es en realidad un largo poema que describe el mundo de hoy a través del imaginario empleado en las ficciones posapocalípticas. La sociedad posmoderna y globalizada vista como reinos crueles y violentos de los que el yo poético intenta desesperadamente escapar, aunque sea a través de la irreal morada de la fantasía.

Son las descripciones de esos reinos, en las que se mezclan lo orgánico con lo inanimado, lo que más llama la atención del poema: “animal de ceniza/ esteparia sangre /cóagulos de cieno mal zurcidos”. El propio hablante se presenta a sí mismo en términos similares (“mi vacío lleno de cobalto /de aves enfermas dueñas de palabras...”), y también a los otros personajes de esta ficción: el Rey, símbolo de la autoridad y el poder, y un innominado niño que representa la inocencia y la esperanza. A ellos se suma una voz que se expresa en los poemas escritos en cursiva; una voz que se alterna con la del hablante y que parece simbolizar una cierta sabiduría ancestral que guía al yo poético en su huida de los reinos infernales.

Partiendo de este esquema, Vega crea y sostiene acertadamente su peculiar universo poético. Pero a medida que avanza en la lectura se hacen sentir algunas deficiencias: no hay ninguna evolución en el hablante y tanto el rey como el niño devienen en algo así como categorías decorativas; y hasta las ya mencionadas descripciones se vuelven demasiado reiterativas y retóricas. De la tan ansiada morada solo se conocen vagas generalidades, como que es el único lugar en el que existen la libertad, los sueños y el amor. Finalmente, en el último poema, la “sabiduría” nos hace una revelación que le da un nuevo e inesperado sentido al texto.

Las palabras “reino” y “morada” remiten inevitablemente a una línea dentro de la literatura peruana; la de la poesía que crea universos personales y subjetivos, iniciada por Eguren y continuada por Jorge Eduardo Eielson y Javier Sologuren (entre otros), autores de Reinos y El morador, respectivamente. Denisse Vega inscribe su poesía dentro de esa tradición, aunque el mundo que nos presenta en Una morada tras los reinos (en cuya portada se aprecia una pintura de Eielson) esté más cerca de las más pesimistas pesadillas que del purismo y virtuosismo formal de aquellos poetas de la generación del 50.
(Artículo publicado originalmente en La República).



Se puede leer fragmentos del poema en Matriz musical (el blog de Denisse Vega) y Periódico de poesía.
Otros artículos sobre Una morada tras los reinos: José Donayre, Camilo Fernández, José Güich, Róger Santiváñez.

El siguiente video es de la presentación del libro. Hablan el escritor Arturo Corcuera y la autora.

Ribeyro, la palabra inmortal

coaguila
Jorge Coaguila. Ribeyro, la palabra inmortal (Tierra Nueva, 2008)

Conozco de cerca la historia de Ribeyro, la palabra inmortal, pues compartí aulas universitarias con Jorge Coaguila, cuando ambos éramos estudiantes sanmarquinos. Jorge estudiaba Comunicación Social, pero debido a su gran pasión por la literatura, tenía buenos amigos entre nosotros, los estudiantes de Literatura. Un día Jorge se animó a visitar al mismo Julio Ramón Ribeyro, un escritor de culto y uno de los mayores narradores peruanos del siglo XX. Ese encuentro fue el inicio de una amistosa relación entre cuyos frutos están las seis largas y valiosas entrevistas reunidas en este libro, en las que el narrador limeño muestra su lado más íntimo y humano.

En estas entrevistas, y no obstante el respeto y la admiración hacia el escritor, Jorge Coaguila llega algunas veces a cuestionarlo severamente. Acerca del reconocido escepticismo le pregunta a quemarropa: “¿No le parece que el escepticismo es una manera cómoda de librarse de los problemas?”. O, a partir del comportamiento de algunos personajes: “¿No le parece que en sus cuentos y novelas se percibe un cierto racismo?” Las respuestas de Ribeyro, llenas de humildad y sentido del humor, hablan claramente de la afectuosa relación que tuvo con Jorge.

Esas entrevistas constituyen la primera de las tres partes del libro. En la segunda se reúnen las críticas y ensayos que Jorge ha escrito sobre la obra de Ribeyro. En esos textos hay artículos sobre los cuentos de La palabra del mudo; sobre las novelas Crónica de San Gabriel, Los geniecillos dominicales, Cambio de guardia; y sobre los libros Teatro completo, La caza sutil, Prosas apátridas, Dichos de Lúder, La tentación del fracaso y Cartas a Juan Antonio. Los ensayos, por su parte, analizan diversos aspectos de la vida y obra de Ribeyro, desde su accidentada amistad con Mario Vargas Llosa hasta la función de lo trágico y lo cómico en la narrativa ribeyriana. Todos estos artículos y ensayos fueron publicados originalmente en importantes diarios y revistas culturales.

La tercera y última parte del libro reúne textos escritos por el propio Julio Ramón Ribeyro y que hasta ahora han permanecido inéditos: un fragmento de una novela inédita, que al parecer Ribeyro no llegó a completar, así como páginas de una autobiografía, que también quedó inconclusa e inédita a la muerte del escritor, y una serie de cartas dirigidas al escritor Luis Loayza. Complementan esta tercera edición del libro, corregida y aumentada de Ribeyro, la palabra inmortal, un glosario, con citas temáticas de la obra de Ribeyro, un índice onomástico y una reseña biográfica del narrador limeño.
(Resumen del texto leído en la presentación del libro, en la 13° FIL 2008)


Otros artículos sobre Ribeyro, la palabra inmortal: José Güich.
En el blog de Jorge Coaguila, El dedo en la llaga, se pueden leer las seis entrevistas (uno, dos, tres cuatro, cinco y seis) a Julio Ramón Ribeyro y buena parte de los textos del libro.

La conquista de la diferencia

barba
Eugenio Barba. La conquista de la diferencia (San Marcos/ Yuyachkani, 2008)

Con motivo de la visita a nuestro país del Odin Teatret, grupo danés de teatro considerado entre los más importantes del mundo, la editorial San Marcos y Yuyachkani han publicado los libros La conquista de la diferencia de Eugenio Barba, director y fundador del Odin Teatret, y Piedras de agua de Julia Varley, actriz y dramaturga, destacada integrante de ese grupo. Ambos textos tienen un abierto carácter testimonial y autobiográfico, pero además están cargados de reflexiones sobre las teorías y prácticas del teatro contemporáneo.

Eugenio Barba nació en Brindisi (Italia) en 1936, pero desde muy joven comenzó a recorrer el mundo. A los 25 años (tras pasar largas temporadas en Francia y Noruega) estaba en Polonia como discípulo de Jerzy Grotowski, una de las grandes personalidades del teatro del siglo XX. Ese feliz encuentro y el descubrimiento de las propuestas de Meyerhold, Stanislavski, Brecht, Brook es narrado en “Diálogo con los antepasados”, el primer capítulo del libro de Barba. Los demás, entre los que se incluyen cartas personales y discursos del autor, son llamados también “diálogos”: con el oficio, con la historia y con A. Latina.

Como parte de este testimonio de primera mano, Barba cuenta en detalle toda la historia del Odin –fundado en Oslo, en 1964–, pero también dedica páginas a otros aspectos de su vida: sus experiencias en nuestro continente: su amistad con el peruano Mario Delgado (director de Cuatrotablas) o su participación en el Primer Encuentro de Teatro de Grupo. En lo teórico, explica con amplitud –aunque de manera un tanto desordenada– conceptos y términos que suelen ser asociados con las propuestas del Odin: antropología teatral, tercer teatro, habitación fantasma y especialmente el entrenamiento y los famosos “ejercicios”.

varley
Una explicación mucho más detallada sobre esos Ejercicios –origen, métodos y propósitos– es la que nos brinda Julia Varley (Londres, 1954) en Piedras de agua, libro publicado originalmente en italiano. Varley basa su libro en su experiencia personal de actriz, desde su prolongada formación (determinada incluso por encuentros casuales) hasta los entretelones de la creación e interpretación de personajes específicos, siempre desde una perspectiva de género (Varley es una de las cabezas del Proyecto Magdalena). Más orgánico y sistemático, este libro tiene capítulos dedicados a “El director”, “El personaje”, ”El espectáculo”, “Improvisación y composición”, entre otros temas. Ambos libros son del mayor interés para seguir la trayectoria de dos grandes teatristas de hoy.
(Artículo publicado previamente en La República)

La siguiente entrevista es del programa Presencia cultural.