Té con pastas

grande
Félix Grande. Té con pastas (Editorial San Marcos, 2007)

El escritor español Félix Grande (Badajoz, 1937) es ampliamente conocido por su obra poética, publicada casi toda en los años 60 y 70, que le mereció en 1978 el Premio Nacional de Poesía de su país. Desde entonces ha estado más dedicado al ensayo, la crítica literaria –fue director de la revista Cuadernos Hispanoamericanos–y también a la narrativa, tanto con novelas como con libros de cuentos. Entre estos últimos figura Té con pastas (2000), que en nuestro país acaba de ser publicado por la editorial San Marcos.

Los cuatro relatos de este libro abordan el tema del amor de pareja desde la perspectiva de la vejez. El primero de ellos, Como una flor vieja, es una carta de despedida de una madura intelectual a su joven amante extranjero. La protagonista reconoce, en un monólogo dramático y cargado de imágenes, que ya no es "aquella mujer parsimoniosa de madurez y altiva de silencio..." sino "una flor vieja... que ya no amas". El cuento que da título al libro también trata de dos amantes "eventuales", aunque de la misma edad, cuyos vehementes encuentros sexuales se transforman, con el paso de los años y el peso de la culpa (traiciones, infidelidades conyugales, un aborto) en tediosas citas para tomar Té con pastas.

Más extensos, mejor trabajados y más apropiadamente "narrativos" resultan los otros dos cuentos. En Sara lo real y lo onírico se confunden ante el desconcierto de dos viejos amigos que no pueden entender la libertad con que la joven esposa de uno de ellos encara la experiencia sexual. El marido de Alicia es un relato metaliterario: un anciano escribe sobre sus enfrentamientos con su peor enemigo: el recuerdo de su propia juventud. El protagonista se angustia ante el inexorable paso del tiempo y busca inútilmente consuelo en ensayos y libros de filosofía: "¿Por qué no rugen estos libros? ¿Por qué no lloran... ¿Por qué no me hablan despacito, con pena, con un poco de espanto?"

En todos los protagonistas encontramos una actitud reflexiva y honesta con respecto a la vejez y el inevitable deterioro que significa todo lo humano, incluyendo el amor y la sexualidad. Una problemática que suelen abordar los escritores al acercarse a esta etapa de la vida, no siempre con buenos resultados, como en el caso de Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez. A pesar de ser mejor poeta y ensayista que narrador, Félix Grande logra en los cuentos de Té con pastas una valiosa e interesante aproximación a estos difíciles temas.

Otros textos sobre Té con pastas: Antonio Ruiz Vega,